El coste de oportunidad de un autónomo (o de una empresa pequeña)

Luis Rull  

Seth Godin dice a veces tonterías. Pero nunca me deja indiferente, siempre me hace pensar. Esta vez le da un repaso a una de los más importantes conceptos en la economía, el de «coste de oportunidad»

La definición tradicional se refiere, más o menos, a qué renuncias cuando decides hacer algo:

el coste de la inversión de los recursos disponibles, en una oportunidad económica, a costa de la mejor inversión alternativa disponible, o también el valor de la mejor opción no realizada. (…) Se refiere a aquello de lo que un agente se priva o renuncia cuando hace una elección o toma de una decisión. (…) El costo de oportunidad de una inversión es el valor descartado debido a la realización de la misma o también el coste de la no realización de la inversión.

(Definición de coste de oportunidad en la Wikipedia)

Seth lo ve así:

Freelancers are very good at having an innate sense of opportunity cost. They realize, for example, that taking on a friend at a discount might be very expensive if it means that other, better paying work is going to have to be turned down. (…)

Not only does it cost money to say ‘no’, it costs money to say ‘yes’.

En la empesa nos hemos dado cuenta de que la decisión más importante es la de aceptar un encargo. Calcular un precio para unos requerimientos y comprometerse a realizarlo es el supremo vértigo de empresas de servicios como la nuestra. Hemos aprendido a base de fracasos que casi nos llevan a la destrucción. Y lo es tanto porque tienes que calcular muy bien cuánto vas a tardar en hacer algo como a los proyectos que no harás mientras estés haciendo eso.

¿Os pasa lo mismo?

(Actualización: Una idea más –> Uno no entiende bien los conceptos económicos hasta que no los sufre en sus carnes. Otro duro es «costes fijos/costes variables»

Cambiar, para hacer las cosas de otra forma, no para que todo siga igual

Luis Rull  

Mi querido socio (Rafa) y yo compartimos un poco el espíritu de desafío a lo establecido. No somos grandes revolucionarios globales sino pequeños rebeldes con ganas de cambiar de verdad algunas cosas. Probablemente no el mundo, pero si parte de él, siempre que se cambie de verdad. Rocío y nuestras familias son nuestro principal apoyo. La comunidad de WordPress y nuestros clientes, los siguientes.

Aquí tenéis una aportación más a nuestras ganas de mejorar las cosas. Es un artículo que nos pidió el Grupo Joly para su anuario 2012:

Software libre como modelo de cambio productivo

Casi todos los economistas que conocemos nos  dicen que la competitividad de las empresas andaluzas debe subir en varios órdenes de magnitud si queremos tener un futuro de prosperidad. No podemos esperar que los cambios en la administración, en el sector público, nos traigan el éxito. Es urgente revisar la estructura de costes de nuestras empresas y nuestra capacidad de innovación y adaptación. Es urgente replantearse la organización de nuestras empresas más allá de tradicionales ajustes en salarios e inversión.

El software libre es el código creado y desarrollado para respetar la libertad del usuario o comprador para usarlo, copiarlo, estudiarlo, modificarlo, y redistribuirlo como y con quien quiera. A partir de esa premisa, miles de personas están creando grandes productos, a la vez que la posibilidad de reutilizarlos y modificarlos está creando nuevos sistemas de trabajo extremadamente eficientes, bajando drásticamente los costes de producción de sectores distintos al del software como la investigación minera, nuevos materiales, investigación de mercados, etc.

La forma de abordar el trabajo que ha impulsado al software libre a los estudios de caso en todas las escuelas de negocio del mundo es extensible a mucho más ámbitos alejados de la producción de código o las tecnologías de la información. Compartir las herramientas y las soluciones desarrolladas para un problema determinado se está convirtiendo en la mayor y más eficiente fuente de innovación y desarrollo. Un grupo crea un producto que vende a alguien que, a su vez, deja que un tercero mejore en un aspecto que al primer productor no se le había ocurrido o en un aspecto que no puede abordar. El resultado es un producto mucho mejor, creado de forma más barata, y que es susceptible de mejora, de evolución. La colaboración interesada entre agentes económicos comienza a utilizarse como una de las grandes opciones para crear productos de gran calidad.

No podemos, en Andalucía, agarrarnos a las viejas estructuras, a los viejos sistemas de trabajo. No podemos perder más empleo y empresas de lo que hemos perdido. Habrá que, donde sea posible, probar otras cosas, más allá de aumentar los horarios de trabajo, reducir los salarios, o conseguir que la administración impida a nuestros competidores colocar sus productos. En vez de que nos subvencionen el inventar la rueda, podríamos aprovechar el conocimiento y productos generados por otros para crear, a su vez, un nuevo producto competitivo y con capacidad de tener desarrollo y evolución a largo plazo. Aumentar la productividad es hacer más con menos recursos, ser más versátil, y crear mejores productos para los clientes. En la era de la información, es la creación y gestión de la propia información la que debe hacerse de forma distinta.

El software libre no es sólo una manera ética de ver la producción de una tecnología, sino también una manera de trabajar muy eficiente (múltiples equipos y personas en todo el mundo pueden colaborar y hacer muy buenos productos por un coste muy bajo). Lo que lo hace especial es un ethos de apertura, colaboración, competencia, globalización y mérito.

Pocas citas se han tergiversado tanto como «Si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes», de Issac Newton (aunque la original es de Bernardo de Chartres). Se utiliza, no sin cierto aire de falsa modestia, para potenciar la ambición, para agradecer a los clásicos sus enseñanzas, para honrar a los profesores que tuvimos…, siempre para realzar la importancia de las piezas, las ideas con las que construimos el producto. Pocas veces se refiere al producto en sí, nunca se nos ocurre que puede ser retomado por otros y mejorados; y que eso nos puede costar muy poco.

Renovar las estructuras de organización y producción de nuestro sistema productivo es uno de los grandes retos a los que nos enfrentamos. Empresarios y trabajadores deben aceptar que un cambio en la forma de trabajar es imprescindible.

Foto de Antonio Ruiz Garcia.

Cambios organizativos y pequeños equipos: escapando de la jaula de hierro

Luis Rull  

Portada Agenda de la empresa 2012 Luis Rull(Este artículo fue publicado en el número de febrero de 2012 de Agenda de la empresa en el especial sobre sociedad del conocimiento)

Cambios organizativos y pequeños equipos: escapando de la jaula de hierro. Por Luis Rull.

Los cambios tecnológicos ha traído nuevas formas de colaboración cuyo impacto completo todavía no hemos ni vislumbrado.

Hay un apreciable aumento de los trabajadores free-lance capaces de integrarse en equipos efímeros, ágiles e innovadores para proyectos complejos. Desarrollo de software, proyectos artísticos complejos (musicales, plásticos, audiovisuales, …), traducciones, maquetaciones, análisis de datos, … multitud de tareas están saliendo de las tradicionales oficinas multitudinarias a equipos ad-hoc compuestos por personas repartidas por todo el mundo.

Una de las ventajas para muchos trabajadores especializados es la posibilidad de resolver problemas complejos a través de su propia especialización. Lo que antes era una contradicción (especialización y versatilidad), ahora es un ventaja competitiva, porque la capacidad de innovar está en los contactos y la experiencia de gestionar equipos temporales, en un sistema que incluye el ensayo-error de una mejor manera que ningún otro sistema anterior.

Steve Jobs, un hippie capitalista

Luis Rull  

(Artículo publicado el 7 de octubre de 2011 en Diario de Sevilla)

LOS medios loan la figura de un empresario que comenzó de la nada. La personalidad de Steve Jobs es, a partes iguales, fruto de su genio individual y del tiempo que le tocó vivir. Si una de las motivaciones para crear Apple fue demostrar lo equivocados que estaban aquellos que creían que los ordenadores sólo eran para las grandes empresas, los retos a los que se enfrentó tenían siempre en común el desafío a una idea aceptada como evidente por casi todos. Ya fueran mercados considerados como agotados (reproductores de música) o que la tecnología y el arte no tenían nada que ver, siempre iba contracorriente, como si de un resentido social sediento de venganza se tratara. Pero el señor Jobs no era tal cosa, era un hombre reflexivo que antes de tomar un camino sopesaba bien qué batallas librar y qué convenciones destruir.

Maestro de la sugestión, imbuía en sus colaboradores una motivación que rallaba lo obsesivo. Conseguía que todo aquel que trabajara con él entendiera su proyecto como una cruzada trascendente, como algo en lo que merecía poner todo el empeño y talento posible. A pesar de ser un gran egocéntrico, vio como nadie la importancia de tener un equipo motivado a su alrededor. La creatividad de las personas de las que se rodeaba era lo que más le importaba, aunque ello pudiera llevarle a ser cruel, tiránico y posesivo si creía que el trabajo no era bueno o la implicación no era máxima. Con todo, no era un avaro ni un tirano explotador. Muchos de sus defectos derivaban, según cuentan quienes trabajaron con él, de su entrega completa a desmentir el «eso no se puede hacer» de turno. Valoraba y recompensaba el talento tanto como despreciaba la mediocridad y la aceptación acrítica de convenciones sociales.

Donde algunos veían sólo hedonistas, drogadictos, hippies y vagos, otros han sabido ver el germen de muchos de los nuevos movimientos sociales y tecnológicos que están definiendo el inicio del siglo XXI. Manuel Castells siempre ensalza las revueltas que presenció en Berkeley como más relevantes para nuestro mundo que el mitificado mayo parisino, puesto que sembraron de una forma más profunda la semilla del inconformismo. La explosión de productividad y el potencial creador de las nuevas tecnologías, no pueden entenderse sin el espíritu pionero del Oeste y su renacimiento en los 60 y 70 en forma de rebelión cultural. Silicon Valley no es producto de una planificación política de polígonos tecnológicos, sino de una cultura que valora la innovación y donde el mérito es más importante que el apellido, la riqueza o el aspecto. A los emprendedores, sea cual sea el significado de esa expresión, nos deja uno de los discursos más motivadores de la historia, el que dio en Stanford hace unos años. No por repetida deja de conmoverme la frase que eligió de una de la biblias de la contracultura, The Whole Earth Catalogue:

«Mantente hambriento, mantente alocado«.

Razones para irse, razones para quedarse

Luis Rull  

Tres razones para irse exiliado de España:

  1. Las grandes concentraciones de jóvenes en Sevillas son para beber, no para exigir oportunidades laborales.
  2. Los buenos políticos se van de su cargo y los buenos emprendedores se quieren ir de España.
  3. La web del medio de comunicación más seguido de España no tiene ni un sólo contenido que no atente contra la inteligencia de los ciudadanos.

Tres razones para quedarse en España:

¿Me ayudáis a encontrarlas? Se me ocurren muchas, pero languidecen al lado de estas. Tengo la mañana pesimista y necesito asistencia para mejorarla.