Reseña de «El camino» de Miguel Delibes

Reseña de «El camino» de Miguel Delibes

Luis Rull  

Inmejorable. La maestría de Delibes describiendo lo interno y lo externo, la tragedia y la alegría, lo mundano y lo trascendente. La naturalidad, la sencillez con la que escribe hace que parezca fácil crear una obra como esa, porque fácil se lee y fácil se entiende.

Describir un ambiente rural, con una perspectiva infantil puede parecer «poco moderno», pero a mi me ha parecido que no tiene ni un día de antigüedad porque he sentido al autor cara a cara, contándome la historia de cómo El Mochuelo deja de ser un niño de pueblo y va a convertirse en un hombre de ciudad.


“Los hombres se hacen, las montañas están hechas ya”

— Miguel Delibes en «El camino»

Lo podéis encontrar en:

Lo bueno de leer

Lo bueno de leer

Luis Rull  

Yo aprendí a leer a los 4 años, cuando me puse enfermo de una cosa que se llama mononucleósis. Tenía que guardar cama todo el día y mi madre tenía muchas cosas que hacer, ya que acaban de empezar el doctorado. En aquella época no había televisión por la mañana, ¿os lo podéis creer? La mejor manera que encontró mi madre de mantenerme quieto fue darme crucigramas que ella hacía y pedirme que le dijera las letras. Así aprendí a leer. Al poco tiempo me empezaron a llevar a una librería que había debajo de mi casa y allí descubrí libros chulísimos y me encantó lo que me contaban. Desde entonces no me he aburrido y muchas de las cosas importantes o divertidas que sé, las he aprendido de los libros: En quién confiar, cómo encontrar a gente que te quiera, cómo evitar a las malas personas, cómo reírse de las problemas que no tienen solución, cómo descubrir que esas cosas que nos pasan y que pensamos que son muy muy malas (y que sólo nos ocurren a nosotros) en realidad, le han pasado muchas veces en la historia a muchas otras personas y que podemos aprender cómo salieron de ellas gente muy lista,…

Llevo mucho tiempo comprando libros. Aquí podéis ver mi despacho y mi biblioteca. Tengo libros de literatura, en inglés, español (y alguno en francés), de Sociología (que es lo que estudié), de poesía, de Historia (que me encanta), de ciencia ficción, de Filosofía, de Religión,… Me interesan muchas cosas y cuando veo un libro que me puede enseñar algo o divertir … ¡me lo compro! Bueno, tampoco es eso, muchas veces me tengo que quedar con las ganas porque todavía me quedan muchos libros por leer de los que he comprado. Ahora intento no comprar uno nuevo sin haber, al menos, haber leído otro antes de los que tengo en casa.

Yo he viajado mucho y trabajado o conocido a mucha gente de muchos países, pero en todos lados ocurre lo mismo: Sólo de los demás podemos aprender cosas. Muy pocas cosas salen completamente originales de nuestra cabeza. Sabemos cosas porque aprendemos de los demás y combinamos eso que aprendemos.

Hay gente buena y mala en el mundo. Listos y menos listos. Divertidos o aburridos. Alegres y tristes. Parecidos a nosotros y completamente diferentes. Os encontraréis en la vida con mucha gente muy variada. Pero en nuestra ciudad, o en las ciudades en las que viváis en el futuro, sólo podréis conocer a un número muy limitado de personas y, probablemente, a un grupo muy poco variado, no serán muy diferentes. Con los libros, podemos conocer a miles de personas que ya sabemos que son listos, divertidos, alegres, diferentes… porque nuestros profesores, nuestros libreros o nuestros amigos ya nos habrán dicho que esos libros merecen la pena. Leyendo podemos pensar como pensaron las personas más listas, sentir lo que sintieron las personas más afortunadas, sentir lo que sintieron aquellos más felices. Y también saber cómo piensan los que quieren manipularnos y así evitar que nos engañen: En los libros también están los engaños y cómo detectarlos.

Podemos viajar por el tiempo y hablar con la gente más maravillosa y después compartirlo con los amigos. Y si lo que os gusta son los videojuegos, podéis saber de dónde vienen las historias que cuentan y así, quién sabe, podréis vosotros crear en el futuro los mejores videojuegos combinando historias que habéis leído. O escribirlas, y ser vosotros los que divertís o enseñáis a otros.

¿Cómo podemos estar con los que queremos estar? Porque no siempre tenemos a nuestro alcance a la gente adecuada que nos enseña a ser mejores, o a saber más cosas, o que nos divierte y nos hace felices. A veces estamos cansados de los que nos rodean y necesitamos personas con cosas nuevas, para hacer la vida interesante. No es necesario salir de España o de Sevilla: a nuestro alcance están millones de vidas diferentes que podemos conocer para así hacer más rica la nuestra.

Por último, me gustaría pediros tres cosas:

La primera, que no paréis de probar libros diferentes hasta que encontréis el que os entusiasma. Hay un libro especial esperándoos, hay cientos de libros en el mundo que os pueden entretener, divertir, enseñar… sólo tenéis que tener paciencia y buscad, probar y volver a intentar un libro tras otro hasta que encontréis el que os deje con la boca abierta de sorpresa o os haga reír a carcajadas. Y cuando lo terminéis, buscad el siguiente, que será aún mejor, porque el primero os habrá enseñado algo para disfrutar más del segundo. No paréis, buscar y probad uno tras otro. Vuestros libros especiales irán apareciendo si buscáis el tiempo suficiente: os lo garantizo. Hay bibliotecas, librerías, amigos,… ¡hay miles de libros en Internet! Buscadlo hasta que encontréis el libro que os espera.

La segunda, daros una oportunidad cada día para estar a solas concentrados en un libro al menos media hora. Empezad con quince minutos en los que no hagáis otra cosa que leer un libro. Concentrados, conectando con el escritor sin prestar a nada más vuestra atención. Los libros necesitan un poco de tiempo a solas con ellos: sin música, ni descansos, ni comentarios con nadie, ni tomar apuntes, ni subrayar,… media hora a solas con el escritor y vuestra mente será como la de un superhéroe. La mente necesita un tiempo para olvidar todo lo que nos rodea y lo que nos preocupa. No estamos dentro de un libro si no llevamos un buen rato dentro. Si podéis pasar media hora viendo a un Youtuber o viendo bailes de TikTok sin levantar la cabeza de la tableta, ¡podéis estar media hora concentrados en un libro! Es fácil si te lo propones y estad seguros que merece la pena.

La tercera y última: contad a todos vuestros amigos los libros chulos que encontréis. Es posible que le estéis dando uno de los mejores regalos que los amigo pueden hacerse unos a los otros.

¡Ah! Otra cosa más: No veáis la película antes de leer el libro. El orden es LEER LIBRO Y DESPUÉS VER LA PELÍCULA. Lo disfrutaréis muchísimo más.

(Primera versión preparada para una charla en el colegio de mi hijo para una clase de 6 de primaria con motivo del día del libro de 2021. Está escrito para ser leído en voz alta, para animar a un grupo de chicos de 11 años a leer o a seguir leyendo)

Reseña de «La leyenda del santo bebedor» de Joseph Roth

Reseña de «La leyenda del santo bebedor» de Joseph Roth

Luis Rull  
Portada del libro "La leyenda del santo bebedor" de Joseph Roth

Genial. Inmejorable. Un relato perfecto que entró en mi (y yo en él). Con una economía del lenguaje magistral, entiendes al personaje y su abandono, sin condescendencia ni piedad.

El personaje, Andreas, recorre París como mendigo y bebedor y debo confesar que lo seguí como compañero, sin juzgarlo, sin querer salvarlo ni librarle de sus males. La asepsia jovial con la que describe el alcholismo no creo que venga sólo de su talento literario, imagino que su propia vida le permite escribirlo como nadie que yo haya leído (incluído Bukowski).

No debí llegar a esta edad sin haberlo leído (o por lo menos no recuerdo haberlo leído). Corre a leerla si no lo has hecho ya. Me compré un edición reciente de Alianza Editoral. La traducción de Ibon Zubiaur me ha encantado, al parecer es nueva (y por lo tanto, a alguien le parecía necesaria). Su epílogo es muy clarificador, además de descubrime la figura de su mujer Andrea Manga Bell, hija del músico cubano José Manuel Jiménez Berroa.

Son pocas páginas, dedicad unos minutos a leerlo. No os arrempentiréis, la vida es corta.

(Un dato curioso: Joseph Roth nació en la ciudad de Brody (Galitzia), que entonces era parte del Imperio Austrohúngaro y ahora es Ucrania)

Los colegas de La Cultureta hablaron de Roth hace un año, cuando empezaba la cuarentena:

Lo podéis encontrar en:

Scrooge con mascarilla

Scrooge con mascarilla

Luis Rull  

Escuchado al pasar en la calle:

No quiero ninguna cena de navidad, especialmente si hay gente mayor. ¡Vaya tontería la Navidad! ¿Por qué es obligatorio comer con la familia? Tengo cuatro hijos, nueve nietos y cinco bisnietos. Si añadimos a los postizos, nos juntamos más de veinte personas en casa. ¿Por qué tengo que convivir con pipiolos que acaban de venir de Dios sabe dónde con Dios sabe quién?

Dicen que me quieren mucho y que por eso tengo que meterme dos días en la cocina y dejarme la mitad de la pensión en comida y bebida para que ellos se pongan morados a marisco y cubatas como si esto fuera una boda con barra libre.

¡Que tenemos que vernos dicen! Concentrar en 6 horas lo que no hemos podido hacer desde que empezó esta pesadilla. ¡Haberme llamado más por WhatsApp durante estos meses! Lo más que se han acordado de mí es para enviarme memes de lo idiotas o malvados que son los políticos o guarradas de culos y tetas.

Yo lo que quiero es quedarme en mi casa hasta que podamos vacunarnos y darnos besos y abrazos sin miedo a que me maten o a matar a algún familiar con un estornudo. ¡Parece que quieren matarnos a todos los viejos! Empezaron con los que estaban encerrados las residencias y ahora quieren ir a por los que nos hemos reservado en casa. ¿Creen que podemos estar toda la noche con las ventanas abiertas con corrientes un 24 de diciembre?¿Que el virus no saldrá de sus bocas mientras engullen jamón serrano?

Dicen que las cenas multitudinarias son la Navidad. ¡Tonterías!
Dicen que la familia son esas reuniones y esos atracones. ¡Tonterías!
Dicen que me moriré de pena si no comemos y bebemos juntos: Me moriré si vienen todos a comer a casa y uno sólo está contagiado.

(Hay personajes que, a base de adaptaciones y versiones se desdibujan y pierden su esencia. Scrooge, de Canción de Navidad (epub) de Dickens, es uno de ellos. Decenas de películas, series, dibujos animados,… nos han contado la misma historia del avaro y egoísta que odia la navidad y estar con su familia. El texto es mucho más rico que todo eso, la novela es mucho más profunda que eso porque Dickens era más listo y talentoso que todos nosotros juntos. Os animo a leerla. O cualquiera de sus novelas)

Reseña de Corona (Política en tiempos de pandemia) de Pablo Simón

Reseña de Corona (Política en tiempos de pandemia) de Pablo Simón

Luis Rull  

Un gran libro de divulgación de ciencia política y sociología aplicada a nuestros días escrito por el gran profesor Pablo Simón. Puede parecer ligero si ya has estudiado algo de esas disciplinas, pero es muy completo: plantea gran parte de las claves de lo que nos sucede y no pocas de las explicaciones y soluciones. En cierto modo, puede verse como un buen catálogo de artículos y libros muy actualizado en los que encontrar lo que la Academia puede ofrecer para entender qué está pasando y qué puede pasar en la era post-Covid. Para aquellos que dejamos de estar al día en la disciplina hace mucho tiempo (si alguna vez lo estuvimos) muestra muchas de las cosas a tener en cuenta para entender el fenómeno desde lo político, aunque también sirve para cualquier tertuliano que no quiera hacer el ridículo o repetir lo que dicen los argumentarios de la mañana cual papagayos.

De lo macro (Globalización, dinámicas geopolíticas,…) a lo micro (secuelas individuales, decisiones sobre la maternidad), pasando por lo meso (la dinámica institucional , la desinformación, …) Pablo muestra algunas de las disyuntivas que ciudadanos, políticos y técnicos han tenido que abordar. Y lo hace de una manera aséptica, casi fría, como corresponde a un buen académico, aunque no esté de moda. Cuando estamos acostumbrados a ver el debate público como una película en Technicolor saturada, nos choca un filme en blanco y negro, que muestra matices, cursos de acción posibles, una película nos vacuna contra la enfermedad de predecir con vehemencia el pasado.

Aquí tenéis al propio autor intentando explicar algo del libro en TVE.

En todo caso, Pablo muestra una neutralidad exquisita, tiene claro que no es para hacerse amigos o dar la razón a éste u aquel partido. Igual tiene sus favoritos, sus preferencias pero, si es así, lo oculta con una asepsia, con una contención admirable: sabe que éstas páginas no es el lugar de hacerlo. Pocos libros de ciencias sociales en España se escriben con esta honestidad y rigor. Y eso que soy muy fan de otros dos en los que participó el propio Simón dentro del colectivo Politikon, esa isla solitaria en el océano de vacío español: El muro invisible y La urna rota. Debo confesar que de Pablo tengo pendiente su otro libro reciente: El príncipe moderno: Democracia, política y poder.

Cubiertas de dos libros de Politikon (El muro ivisible y La urna rota) y de Corona, de Pablo Simón

Por alguna razón, la divulgación en ciencias sociales está menos valorada que la de las naturales. Decenas de blogs, canales de youtube, … ¡hasta programas de televisión! enseñan mucha ciencia (matemáticas, física, biología,…) a los que sabemos poco o nada de esas disciplinas. Pero muy poca divulgación se hace sobre ciencias sociales si no está acompañada de cierto activismo político. Quizás sea al revés: sólo tiene éxito, sólo se divulga, aquello que conviene a algún tipo de interés político. Aunque en economía, psicología, antropología, historia,… si hay buenos ejemplos de divulgación, en sociología y políticas, se suele tender a propaganda o a la hiperespecialización, probablemente porque muchos ya ha salido escaldados al ser utlizados como estandartes en las trincheras sectarias o rompeolas del ciclo mediático de veinticuatro horas de profundidad. Como consecuencia, prefieren dedicar su tiempo a su disciplina y no a las constantes discusiones sobre el barro al que los ignorantes están dispuestos a arrastrar a los inteligentes, que suelen estar menos seguros de todo que los indoctos.

Por último, mi gran admiración por haber escrito esto en tan poco tiempo. Dados los tiempos de la industria editorial, el autor aprovechó muy bien el confinamiento.

(Antes de que alguien me espete que el método científico no tiene que ver con lo que hacen las disciplinas que he nombrado, les respondo lo que decía Feymann: que no sean ciencias no quiere decir que no sean útiles, por lo que la discusión deriva en una de las más estúpidas: las nominalistas 😉 )

Lo podéis encontrar en: