Atrevimiento o temeridad. A propósito del 4º aniversario del suicidio de Aaron Swartz

Atrevimiento o temeridad. A propósito del 4º aniversario del suicidio de Aaron Swartz

Luis Rull  

Ayer fue el cuarto aniversario del suicidio de Aaron Swartz. Cada año intento escribir un poco sobre él porque su ejemplo y sus enseñanzas han significado mucho para mi.

Este año me gustaría recordar una de sus citas:

Assume nobody else has any idea what they’re doing either. A lot of people refuse to try something because they feel they don’t know enough about it or they assume other people must have already tried everything they could have thought of. Well, few people really have any idea how to do things right and even fewer are to try new things, so usually if you give your best shot at something you’ll do pretty well.

(De su blog, la brillante entrada «How to Get a Job Like Mine«)

Me parece muy curiosa la fina línea que hay entre la soberbia y la audacia. Aaron nos interpelaba a lanzarnos a atrevernos a hacer, a confiar que nuestra idea sobre algún tema o proyecto era correcta, o por lo menos no necesariamente más correcta que las de los demás, las «voces autorizadas».

Cuando nos enfrentamos a una idea distinta a la nuestra podemos tomar dos caminos: o aceptarla (porque se expresa con un buen razonamiento o por una persona autorizada). El escepticismo es por lo general, pasivo, exige pruebas de las afirmaciones. Me gusta más la valentía de defender lo que uno piensa, o la pulsión por estudiar si lo que nos dicen es verdad o no. Y aún vamos más allá cuando se trata de crear algo y afrontar las críticas de los demás, alimentando la inseguridad.

¿Cómo distinguir a al sabio que dice saber sobre algo y que nos pide que asumamos su postura, del farsante (no sabe de lo que está hablando o sabe que es mentira)? ¿y del que simplemente, y de buena fe, está equivocado?

¿Cómo se distingue una idea original de una extravagancia imposible?

Aaron nos aconsejaba intentarlo, no asumir que la gente sabe de lo que habla. Nadie sabe nada.

Mis entradas sobre Aaron:

  1. Una muerte, un suicidio, una vida. Aaron Swartz
  2. Aniversario de la muerte de Aaron Swartz
  3. La naturaleza de la red, por Aaron Swatrz.

Sobre nosotros cae la vergüenza

Luis Rull  

sociackDos personas brillantes (dos más en una lista interminable) se van de Andalucía para alcanzar el éxito fuera. De nuevo, una vergüenza sobre esta sociedad que marchita poco a poco, donde las islas de excelencia ya no forman un archipiélago y donde muy pronto no querrá atracar ninguna flota que merezca la pena.

Patricia y Juan forman una pareja fuera de lo común: Jóvenes, listos, currantes, atrevidos,… incluso guapos. Hace años que los conozco y he trabajado con ellos lo suficiente como para ver lo brillantes que son y la gran pérdida que es, para nosotros, que se vayan a Dublín a sacar adelante sus proyectos. Como todo el mundo, no son perfectos, «más se acerca a lo que yo, simplemente soñé».

Los estamos echando mucho de menos.

Han contado algunos detalles cosa de por qué se van, pero yo siento que no hemos podido, no he podido, darles lo que ellos necesitaban para desarrollar sus proyectos e ideas. Y con ello hemos perdido la riqueza y la innovación que crearán.

Hace unas semanas escribí una entrada parecida a esta, pero más centrada en la falta de visión de futuro y la pasividad que nos rodea. El gran Javier Rubio, la citó en uno de sus artículos en ABC de Sevilla (Retener el talento) (Aquí en PDF):Javier Rubio

Tras años de ver irse a algunas de las mejores mentes de Andalucía, es ahora cuando estoy viendo el efecto de su marcha. La emigración tiene, entre otros, un efecto devastador: nos quedamos aquellos capaces de aguantar lo que sea.

 

La fuga continúa. Con cada salida de estas baja la media. Lo recordaremos en los años venideros.

TEDxSevilla 2014 Ciencia + Divulgación = Riqueza

Luis Rull  

El próximo jueves tendrá lugar la segunda edición de TEDxSevilla en el salón de actos de EOI. Este año nos centramos en la importancia de la ciencia y su divulgación:

TedxSevilla quiere tratar en 2014 la relación entre la Ciencia y la divulgación de la misma en la sociedad, identificando fuentes de la innovación empresarial en la tecnología. La carencia alrededor de cultura científica en la sociedad española va paralela a la ausencia en las empresas españolas de procesos innovadores.

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Creo que hay dos errores de nuestra sociedad que están íntimamente relacionados: La incultura científica y la innovación empresarial.

No conocer las bases de la ciencia nos hace vulnerables, crédulos y manipulables. Por ejemplo,  no saber de estadística permite que publicitarios, contables y políticos nos engañen.

La falta de innovación empresarial impide ser competitivos, la felicidad de los trabajadores y mejorar los productos. Los gestores no suelen entender bien la ciencia, la tecnología detrás de lo que producen y son, por lo tanto, incapaces de innovar realmente ni sacarle todo el  potencial a la organización. Por eso es también es muy importante su cultura científica.

Hemos conseguido un gran plantel de conferenciantes y charlas:

Mola, ¿no?

Desgraciadamente, todavía no hemos conseguido patrocinadores que sufraguen los gastos, por lo que dependemos de la venta de las entradas (40 €) y las donaciones (20€). En Sevilla, las instituciones y empresas no están interesadas en actos relacionados con la ciencia y la innovación, al menos no en aquellos donde no van a lucirse ellos (y menos si  hay alguna posibilidad de que alguien les enseñe algo 😉 ).

Si te interesa la ciencia, la divulgación y la innovación, vente a aprender algunas cosas el jueves que viene. O haz una donación de 10€.

La mediocridad, ¿es contagiosa?

Luis Rull  

Me encuentro frases apuntadas en mi moleskine o en un documento de texto. Como ésta:

A veces perder el tiempo con gente mediocre te ayuda a conocerte mejor, porque te ayuda a recordar, cuando no descubrir, a quién no te quieres parecer.

La mediocridad, ¿es contagiosa?¿nos debemos aislar de ella?

Disciplina o entrega. Aplicado o apasionado. Diversión o dispersión.

Luis Rull  
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Foto de Pierre Metivier

It took me a while to get it, but the hardest-working people don’t work hard because they’re disciplined. They work hard because working on an exciting problem is fun.

(Drew Houston, fundador de Dropbox)

Una de las ilusiones habituales entre la gente que monta empresas de base tecnológica es que la varita mágica ya te ha tocado, es cuestión de tiempo que todo el mundo se de cuenta de lo bueno que eres o de lo fantástico que es tu producto. Es, en parte, producto de un discurso de graduación, quizás el más famoso de la historia, el de Steve Jobs en Stanford en 2005. Sí, el de «stay hunger, stay foolish» y lo de «conectar los puntos a posteriori». Siendo un discurso que me ha inspirado mucho, hasta artículos de prensa, creo que hace olvidar la importancia del trabajo duro.

Lo que no cuentan los que animan tanto a los «emprendedores», se olvidan de contar lo duro que hay que trabajar. Apenas acabamos de empezar en Mecus todo lo que queremos ser, lo que queremos hacer. Pero eso nos ha llevados ¡6 años! de trabajo duro, con pocas vacaciones y algunas desilusiones. Muchos han conseguido grandes cosas en menos tiempo, pero ninguno, que yo conozca, sin trabajar como no han trabajado en su vida. Esto es cualquier cosa menos glamuroso: Trabajar hasta las tantas, comer en el bar de enfrente cualquier cosa, recibir llamadas a horas intempestivas de clientes, conferencias por Skype a las 2 de la madrugada, papeleo, perderte fiestas de amigos porque tienes una entrega,… No le pasa a todo el mundo, pero sí a la mayoría que yo conozco. Y la cosa empeora: la mayoría fracasa.

Casi tanto daño como el vídeo de Steve Jobs ha hecho la película «La Red Social«, en las que las elipsis ocultaban los fracasos y la cantidad de horas que Zukerberg y su equipo tuvo que hacer para llegar al monstruo que es ahora Facebook.

Frente a los que tienen la gran idea y esperan que el mundo descubra que la tienen, prefiero a los que se lo toman como una carrera de fondo sin descanso y lo apuestan todo a un método, a un sistema de trabajo, a una estructura o camino que les llevará al éxito. Usan sistemas de productividad personal, siguen métodos para crear productos o negocios, se pasan el día creando, afinando y/o consultando indicadores de logros, viendo qué sistema de trabajo del equipo es más eficiente, …, ¡mil cosas!  Su vida es menos «emocionante», casi monástica, pero suelen llegar lejos y, con algo de imaginación y apertura a ideas de los demás, muy lejos.

Frente a estos dos arquetipos, con la parte de falsedad que encierran todos los arquetipos, me encuentro ayer con el discurso de Drew Houston, fundador de Dropbox (el sistema para compartir archivos entre varios dispositivos, que ha cambiado mi forma de trabajar radicalmente) en la entrega de diplomas en el MIT, algo así como uno de los Olimpos de la inteligencia.

Habla de los que trabajan duro y de los que encuentran un buen problema que resolver:

It took me a while to get it, but the hardest-working people don’t work hard because they’re disciplined. They work hard because working on an exciting problem is fun.

(…)

One thing I’ve learned is surrounding yourself with inspiring people is now just as important as being talented or working hard. (…)

Honestly, I don’t think I’ve ever been «ready.» I remember the day our first investors said yes and asked us where to send the money. For a 24 year old, this is Christmas — and opening your present is hitting refresh over and over on bankofamerica.com and watching your company’s checking account go from 60 dollars to 1.2 million dollars. At first I was ecstatic — that number has two commas in it! I took a screenshot — but then I was sick to my stomach. Someday these guys are going to want this back. What the hell have I gotten myself into?

Vídeo del discurso de Drew Houston para la clausura de curso del MIT 2013 (A partir de 02:45) .

La transcripción completa.

En Mecus ya tenemos el gran problema a resolver y sabemos cómo resolverlo. ¿Qué es lo que nos queda?

Nota: A mi padre esta entrada le ha recordado un libro que le recomendé hace tiempo: Outliers, de Malcom Galdwell. Tiene sus altibajos, pero es bueno. Aquí podéis leer algunas citas.