¡Me incorporo a Torresburriel Estudio!

¡Me incorporo a Torresburriel Estudio!

Luis Rull  

Tengo la gran alegría de anunciar que me uno a Torresburriel Estudio para llevar la recién creada oficina de Madrid en Castellana 77.


Llevo muchos años colaborando con Daniel Torresburriel y ha llegado la hora elevar la relación a un plano más estable. Me dedicaré a atender a los clientes madrileños y a labores comerciales. En principio lo compaginaré con los clientes de Mecus, cuyo número en Madrid también ha ido creciendo. Mecus tendrá, por tanto, también oficina en Madrid. En muchos casos son y serán los mismos, por lo que nos ha parecido muy conveniente unirnos.

¿Qué hacemos en Torresburriel Estudio? En TBE nos dedicamos, simplificando mucho, a ayudar a los clientes a crear productos con los que sus clientes estén satisfechos. En lenguaje técnico, se llama «Experiencia de usuario» y se usa la abreviatura inglesa UX.

¿Cómo lo logramos? No es magia, ni inspiración divina, ni siquiera el genio de un diseñador lo que nos da la clave para ayudar a crear un producto usable, con el que el cliente tenga una buena experiencia con la empresa o marca que nos contrata. El secreto está en una metodología de trabajo probada, centrada en la investigación, en la observación de la realidad. Es la realidad nuestra principal aliada para diseñar productos. Y la metodología es potente porque usa técnicas de investigación que devuelven información, certezas, sobre lo que de verdad piensan los usuarios: Entrevistas en profundidad, focus group, test con usuarios, card sorting, tests de conceptos, service safari, análisis de tareas,… todas esas tareas que idealmente siempre tenemos que hacer para plantear un proyecto profesional, pero que nunca hacemos porque no hay presupuesto o tiempo. Tras muchos años en esto, he descubierto que la calidad y la eficacia en los proyectos se consigue partiendo de un conocimiento preciso de los usuarios y de la aplicación de un método sistemático y probado.

(Aquí podéis ir leyendo algo más sobre lo que hacemos en el Estudio.)

Una nueva etapa con un equipo de gran calidad, con el que el resto de Mecus también se siente cómodo. Una nueva etapa con oficina estable en Madrid, lo que me obligará a viajar mucho y a acompañar mucho a mi querido primo Juan, que me cede un dormitorio maravilloso en su casa, muy cerca de la oficina. La familia se queda, por ahora, en Sevilla.

Ya me está quedando muy larga esta entrada, así que guardo para la siguiente otra de las grandes ideas que Daniel y el equipo me han metido en la cabeza: UX no es UI.

(A los amigos madrileños: ya iré a visitaros uno a uno para contaros mis nuevas historias y para ponernos al día con unas cervezas)

De la sinceridad como ayuda a los demás

De la sinceridad como ayuda a los demás

Luis Rull  

Al charlar sobre estilos de trabajo, una amiga resume mis quejas sobre algunos antiguos clientes con una frase:

«la miseria trae miseria»

Lo comento a otra amiga, gran profesional, para describir ciertas prácticas empresariales. «Lo he convertido en trending topic en mi vida», me dice al poco tiempo.

Tengo muy descuidado el blog porque tengo muy descuidada la costumbre de escribir y publicar lo que pienso. Esta amiga me dice que soy un referente para más gente de la creo y que echan de menos mis ideas. Como es una de las personas que más admiro y confío, tendré que hacerle caso.

Sun Tzu adolescente. Negociando, que es gerundio.

Sun Tzu adolescente. Negociando, que es gerundio.

Luis Rull  

-El enemigo debe ver en tus ojos que estás dispuesto a todo, incluso a morir. Entonces empiezas a ganar.
-¿Y si el enemigo hace lo mismo?
-Prepárate para morir o matar. O para las dos.

En mi adolescencia hice un guión para un comic. Hace poco encontré este fragmento de texto entre papeles viejos. ¡Qué mal envejecen los ardores de la juvetud! Es posible que no fuera para un comic, sino para alguno de los fanzines en los que aspiraba publicar algo. En todo caso, el mundo se ha librado de otro escritor mediocre.

Años después, cuando tuve que prepararme de manera precipitada una asignatura en la universidad llamada «Técnicas de negociación«. Hice lo que pude y me basé en un libro Obtenga el sí de Fisher y Ury. Para mi sorpresa, he descubirto que siguen editándolo y vendiéndolo.

Me gustó mucho la simplicidad del texto y que venía bien para una asignatura corta sin mucha conexión con las demás en la diplomatura de Relaciones Laborales. La idea principal que enseñaba, y que se convirtió en mi principal obetivo docente, era entender la diferencia ente interés y posición, por lo que la clave de toda negociación es crear una combinación de posiciones que satisfagan los intereses de ambas partes, si me permitís simplificar mucho ideas y técnicas más complejas. Espero haber enseñado algo de utilidad a unas decenas de estudiantes, pero yo sí aprendí algunas cosas:

La sutil distinción entre qué queremos y qué nos satisface. Posición e interés. Detalles y generalidad. La diferencia entre asumir que una negociación de suma cero y entenderla como de suma positiva.

El peligro viene cuando estamos ante juegos de suma negativa. Si no se llega a un buen acuerdo, todos pierden. Y en esos casos, muchos se ponen como SunTzus adolescentes: Que el enemigo vea que estás dispuesto a todo para que así se rinda. El juego del gallina y los coches corriendo hacia el barranco. El peligro surge cuando una de las partes no se da cuenta de que va en el mismo vehículo con la otra. Y entonces, pasa lo que pasa.

Cuando negocio, intento siempre recordarlo.

Foto de strudelt.

Atrevimiento o temeridad. A propósito del 4º aniversario del suicidio de Aaron Swartz

Atrevimiento o temeridad. A propósito del 4º aniversario del suicidio de Aaron Swartz

Luis Rull  

Ayer fue el cuarto aniversario del suicidio de Aaron Swartz. Cada año intento escribir un poco sobre él porque su ejemplo y sus enseñanzas han significado mucho para mi.

Este año me gustaría recordar una de sus citas:

Assume nobody else has any idea what they’re doing either. A lot of people refuse to try something because they feel they don’t know enough about it or they assume other people must have already tried everything they could have thought of. Well, few people really have any idea how to do things right and even fewer are to try new things, so usually if you give your best shot at something you’ll do pretty well.

(De su blog, la brillante entrada «How to Get a Job Like Mine«)

Me parece muy curiosa la fina línea que hay entre la soberbia y la audacia. Aaron nos interpelaba a lanzarnos a atrevernos a hacer, a confiar que nuestra idea sobre algún tema o proyecto era correcta, o por lo menos no necesariamente más correcta que las de los demás, las «voces autorizadas».

Cuando nos enfrentamos a una idea distinta a la nuestra podemos tomar dos caminos: o aceptarla (porque se expresa con un buen razonamiento o por una persona autorizada). El escepticismo es por lo general, pasivo, exige pruebas de las afirmaciones. Me gusta más la valentía de defender lo que uno piensa, o la pulsión por estudiar si lo que nos dicen es verdad o no. Y aún vamos más allá cuando se trata de crear algo y afrontar las críticas de los demás, alimentando la inseguridad.

¿Cómo distinguir a al sabio que dice saber sobre algo y que nos pide que asumamos su postura, del farsante (no sabe de lo que está hablando o sabe que es mentira)? ¿y del que simplemente, y de buena fe, está equivocado?

¿Cómo se distingue una idea original de una extravagancia imposible?

Aaron nos aconsejaba intentarlo, no asumir que la gente sabe de lo que habla. Nadie sabe nada.

Mis entradas sobre Aaron:

  1. Una muerte, un suicidio, una vida. Aaron Swartz
  2. Aniversario de la muerte de Aaron Swartz
  3. La naturaleza de la red, por Aaron Swatrz.
Piel de elefante. Mi artículo en La Muy 6

Piel de elefante. Mi artículo en La Muy 6

Luis Rull  

Para el número 6 de la revista «La Muy», me apeteció hablar de la libertad de expresión, de la manera en la que la encaramos en un mundo digital.

Al igual que hemos aprendido a filtrar información relevante de entre la avalancha que cada día nos llega, se puede aprender a ignorar lo tóxico y asimilar las críticas que sí nos sirven. La piel de elefante, la capacidad de obviar los insultos o las críticas vacuas es una cualidad más que debemos cultivar para sobrevivir en nuestro nuevo mundo digital.

Podéis leer el resto en la web o en la versión en Issuu de la revista en papel.

En 2008 ya escribí sobre esto con ese mismo título donde revelo la fuente de la expresión: mi estimado Ismael El Qudsi.