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  • Reaccionarios de internet

    Vallbona de les monges. Foto de Luciti

    «Reaccionario» es un término usado como insulto en discusiones políticas que tiene su origen en la Revolución Francesa, para referirse a aquellos que querían volver a la situación previa, al Antiguo Régimen.

    Los reaccionarios de internet son aquellos (principalmente políticos, empresarios e «intelectuales» trasnochados) que pretenden volver al sistema de control y de castas previo a los cambios producidos por la revolución comunicativa más importante que hemos vivido.

    • Algunos intentan restringir nuestra posibilidad de decir lo que queramos.
    • Otros, mantener un flujo de dinero que hasta ahora les llegaba sin apenas esfuerzo, escudándose en otros que sí se esfuerzan por crear buenos contenidos.
    • Algunos incluso quieren romper la propia simetría intríseca en internet, para privilegiar al que más pague. Quieren que la web sea como el mundo físico: con tarifas locales, provinciales e internacionales. Si quieres que todos vean bien tus contenidos, paga más. Si quieres ver bien todos los contenidos, paga más.

    El evolucionismo social sembró la idea de que la historia avanza linealmente: cualquier tiempo pasado fue mejor y el progreso es imparable. Se equivocan. Siempre podemos tener una nueva Edad Media. Sin reivindicar lo que creemos justo y correcto sólo llegaremos donde los que sí se movilicen quieran que lleguemos. Las tecnologías de 2012 no tienen que ser necesariamente mejores que las de 2010. No lo serán si los dejamos.

    ¿A cuántos reaccionarios conoces? ¿Qué defienden? ¿Cómo lo defienden?


  • Autocensura y amor a una comunidad

    ¿Hay días en los que tenéis ganas de vivir en un país diferente?

    Criticar donde vives es una actividad peligrosa. Los hay que lo interpretan como soberbia, puesto que osas criticar a tus conciudadanos. Los hay que piensan que es una obligación cívica, ya que, en cierto modo, es una propuesta de mejora.

    La autocensura para no dar una mala imagen a los de fuera es algo habitual. Por eso los medios locales son mucho más críticos con la realidad que los de ámbito más amplio (exceptuando a los Estados Unidos, a los que se suelen criticar sin descanso 😉 )

    Si añadimos a este cóctel el ingrediente del sectarismo político, nos encontramos que las únicas críticas negativas son las que señalan como responsables de los males a algún partido político.  «La culpa no es nada«, me enseñó una vez alguien a quien aprecio mucho, porque lo importante es encontrar soluciones a los errores. Pero la responsabilidad de las decisiones individuales no puede ser diluida por el comodín «la sociedad lo ha hecho así».

    • No es de recibo que un banco cierre a las 12:15 un día antes de que comience la feria. (Una sucursal del barrio anexo al recinto ha cerrado a esa hora hoy lunes, día laborable)
    • No es admisible que una ventanilla de una administración esté cerrada una hora y treinta minutos a la hora del café.
    • No es conveniente que se anuncie con total impunidad en medios serios ni se vendan en farmacias  «pulseras energéticas».
    • Me cuesta no enfadarme tras oír que los empresarios somos todos unos explotadores.
    • Soy un malnacido cuando señalo que no es conveniente que la forma de trabajar de algunos sectores no haya cambiado en lo últimos 20 años. La caída en la productividad relativa con el resto del mundo se paga, antes o después.
    • Por último. Un productor aprobó el guión de este programa. Y un directivo de Televsión lo han mantenido en su puesto. A pesar de esto, sigo creyendo en la libertad de expresión:

    http://www.youtube.com/watch?v=e0TQTTrcsJo#t=00m40s

    Esta feo reírse de la ignorancia ajena. Pero cuando se regodean en ella… es complicado no sonreír, porque la alternativa ante el panorama de España es llorar.

    Algo tiene que cambiar. Yo hago autocrítica e intento mejorar, pero me temo que no será suficiente.


  • ¿Quién limpia sus vergüenzas con nuestro esfuerzo?

    Gran vídeo de rederico Teixeira de Samapayo (sic) que ha ganado un concurso de cortos de la BBC llamado MyWorld .

    Es dura la desesperación que provoca la inactividad y dos años en paro debe ser devastador para la mente de una persona productiva. El asesinato de los recursos más valiosos de un país: la mente y creatividad de sus ciudadanos.

    ¡Cuánto daño se hace a la gente!

    Vía Capitán Ahab.


  • A trabajar, a trabajar, hasta enterrarlos en el mar…

    Cuando era pequeño, cantaba con mis padres este hermoso poema de Alberti.

    Hoy, mientras en mi ciudad un consejo de ministros enviaba al congreso una ley injusta y retrógrada, mi respuesta ha sido con las únicas armas de las que dispongo: mi trabajo. No he hecho nada especial, excepto trabajar con más concentración y convicción que otros días: sólo soy un ciudadano y mi trabajo es lo único que tengo.

    Contra aquellos que quieren perpetuar sus privilegios en un sistema caduco, aquellos que quieren arrastrarnos con ellos a un abismo de censura y poder omnímodo del Estado para ello, mi desprecio, mi rencor y mi trabajo sin descanso.

    Contra aquellos que se han dejado convencer de este engendro y que después no han atendido las alertas del mal que nos hará la Ley Sinde. A aquellos  que la han aprobado, mi profecía de que se arrepentirán. Mucho tienen que cambiar las cosas en el congreso. Y mi desconfianza me lleva a no conformarme con menos de su retirada completa.

    El manifiesto que apoyé.


  • La nueva deuda histórica, por Luis F. Rull

    Foto de Bilboartz

    (Este artículo de mi padre fue publicado ayer, 28 de febrero en la ediciones andaluzas de «El Mundo» con motivo del día de Andalucía)

    La Nueva deuda histórica.

    Por Luis F. Rull (In memoriam de Juan Muñoz Pérez, agricultor y socio fundador de Arbequisur)

    Hace unos días conversaba con un colega de la universidad acerca del nivel tan bajo en el que estaban las universidades andaluzas en los rankings internacionales. Éste afirmaba que había una forma inmediata de conseguir que la Universidad de Sevilla (US) estuviera entre las mejores universidades del mundo, sólo había que conseguir que los mencionados rankings sólo consideraran para la evaluación a determinados Grupos de Investigación. Él había hecho la simulación escogiendo adecuadamente a 50 Grupos que englobaban a unos 300 profesores y, aplicando estrictamente los criterios utilizados, la US aparecía entre las mejores del mundo. Este ejercicio muestra la existencia de las denominadas “Islas de Excelencia” en el mar de la mediocridad universitaria. (Algo, por otra parte, muy común en el sistema universitario español).
    Experimento similar puede hacerse analizando la situación en Andalucía, ya que al igual que la US, ocupa uno de los últimos lugares en la clasificación de las regiones europeas si atendemos a criterios que sirven para medir el progreso social: número de desempleados, informe sobre el nivel educativo, desarrollo industrial, etc. Pero ¿por qué no hacer lo mismo que hizo mi colega?. Sólo hay que elegir algunos pueblos, algunas comarcas, algunos colegios de enseñanza media, algunas actividades empresariales, en definitiva: no es difícil encontrar en la sociedad que nos rodea individuos o instituciones que, con su iniciativa, su esfuerzo, su formación y dedicación sacan adelante proyectos que elegidos como muestra única y que, prescindiendo del resto de los andaluces, podrían mostrar a Andalucía como una de las mejores regiones de Europa. No descarto, incluso, encontrar buenos trabajadores, productivos y eficientes, en la Función Pública.

    Desgraciadamente, y después de más de treinta años de gobiernos autónomos en Andalucía, el progreso de la sociedad andaluza no ha permitido a esta globalmente equipararse a las regiones “ricas” europeas. Fueron sueños de progreso los que alimentaron las promesas que permitieron que, de forma sistemática, se sucedieran gobiernos del PSOE en Andalucía. Sueños alimentados también por generosas donaciones provenientes de países ricos de Europa. Y ocurrió como en la US que, algunos -los menos-, hicieron sus deberes y se equipararon con sus homólogos europeos. Así hay zonas sociales o geográficas andaluzas perfectamente definidas donde emprendedores se embarcaron en el riesgo con la confianza que les daba el esfuerzo, el conocimiento y su entusiasmo. Fueron capaces de crear riqueza y bienestar, disminuir de forma significativa el desempleo y demostrar que una de las claves del progreso estaba, y está, en la iniciativa personal.

    Son instituciones, formas de trabajar, estructuras de incentivos, tradiciones paternalistas y “limosneras”, las que ahogan a tantos y tantos buenos trabajadores e innovadores de Andalucía. ¿Cuántos conocemos a jóvenes brillantes que entran en su primer trabajo con ganas de hacer grandes cosas y cuya savia nueva es machacada por compañeros perezosos o sistemas de trabajo ineficientes? Hay que repensar nuestra actitud ante nuestro papel en la economía y en el ágora pública: como consumidores y trabajadores, ciudadanos, contribuyentes, incluso como padres cuando inculcamos a nuestros hijos valores de sacrificio, esfuerzo y honestidad.

    ¿Podemos ver una luz al final del túnel? Si la suma de lo micro hace lo macro, todos podemos aportar nuestro granito de arena en el esfuerzo por el progreso. Podemos censurar los sistemas de incentivos en los que todos reciben lo mismo, independientemente de si su trabajo es mejor o peor. Podríamos quejarnos cada vez que vemos una casta económico-política privilegiada y protegida, aún siendo claramente ineficiente y perjudicial para el interés común. Incluso planificar nuestras finanzas personales a la luz de una crítica sobre si nos podemos permitir determinados gastos suntuarios o sobre si son realmente necesarios.

    Volviendo al caso de mi colega, éste destacaba que, ante la mediocridad en los rankings , algunas Universidades estaban interpretando un papel patético en lo que denominada “liguilla local” que organizó recientemente el Ministerio de Educación, y que pomposamente llamó “Campus de Excelencia”. Muchos sospechamos que el único objetivo de estas convocatorias no es más que compensar el pésimo papel que ocupan todas las universidades españolas y darles una pátina de “honorabilidad” que no consiguen compitiendo en ligas “mayores”. En Andalucía se crean instituciones académicas para satisfacer las ambiciones personales (en la mayoría de los casos ambiciones de científicos de muy bajo nivel) con el único mérito de pertenecer, o estar muy cerca, del partido político que gobierna tras más de tres décadas. Incluso estos “chiringuitos”, alimentados con el dinero que proviene de nuestros impuestos, hacen competencia desleal a iniciativas que deberían hacer auténticos emprendedores capaces de crear riqueza y empleo. Y lo peor es que este mismo modelo se está aplicando el entramado que forman las Diputaciones, Empresas Públicas, Fundaciones, etc. lugares donde acaban políticos cesantes de cargos electos, incapaces de encontrar por sus propios méritos ningún puesto de trabajo.

    A los andaluces se les está creando otra deuda histórica. Al final del régimen franquista los andaluces nos encontramos con que la distancia en bienestar social con el resto de las regiones ricas españolas y europeas era demasiado grande, y nos creímos que nos debían la ayuda necesaria para igualarnos a ellas. Han pasado más 30 años y seguimos igual. Pero ahora debemos saber que es con nuestro esfuerzo personal, y no con subvenciones, con lo que podremos integrarnos en el bienestar de una sociedad moderna. Deberíamos ya a empezar a exigir una nueva “Deuda Histórica”, exigir que se nos permita progresar. Para ello mimemos a los emprendedores, esos que conocemos en nuestro entorno, permitámosles crecer, elegir a los trabajadores que mejor hagan funcionar a sus empresas. Liberémoslos de impuestos y trabas burocráticas. Que nuestros impuestos sirvan para crear infraestructuras eficientes, y no para subvencionar inútiles iniciativas. En definitiva hagamos el esfuerzo de creer que somos nosotros los que tenemos que salir de la crisis que amenaza con ser endémica en demasiadas regiones de Andalucía.

    Luis F. Rull

    Catedrático de Física Teórica.  Universidad de Sevilla.

    Foto de Bilboartz