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  • Amitai Etzioni Notes: March 2004 Archive

    Amitai Etzioni Notes: March 2004 Archive

    Amitai Etzioni Notes: March 2004 Archive

    El 5 de marzo escribe Etzioni sobre el error de introducir organizaciones con ánimo de lucro en el tratamiento de los traumas del 11/S. La denomina «La industria del dolor».

    Es posible que encuentre en la noticia asociada del NYTIMES lo que estaba buscando sobre la creación de necesidades y el surgimiento de la organización que las satisfacen.

    «I have serious doubts about the marriage of profit and human services in general. The best medical care, teaching, and welfare is provided by not-for-profit groups, and not by the either the government or the private sector.»

    Y lo entronca con una de las discusiones centrales de la economía contemporánea (igual esto es una barbaridad: soy un ignorante en economía), la provisión de servicios a través de la iniciativa privada o el Estado, incluyendo todas las intermedia entre estos dos tipos (¿ideales?)


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    En la película que van a estrenar sobre mi adorada Silvia Plath un personaje le recuerda que ella y su marido se entienden de una forma que miles de personas sueñan con alcanzar. Y lo dice como un cumplido, como si fuera un pasaporte para la felicidad.

    Es posible que la escena en la que esté encuadrado el diálogo no tenga este sentido, pero me recuerda al estúpido tópico sobre la felicidad, la expresión de los sentimiento o la cultura. A la antigua idea del buen salvaje feliz, se le opone la del filósofo o poeta sobrehumano que disfruta de la vida más que el resto de los humanos «mortales».

    ¿Por qué estas asociaciones? ¿Porqué el talento expresivo, las ideas brillantes, las mentes «cultivadas»,…, tienen que tener algo que ver con la felicidad o el disfrute de la vida? Ayer, en el autobús, escuché a dos filósofos hablando del acto de pensar, me contaron que las últimas palabras de Wittgenstein fueron: «diles que fui feliz». Me sorprendieron mucho, teniendo en cuenta que tuvo una vida extraordinariamente infeliz. (Tengo que leer la biografía que tanto gustó a mi padre)

    Silvia Plath fue muy desgraciada por su propensión a la depresión. Si su ambiente la deprimía o ella era así por sus genes es una discusión que no me interesa en absoluto. Sus poemas me parecen ambiguos. No son siempre tristes o alegres, luminosos, grises o exultantes. Cada uno me provoca algo distinto cada vez. No se si tendrá que ver con mi estado de ánimo al leerlo, pero lo dudo. Si esta mujer fue muy feliz con su marido o muy desgraciada con la vida que llevaron, eso no lo se. Pero si se suicidó después de asegurarse de que sus hijos dormían, no sería muy feliz ¿no? Lo malo es que el mito de su muerte ensombrece sus poemas.


  • No puedo creer

    No puedo creer que lleve varios años compartiendo mi vida con Eva. Muy pronto me acostumbré a estar a su lado, a no estar bien sin su compañía. No estoy triste cuando no estoy con ella (estuve en Essex y sobreviví), simplemente no estoy tan alegre o radiante. Incluso mis bajadas de ánimo son más estúpidas y anodinas.

    Esto es sólo la descripción de un efecto. El efecto que produce en mí. Sin más explicaciones o descripciones de causas, motivos o intenciones.


  • es Online – Talking Point

    Times Online – Talking Point


  • 107761968696760710

    Me encanta la página de «Modern Manners» el Times. Puede parecer algo frívolo o presuntuoso por mi parte, pero es muy divertido cómo puede verse el mundo de una forma tan «civilizada». Leyéndolo, uno entra en un mundo irreal pero equilibrado. Los problemas tienen soluciones ya sea por el sentido común o por unas normas justificadas por ese mismo sentido común. Se acabaron las victorianas normas rígidas y arbitrarias. Un profesor joven de Rusia se queja de que una colega mayor y con peor cualificación se mete con su forma de enseñar. Respuesta: sé amable, intenta aprender de la experiencia y si no funciona, capea el temporal. «Free advice costs nothing».