Blog

  • Guardian Unlimited | The Guardian | Australian pair wins Nobel prize for stomach ulcer research


    Otro Nobel que no le darán a ningún español…

    Por cierto, el premio es por el descubrimiento de la Helicobacter pilory en 1982. Este descubrimiento permitió erradicar gran parte de las úlceras de estómago, entre ellas la de mi padre. Ha sido muy importante para mucha gente y, me atrevería a decir, le ha salvado la (buena) vida a mucha gente, puesto que la úlcera generaba relaciones muy desagradables con los enfermos.

    No han inventado la vacuna de la malaria, ni la cura del SIDA, y por eso, ya hay gente quejándose de que el premio este año es para la investigación de las enfermedades del Primer Mundo. A pesar de todas estas sandeces, les doy las gracias y la enhorabuena.


  • What’s With Those Spanish Enclaves in North Africa? – And what’s so special about Parsley Island? By Daniel Engber

    Preguntan en el foro de una de las revistas más importantes de Internet sobre Ceuta y Melilla.


  • Edge: THE REAL CRISIS IN EVOLUTION TEACHING by Scott D. Sampson

    Edge: THE REAL CRISIS IN EVOLUTION TEACHING by Scott D. Sampson

    Me pregunto cuál es el nivel de conocimientos sobre evolución biológica en España. Yo, por mi parte, descubrí que mi ignorancia era (es) supina cuando leí «El enigma de la Esfinge«, del gran Arsuaga. El autor es discutido en muchos ámbitos, pero creo que su divulgación es impecable. Nunca suena a palabrería, nunca hace concesiones a la galería.

    Y miramos por encima del hombro a los americanos… Mi amigo juanjo dice que no metemos la pata como otros porque no nos preocupamos de otra cosa que no sea la temperatura ideal de la cerveza. La ignorancia y la falta de curiosidad tiene esa ventaja: quien no se moja, no se equivoca.


  • La marcha de las tierras soleadas


    Melilla a lo lejos
    Originally uploaded by Elias.gomez.

    La Marcha de las tierras soleadas

    Lola Álvarez, en su artículo de hoy, no ha hecho una mera crítica al gobierno socialista o a Ministro Moratinos. Ha hecho, no sé si a propósito, una de esas críticas de lo real politik que tanto me gustan. Y no es la crítica a la exclusión de Ceuta y Melilla en la representación española en un encuentro bilateral lo que me gusta, ya que, en realidad es una concesión a una exigencia de Marruecos. Tampoco es su comentario mordaz sobre un proyecto tan académico como poco atractivo de un “Atlas de la inmigración”.

    Lo que a mí me gusta es que despliega una gran descripción del trabajo de estos próceres de la patria. Estos tipos no se dedican a reflexionar sobre los grandes temas mundiales todos los días en busca de la piedra filosofal que traiga la paz perpetua. Los políticos, sobre todo en relaciones internacionales, toman decisiones dentro de un margen muy pequeño de posibilidades, y no siguen precisamente las grandes ideas que predican en sus discursos o que lanzan cual dagas sus voceros, tertulianos varios o sus militantes proselitistas. No crean caminos nuevos, ni lideran un futuro nuevo como los “carismáticos” de Weber.

    Estos tipos no son ángeles, no son demonios. Son políticos. No defienden grandes principios, no defienden a los ciudadanos españoles, ni siquiera saben lo que es en realidad “el interés general”(*) . No van a transformar el mundo, ni a salvarnos de las garras de los malos o de la pobreza. Son funcionarios, piezas obedientes de un juego que se perpetúa.

    Son engranajes, no martillos. Son correa de transmisión, no arquitectos.

    Mandarán a otros a morir, ajustarán presupuestos en seguridad aérea, dejarán que se siga explotando a los explotados de cualquier color. Y seguirán cobrando su sueldo todos los meses. Como todos. Como siempre. Engañarán prometiendo de nuevo que el mundo feliz está ahí al lado, al otro lado de la colina. Sólo debemos seguirles para que nos dé el sol, mañana, tras las elecciones, siempre tras las elecciones.

    (*)Concepto tan difícil como usado y tramposo.


  • Ingenuos y desarmados

    Ingenuos y desarmados

    Cuando veo los telediarios me acuerdo de unos cursos sobres problemas sociales a los que asistía en Granada. El núcleo principal de los mismos era la tesis de que los problemas sociales no eran más que fenómenos creados por el sistema político/mediático/académico, con sus ciclos de formulación y solución de los mismos, cuando no de olvido y/o “relativización”  con golpes de pecho. Algunos son recurrentes, como la violencia sobre mujeres por parte de sus maridos o asimilados, van y vienen, con sus soluciones parciales y sus culpables permanentes. Otros son muy estacionales, como los pijos y los canis en Sevilla, cual culebrón local e incomprensible.

    Lo que me molesta de muchos telediarios es el esquema ingenuo que siguen:

    • Presentación del suceso (siempre hay un fenómeno concreto representante de la histeria.
    • Generalización de del suceso a problema social, es decir, extensión del problema
    • Analgésico general: hay gente en ello (algún académico experto o trabajador social de alto nivel está en el tema…) y tenemos una solución para eso. No hay de qué preocuparse.

    Mi amigo Arcadi lo llamaría “inmunidad socialdemócrata”, mi profesor de antropología “el drama de la modernidad” y algún moscón, la mentira estatal.