Escuchar a Bach siempre es bueno

A raíz de este vídeo de Rick Beato (Why Not Listening To Bach Is A Mistake) me puse a pensar en Bach y lo que su música representa para mi. En el vídeo, Rick recopila las citas a Bach de algunos de los músicos de pop y rock que ha entrevistado y lo importantes que es para ellos: Sting, Pat Metheny, Billy Corgan, Keith Jarrett, Dominic Miller, Peter Frampton, Christopher Cross, Steve Morse, Bela Fleck,….)

No recuerdo cuál fue el primer disco de Bach que tuvimos en casa, pero probablemente sería el de los conciertos de Brandenburgo. Los discos de vinilo desaparecieron de casa de mis padres, así que no sabría decir qué versión era, pero sí que mi disfrute de la música no sería el mismo sin él.

Bach es fácil y difícil. Debe ser fácil porque muchísima gente lo disfruta, no soy especial. Debe ser difícil porque sólo cuando lo escuchas muchas veces y con atención crees que descubres matices interesantes e inmediatamente te parecen más importantes y brillantes que lo que te gustaba al principio. Lo que ahora algunos llaman descubrir «capas sobre capas» es algo que el amigo Johann Sebastian hacía cada día con cada obra. En principio no era raro en el barroco el uso de las fugas, de las polifonías donde varias melodías coexisten y tu cerebro las va siguiendo con placer. Pero Bach te atrapa, secuestra tu atención y te lleva de aquí a allá dándote un placer puro y sorpresas entre líneas previsibles. Otros músicos de su época también lo hacen, pero yo no lo he sentido con la intensidad con la que he sentido a nuestro amigo alemán.

Mi Bach es muy básico. Me he ensimismado con las obras más tópicas y típicas, pero conozco los límites de mi conocimiento porque cuando escucho una obra nueva, me doy cuenta de que es tan maravillosa o más que las que sí conozco, que es cuestión de tiempo amarlas y disfrutarlas tanto o más como las que sí controlo.

Aquí os pongo algunas de mis obras y versiones de Bach (Ver lista de reproducción abajo):

  • Variaciones Goldberg (BWV 988): Cualquier versión de Glen Gould, aunque la primera, con la que me enganché, fue la de 1956). (La discusión sobre si Gould interpreta o inventa es otra que ya he tenido en muchos sitios)
  • Suites de cello (BWV 1010-1012). El disco de Anner Bylsma con un instrumento barroco es maravilloso. El desgarro, casi con sonido metálico, es el que reconozco como mío. Otras versiones, como las de Pau Casals o la de Yo Yo Ma o Myska Maysky me gutsan mucho también, pero no puedo evitar que mi favorita sea la de Bylsma
  • Conciertos para uno y dos violines (BWV 1041-1043). Las versiones de los hermanos Oistrahk tienen una intensidad justa, ni demasiado ni corta. Uno de mis primeros CDs.
  • Clave bien temperado (Libro 1 BWV 846-869). La versión de Barenboim de 2004 es la que yo me compré. Mi padre tenía la de Gould y nunca nos pusimos de acuerdo sobre cuál era mejor.
  • La pasión según San Mateo (BWV 244). Hace poco descubrí la de la Emsemble Pygmalion dirigidos por Raphael Pichon y no puedo escuchar otra.
  • Bach visto por un músico de Jazz, Jacques Loussier. (Uno de mis discos favoritos)
  • Un disco soviético de cantatas que tengo que buscar en casa de mi madre y que era complicado de entender para mi, pero que creo que ya estoy preparado.
  • Los CDs de mis vecinos del noveno piso (cuando vivía con mis padres), que me prestaban y que disfrutaba tanto que creo que abusaba indecentemente.

Esas son las músicas que he atesorado durante varios años. Ahora, que he empezado a cantar, entiendo a Bach de otra forma, porque en la Escolanía Salesiana María Auxiliadora me están enseñando (tardaré años en dominarlo) cuatro maravillas:

  1. Jesus bleibet meine Freude, de la cantata Herz und Mund und Tat und Leben (BWV 147).
  2. Dem wir das Heilig itzt (de BWV 129).
  3. Lobe den Herren (de BWV 137).
  4. Ich will dich mit Fleiß bewahren (de BWV 248).

La música es completamente distinta cuando la interpretas que cuando simplemente la escuchas. No puede ser lo mismo cuando sacas el sonido de un código en pentagramas que cuando simplemente te expones a un sonido hecho por otro ser humano para impactarte. Leer partituras, saber solfeo, es la conexión mecánica con la parte orgánica, el milagro de algo frío y aséptico que se convierte en música tanto por el talento del compositor como el del músico.

Para aprender más cosas de Bach están:

  1. El monumental programa de Radio Clásica, la hora de Bach que terminó hace poco pero que seguirá siendo una fuente de placer y conocimiento. Desde 2015 Sergio Pagán ha creado uno de los mejores programas de la radio española.
  2. El libro de John Eliot Gardiner «La música en el castillo del cielo», de la editorial Acantilado. Aunque sólo he podido hojearlo dos o tres veces, ensimismándose tanto que he decidido leerlo de un tirón en cuanto tenga vacaciones y pueda dedicarle varias horas al día.
  3. El episodio de La Cultureta sobre el libro de Gardiner:

Iré recopilando mis obras de Bach favoritas en esta lista:

Mis obras de Bach favoritas

No puedo evitar poner mi vídeo favorito de Bobby McFerrin:

¿Cuál es tu obra favorita de Bach? No te cortes:

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Una respuesta

  1. Partita BWV 1004 – Ciaccona

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