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Luis Rull  

House of wax
Cuando era pequeño, yo demandaba a mis padres que me dejaran ver la tele hasta tarde, que me dejaran ver las películas de miedo que ponían en una de las dos cadenas que había. Ellos, con su mentalidad comprensiva, me convencían o de que debía levantarme pronto y descansado o bien de que las películas de miedo que ponían no me dejarían dormir. Yo siempre insistía, ya sea por curiosidad o por desmarcarme de mi hermana (que entonces era pequeña, no como ahora).

Un día, con su pedagogía sesentera y la mentalidad pauloviana del ensayo/error, me desafiaron a probar las consecuencias de ver una película de miedo. Y me dejaron ver una película sobre un museo de cera. En ella, el malo hacía figuras de cera con la gente y, en un momento dado, se escondía detrás de una puerta: Creo que tardé años en quitarme el resquemor del miedo a lo que había detrás de la puerta de mi habitación…

Ahora veo que hacen un remake de una película parecida. ¡¡¡¡CON PARIS HILTON!!!! ¡¡¡¡ QUÉ HORROR!!!!!!

También puede ser que la película que ví fuera esta. Pero la que titula este mensaje, la Vincent Price, parece mejor. Y es más probable que Chicho Ibáñez Serrador la programara en aquella época, en la que tenía mucha mano en TVE.

«Los crímenes del museo de cera»

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Luis Rull  

1.000 visitas…ACLARACIÓN
In Good Company (2004)

Algunos me habéis escrito, como resultado de leer el mensaje «1.000 visitas» preocupados por mi situación profesional.

Debo aclararos que el mensaje no tenía que ver conmigo: Un buen amigo, que trabaja para una multinacional, me comentó algunos de sus problemas, y que el psicólogo al que ha tenido que empezar a ver, los calificó de «acoso» moral. No sé si lo es o no. Sé que es una putada, pero creo que nada hay en esta vida que importe tanto como para dejar que te hundan así.

No voy a decir que mi trabajo es mejor que nunca, que el ambiente es fantástico, pero no estoy mal. Recuerdo tiempos mejores, pero no estoy mal.

Muchas gracias por vuestra preocupación, la aprecio. Pero en este caso, es innecesaria.

10 años del Superunkown de Soundgarden

10 años del Superunkown de Soundgarden

Luis Rull  

¡Cuántas cosas me quedaban por conocer! ¡Cuánto me queda por conocer de mi mismo!

Mi querido Juan Carlos me recordó que habían pasado diez años desde que, hace diez años, le interrumpí el estudio para decirle que había muerto Gregorio Ordóñez. Yo, por supuesto, no estaba estudiando..¿dónde me enteraría yo?

No recordaba el incidente, pero JC sí. Confieso que me enterneció, que me hizo ver que la amistad es más profunda que verse diariamente. Cambiamos mucho la mirada que teníamos al vernos todos los días y pelearnos por el periódico. Ojála muchos tengan la gran oportunidad de tener amigos así.

Superunknown by Soundgarden

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Luis Rull  

El Blog de Enrique Dans
Querido Enrique: Supongo que se te ha olvidado que es posible que la utilización de tecnologías de IA y su publicidad no sean hechos absolutamente indisolubles. El secreto de Google es el contenido de su algoritmo, que incluye su actualización. Y la mejora de la IA no es el único medio de mejorar el tema: en cuanto tengas indexado el contenido de tu ordenador, es posible que la cosa mejore (aunque es posible que te refieras a esta inclusión de los archivos propios en la ponderación de la información, no me ha quedado claro que sea así)

Blogs: tiempos de ojo por ojo y diente por diente

Blogs: tiempos de ojo por ojo y diente por diente

Luis Rull  

Blogs: tiempos de ojo por ojo y diente por diente (Artículo de José Cervera en Retiario en 2005)

Cabcera Blogs Retiario

La diferencia vendrá del hecho de que la volatilidad de los nuevos medios es mayor. La credibilidad es, en los medios digitales, un factor más importante que en los tradicionales. El mayor número de alternativas para un comentarista político digital lo hace más vulnerable, ya que un medio tiene un número limitado de competidores (cinco o seis periódicos).

El rechazo que debe generar en «cliente» para que deje de comprar un medio es mayor en el tradicional, donde las adhesiones, las lealtades son mayores. Un digital tiene, además, críticos internos y externos capaces de llegar al lector: los comentarios en la web (que pueden ser censurados) o los comentarios en otras web, capaces de, google mediante, llegar a todos aquellos con interés en ver críticas al mismo.

La gran ventaja es la derivada de los bajos costes de mantenimiento para los meros comentaristas políticos. Esta bitácora / web, por ejemplo, no le cuesta dinero al que les habla. Bien cierto es que otras (i, ii, iii, iv, v) no son en realidad blogs, sino medios digitales con aspiraciones de complementar, suplantar o competir con los tradicionales de papel o hertzianos. (Lo malo es que sus costes son muy grandes: hay que pagar a los redactores, a los informáticos, a la compañía que lo aloja con ancho de banda decente,…) El comentarista político tiene que ofrecer con mucha frecuencia, ideas interesantes en formato interesante. Lo bueno es que la excusa de lo inmediato (lo frenética que es la actualidad, el estrés del periodista tradicional, las horas de cierre, lo caro que es sacar una segunda edición con rectificaciones o ampliaciones de una noticia…)

Las caídas de los periodistas en medios tradicionales tienen que ver, a lo sumo, con la estructura de los medios tradicionales. Los ataques desde blogs son efectivos desde el momento en el que no se pueden acallar las acusaciones. La veracidad percibida de esas acusaciones es la que determina sus efectos, no el origen de las acusaciones. Son los responsables de los medios los que despiden cuando creen que mantenerlos en nómina no es lo mejor para ellos. Si ellos creen a ciertos medios mentirosos, a blogs incendiarios o a tertulianos exaltados, es problema (defecto) suyo. La autoridad no se impone, se entrega.

Lamento, querido y admirado Jose Cervera , que no estoy de acuerdo con la conclusión, aunque las premisas me parecen razonables.