Scrooge con mascarilla

Scrooge con mascarilla

Luis Rull  

Escuchado al pasar en la calle:

No quiero ninguna cena de navidad, especialmente si hay gente mayor. ¡Vaya tontería la Navidad! ¿Por qué es obligatorio comer con la familia? Tengo cuatro hijos, nueve nietos y cinco bisnietos. Si añadimos a los postizos, nos juntamos más de veinte personas en casa. ¿Por qué tengo que convivir con pipiolos que acaban de venir de Dios sabe dónde con Dios sabe quién?

Dicen que me quieren mucho y que por eso tengo que meterme dos días en la cocina y dejarme la mitad de la pensión en comida y bebida para que ellos se pongan morados a marisco y cubatas como si esto fuera una boda con barra libre.

¡Que tenemos que vernos dicen! Concentrar en 6 horas lo que no hemos podido hacer desde que empezó esta pesadilla. ¡Haberme llamado más por WhatsApp durante estos meses! Lo más que se han acordado de mí es para enviarme memes de lo idiotas o malvados que son los políticos o guarradas de culos y tetas.

Yo lo que quiero es quedarme en mi casa hasta que podamos vacunarnos y darnos besos y abrazos sin miedo a que me maten o a matar a algún familiar con un estornudo. ¡Parece que quieren matarnos a todos los viejos! Empezaron con los que estaban encerrados las residencias y ahora quieren ir a por los que nos hemos reservado en casa. ¿Creen que podemos estar toda la noche con las ventanas abiertas con corrientes un 24 de diciembre?¿Que el virus no saldrá de sus bocas mientras engullen jamón serrano?

Dicen que las cenas multitudinarias son la Navidad. ¡Tonterías!
Dicen que la familia son esas reuniones y esos atracones. ¡Tonterías!
Dicen que me moriré de pena si no comemos y bebemos juntos: Me moriré si vienen todos a comer a casa y uno sólo está contagiado.

(Hay personajes que, a base de adaptaciones y versiones se desdibujan y pierden su esencia. Scrooge, de Canción de Navidad (epub) de Dickens, es uno de ellos. Decenas de películas, series, dibujos animados,… nos han contado la misma historia del avaro y egoísta que odia la navidad y estar con su familia. El texto es mucho más rico que todo eso, la novela es mucho más profunda que eso porque Dickens era más listo y talentoso que todos nosotros juntos. Os animo a leerla. O cualquiera de sus novelas)

Reseña de Corona (Política en tiempos de pandemia) de Pablo Simón

Reseña de Corona (Política en tiempos de pandemia) de Pablo Simón

Luis Rull  

Un gran libro de divulgación de ciencia política y sociología aplicada a nuestros días escrito por el gran profesor Pablo Simón. Puede parecer ligero si ya has estudiado algo de esas disciplinas, pero es muy completo: plantea gran parte de las claves de lo que nos sucede y no pocas de las explicaciones y soluciones. En cierto modo, puede verse como un buen catálogo de artículos y libros muy actualizado en los que encontrar lo que la Academia puede ofrecer para entender qué está pasando y qué puede pasar en la era post-Covid. Para aquellos que dejamos de estar al día en la disciplina hace mucho tiempo (si alguna vez lo estuvimos) muestra muchas de las cosas a tener en cuenta para entender el fenómeno desde lo político, aunque también sirve para cualquier tertuliano que no quiera hacer el ridículo o repetir lo que dicen los argumentarios de la mañana cual papagayos.

De lo macro (Globalización, dinámicas geopolíticas,…) a lo micro (secuelas individuales, decisiones sobre la maternidad), pasando por lo meso (la dinámica institucional , la desinformación, …) Pablo muestra algunas de las disyuntivas que ciudadanos, políticos y técnicos han tenido que abordar. Y lo hace de una manera aséptica, casi fría, como corresponde a un buen académico, aunque no esté de moda. Cuando estamos acostumbrados a ver el debate público como una película en Technicolor saturada, nos choca un filme en blanco y negro, que muestra matices, cursos de acción posibles, una película nos vacuna contra la enfermedad de predecir con vehemencia el pasado.

Aquí tenéis al propio autor intentando explicar algo del libro en TVE.

En todo caso, Pablo muestra una neutralidad exquisita, tiene claro que no es para hacerse amigos o dar la razón a éste u aquel partido. Igual tiene sus favoritos, sus preferencias pero, si es así, lo oculta con una asepsia, con una contención admirable: sabe que éstas páginas no es el lugar de hacerlo. Pocos libros de ciencias sociales en España se escriben con esta honestidad y rigor. Y eso que soy muy fan de otros dos en los que participó el propio Simón dentro del colectivo Politikon, esa isla solitaria en el océano de vacío español: El muro invisible y La urna rota. Debo confesar que de Pablo tengo pendiente su otro libro reciente: El príncipe moderno: Democracia, política y poder.

Cubiertas de dos libros de Politikon (El muro ivisible y La urna rota) y de Corona, de Pablo Simón

Por alguna razón, la divulgación en ciencias sociales está menos valorada que la de las naturales. Decenas de blogs, canales de youtube, … ¡hasta programas de televisión! enseñan mucha ciencia (matemáticas, física, biología,…) a los que sabemos poco o nada de esas disciplinas. Pero muy poca divulgación se hace sobre ciencias sociales si no está acompañada de cierto activismo político. Quizás sea al revés: sólo tiene éxito, sólo se divulga, aquello que conviene a algún tipo de interés político. Aunque en economía, psicología, antropología, historia,… si hay buenos ejemplos de divulgación, en sociología y políticas, se suele tender a propaganda o a la hiperespecialización, probablemente porque muchos ya ha salido escaldados al ser utlizados como estandartes en las trincheras sectarias o rompeolas del ciclo mediático de veinticuatro horas de profundidad. Como consecuencia, prefieren dedicar su tiempo a su disciplina y no a las constantes discusiones sobre el barro al que los ignorantes están dispuestos a arrastrar a los inteligentes, que suelen estar menos seguros de todo que los indoctos.

Por último, mi gran admiración por haber escrito esto en tan poco tiempo. Dados los tiempos de la industria editorial, el autor aprovechó muy bien el confinamiento.

(Antes de que alguien me espete que el método científico no tiene que ver con lo que hacen las disciplinas que he nombrado, les respondo lo que decía Feymann: que no sean ciencias no quiere decir que no sean útiles, por lo que la discusión deriva en una de las más estúpidas: las nominalistas 😉 )

Lo podéis encontrar en:

Los hombres honorables y sus acciones nobles

Los hombres honorables y sus acciones nobles

Luis Rull  

Pero Bruto es un hombre honorable

Julio César. William Shakespeare

Pocas veces una frase colocada en un contexto tiene un significado tan rico y distinto a su literal. El genio de Shakespeare pide al intérprete que cargue con el matiz y la profundidad de un mensaje, ni cínico ni sarcástico del todo, pero sí profundo, siempre que sea interpretado correctamente.

For Brutus is an honourable man, so are they all, all honourable men.
Distinguir Miller de Upham

Distinguir Miller de Upham

Luis Rull  

Cuando el humo de la batalla se disipa, comienzan las mentiras de los relatos. Ya puestos en las analogías bélicas, usemos las buenas. Veamos la creada por uno de los grandes, Steven Spielberg. Utilicemos su historia y su personajes para disipar la niebla.

Al final de Salvar al soldado Ryan, sólo los supervivientes pueden contar qué ha pasado. Y podemos imaginar que no contarán sus trapos sucios. Para ser admirados por los demás, todos seleccionamos la mejor foto para nuestro «catálogo», nuestro mejor perfil para mostrarnos guapos. Especialmente si el héroe de verdad ha caído en combate y sólo quedamos nosotros para reclamar y disfrutar la victoria.

El cabo Upham es bienintencionado pero siempre le superan las circunstancias. Hasta el uniforme le queda grande, tiene un cuerpo delgado y frágil. Es humano, como los demás, pero está desubicado, el frente no es su lugar. Es empático y moral, pero sus propuestas tienen consecuencias terribles. Cuando de verdad hace falta, el miedo lo paraliza y muere gente. Es políglota, culto, sabe leer mapas, pero es inútil para enfrentarse al enemigo cuerpo a cuerpo. Upham es un vencedor pero no un héroe. No es malvado, no es un asesino, no tiene malas intenciones. Sufre, llora, nos recuerda la brutalidad de la guerra. Nos cae bien porque intercede por un alemán al que van de matar a sangre fría. Pero también nos gusta por lo contrario: acaba matando a ese mismo alemán al final de la película, con la misma sangre fría que nos repugnaba de los demás pocos minutos antes. Su único disparo. Dadas las consecuencias de sus actos, no es quien debe recibir la gloria. Pero lo más probable es que lo haga.

El capitan Miller es tosco, hermético y distante. Se adapta, decide, actúa según sus capacidades e información. Da seguridad cuando su gente la necesita. No reclama gloria, ni necesita la adoración, no se siente héroe. Sabe sus limitaciones y se limita a la misión. No intima con sus soldados, es hermético sobre su vida civil.

Tácito escribió

Este es el punto más injusto de las guerras: todos reivindican para sí una parte de las victorias, pero achacan las derrotas a uno solo.

Vida de Júlio Agrícola. Tácito

Iniquissima haec bellorum condicio est: prospera omnes sibi vindicant, adversa uni imputantur.

De vita et moribus Iulii Agricolae. Publius Cornelius Tacitus.

Quizás algunos piensen que lo importante es el relato, porque quien reclama la victoria con más talento es proclamado héroe. Los ingenuos pensarán que al final la verdad se abre camino. En cambio, creo que lo grave moralmente es el paso inmediatamente anterior: proclamar que esto es algo parecido a una victoria porque, en realidad, tampoco es una guerra.

Como bien dice mi admirado David Bonilla,

La necesidad de héroes solo revela el fracaso de un sistema.

No more heroes. David Bonilla

Si no hay más remedio, si nos obligan a ver esto como una guerra, hay que aprender a distinguir al capitán Miller del cabo Upham.