La rabia de un niño

La rabia de un niño

Luis Rull  

¿Cómo quieren canalizar la rabia? ¿Cómo quieren que sigamos confiando en ellos?

Suspenden nuestras libertades; Obedecemos. Lloramos en soledad y silencio a nuestros muertos. Les dejamos que nos dicten qué es mentira y qué es verdad.

Y nos piden que no busquemos la culpa por ahora, que ya habrá tiempo. Pero la culpa no es nada. Las soluciones lo son todo. Me cuesta creer la promesa de que llegarán, de que todo irá bien. Me cuesta tragar la afirmación de que no se podía haber hecho más.

Se cuelan en el pequeño instante de duda que viene tras la petición de unidad, se cuelan pidiéndote que confíes ciegamente en su juicio. No hay tiempo para convencer con pruebas, ni para disuadir con razones, ni para admitir decisiones equivocadas. Confía, confía como cuando te piden que te comas el brócoli o que pedalees sin parar con la bicicleta sin ruedines por primera vez.

Nunca nos habían tratado como niños tanto como ahora. Nunca habíamos aceptado tan bien nuestro papel de menores castigados a estar encerrados en casa.

Nos exigen unidad acrítica para no entorpecer su importante trabajo.

Aunque no estén a la altura.

Aunque insistan en esconder su incompetencia tras una seguridad en el discurso.

Aunque no quieran nuestra ayuda, sino nuestra obediencia.

La tensión del estado de alarma no puede alargarse eternamente, la suspensión de mi juicio, tampoco. No puedo ser eternamente el niño que me piden que sea. Porque es posible que explote la rabia de un niño encerrado que no entiende por qué está castigado.

Por un gobierno de concentración nacional

Por un gobierno de concentración nacional

Luis Rull  
Calles vacías por el Cov19
Calle de Sevilla vacía

La situación va a empeorar mucho antes de mejorar algo. La ira está creciendo en nuestros cuerpos. La unidad de acción y la determinación deben prevalecer sobre el cálculo partidista y las discusiones ideológicas o de propaganda.

Desde mi humilde opinión, creo necesario la creación de un gobierno de concentración nacional con todos los partidos del arco parlamentario, especialmente los de ámbito nacional. Ya habrá tiempo de buscar responsabilidades cuando todo se calme, pero ese tiempo no puede ser HOY.

Tienen que sentarse y responsabilizarse de las decisiones que se tomen a partir de ahora para que sea el cálculo del bien común y no el electoral el que guíe sus decisiones. En pocas semanas puede haber una crisis política y no podemos tener ni un segundo al Estado pendiente de la misma.

El miedo no puede dirigir, hoy, la búsqueda de culpables, sino la búsqueda de las mejores soluciones.

Gobiernos de concentración a todos los niveles nos evitará muchos problemas cuando lleguen los días de la ira. Y vendrán. Más pronto que tarde.

Si la situación actual no merece un gobierno de concentración nacional, ¿qué situación lo merece?

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