La rabia de un niño

¿Cómo quieren canalizar la rabia? ¿Cómo quieren que sigamos confiando en ellos?

Suspenden nuestras libertades; Obedecemos. Lloramos en soledad y silencio a nuestros muertos. Les dejamos que nos dicten qué es mentira y qué es verdad.

Y nos piden que no busquemos la culpa por ahora, que ya habrá tiempo. Pero la culpa no es nada. Las soluciones lo son todo. Me cuesta creer la promesa de que llegarán, de que todo irá bien. Me cuesta tragar la afirmación de que no se podía haber hecho más.

Se cuelan en el pequeño instante de duda que viene tras la petición de unidad, se cuelan pidiéndote que confíes ciegamente en su juicio. No hay tiempo para convencer con pruebas, ni para disuadir con razones, ni para admitir decisiones equivocadas. Confía, confía como cuando te piden que te comas el brócoli o que pedalees sin parar con la bicicleta sin ruedines por primera vez.

Nunca nos habían tratado como niños tanto como ahora. Nunca habíamos aceptado tan bien nuestro papel de menores castigados a estar encerrados en casa.

Nos exigen unidad acrítica para no entorpecer su importante trabajo.

Aunque no estén a la altura.

Aunque insistan en esconder su incompetencia tras una seguridad en el discurso.

Aunque no quieran nuestra ayuda, sino nuestra obediencia.

La tensión del estado de alarma no puede alargarse eternamente, la suspensión de mi juicio, tampoco. No puedo ser eternamente el niño que me piden que sea. Porque es posible que explote la rabia de un niño encerrado que no entiende por qué está castigado.

Un chaparrón

Nunca he apreciado mucho la música ni las letras de Bob Dylan. Por alguna razón, no conectaba con su poesía ni con su ritmo. Ahora, a los 46 años, tras un mes encerrado en casa por el Covid–19, he descubierto que «A hard rain’s gonna fall» es una canción maravillosa, con imágenes muy profundas. (Ver letra completa) Mejor tarde que nunca.

I saw ten thousand talkers
Whose tongues were all broken
I saw guns and sharp swords
In the hands of young children

Es curioso que la canción evoca casi siempre espacios abiertos, como si Bob fuera un mensajero que nos traiga noticias del exterior, consejos de aguantar, de esperar tiempos sombríos y duros, chaparrones que nos darán fuerte.

I’ve stumbled on the side of Twelve misty mountains 
I’ve walked and I’ve crawled on Six crooked highways 
I’ve stepped in the middle of seven sad forests 
I’ve been out in front Of a dozen dead oceans 
I’ve been ten thousand miles in The mouth of a graveyard

Y las personas heridas

I met one man
Who was wounded in love
I met another man
Who was wounded in hatred

Me encanta el esquema de cada estrofa:

  • BEEN
  • SEEN
  • HEARD
  • MET
  • DO

Nos hace preguntas muy relevantes:

  • ¿Dónde has estado?
  • ¿Qué has visto?
  • ¿Qué has oído?
  • ¿A quién te has encontrado?

y, sobre todo:

  • ¿Qué vas a hacer ahora?

Nos está cayendo un chaparrón. Y el duro de verdad va a caer pronto.

Soluciones para defenderse de las noticias falsas

Las soluciones para defenderse de las noticias falsas se agrupan en dos grandes categorías: las que intentan evitar su difusión y las que intentan que la gente no las crea.

Sin ser excluyeres entre sí, ¿cuáles son las más fáciles de implementar? ¿Cuál respeta más los derechos de los ciudadanos? ¿Cuales tienen efectos no deseados más graves?

Por un gobierno de concentración nacional

Calles vacías por el Cov19
Calle de Sevilla vacía

La situación va a empeorar mucho antes de mejorar algo. La ira está creciendo en nuestros cuerpos. La unidad de acción y la determinación deben prevalecer sobre el cálculo partidista y las discusiones ideológicas o de propaganda.

Desde mi humilde opinión, creo necesario la creación de un gobierno de concentración nacional con todos los partidos del arco parlamentario, especialmente los de ámbito nacional. Ya habrá tiempo de buscar responsabilidades cuando todo se calme, pero ese tiempo no puede ser HOY.

Tienen que sentarse y responsabilizarse de las decisiones que se tomen a partir de ahora para que sea el cálculo del bien común y no el electoral el que guíe sus decisiones. En pocas semanas puede haber una crisis política y no podemos tener ni un segundo al Estado pendiente de la misma.

El miedo no puede dirigir, hoy, la búsqueda de culpables, sino la búsqueda de las mejores soluciones.

Gobiernos de concentración a todos los niveles nos evitará muchos problemas cuando lleguen los días de la ira. Y vendrán. Más pronto que tarde.

Si la situación actual no merece un gobierno de concentración nacional, ¿qué situación lo merece?

(Cedo todos los derechos de reproducción y autoría a quien quiera utilizarlo, prublicarlo, reproducirlo o divulgarlo)

Te tengo donde quería

Como la Historia se construye hacia atrás, tendemos a creer que las acciones (e intenciones) de las personas que tomaron parte en ella eran a propósito, conscientes y calculadas.

Si el resultado es bueno, pocas personas se niegan a ponerse la medalla. Si es malo, la culpa será de las circunstancias o se pondrán de perfil para que no se les relacione con el hecho.