El catedrático de física troll

El catedrático de física troll

Luis Rull  

Una conversación casual en un canal de WhatsApp familiar entre una madre y su hermano, catedrático de Física:

– Mañana tiene la chica un exámen de Física en el colegio.
– ¿Sí? ¿De qué va?
– De la materia: La densidad, la masa, el volumen, la energía…
– Que diga que TODO es lo mismo

Son ganas de maltratar al profesor y buscarle un problema a la niña 😉

10411087666_b949efd9c4_kFoto de Julian Peter.

Cosas buenas y malas de 2015

Cosas buenas y malas de 2015

Luis Rull  
Foto de brero
Foto de Brero

3 cosas malas que pasaron en 2015:

  • Mi queridísima abuela falleció y me dejó sin el mejor ejemplo de que es posible ser bueno en este mundo.
  • Rafa, mi socio, decidió que era mejor seguir su camino fuera de Mecus.
  • Perdí gran parte de mi confianza en Andalucía y Sevilla como lugar de futuro brillante.

3 cosas buenas que pasaron en 2015:

  • Celebramos el décimo aniversario de EBE y la primera WordCamp Europa en España.
  • Mi hijo aprendió la tabla de multiplicar con muchísima más facilidad con la que yo la aprendí (y mi hija, contar hasta 20).
  • Descubrí que el mundo va más rápido de lo que parece, especialmente desde Sevilla, pero que con algo de audacia y buenos compañeros somos capaces de mantener el ritmo.

Un modelo fraudulento. Por Luis F. Rull

Luis Rull  
Fuente: Jesús León

(Artículo publicado por mi padre, Luis F. Rull, en la edición andaluza de El Mundo del 8 de febrero de 2012)

La Universidad de Sevilla (US) es una empresa pública con 7.102 trabajadores, de los cuales 4.628 son docentes e investigadores y 2.474 son personal de administración y servicios. Da servicio a casi 80.000 estudiantes. Su presupuesto es de 480 millones de euros. El 83 por ciento de sus ingresos proviene de las transferencias del Estado y el 14 por ciento de las tasas. El tres por ciento restante procede de distintos conceptos que van desde los intereses de capital, las concesiones (por ejemplo, las cafeterías) y una cantidad muy inferior al 1 por ciento, de las donaciones.

Es decir, prácticamente la totalidad del presupuesto lo aportan los ciudadanos; de forma directa, a través de las transferencias, o indirecta, vía tasas, fijadas por decreto por la Junta de Andalucía.

El presupuesto de la Universidad lo elabora el Gerente, quien a su vez es nombrado por el Rector. El Consejo de Gobierno de la US sólamente tiene encomendada la misión de “estudiar” e “informar” el presupuesto; o sea, no tiene capacidad de veto. Por último, el Consejo Social emite un dictamen y, en su caso, lo aprueba. Es decir, en la ruta que sigue el proyecto de presupuesto desde que se elabora hasta que es aprobado definitivamente, el único órgano por el que pasa, que no dependa directamente del Rector, es el Consejo Social que, sin embargo, pese a la encomienda que tiene por ley, en la práctica ha renunciado expresamente a la potestad de modificar o rechazar el documento si éste no responde a lo que la sociedad o la comunidad universitaria esperan del mismo. Prueben a encontrar en las actas del Consejo Social de los últimos años alguna referencia a cualquier tipo de acción con el objetivo de controlar o reconducir el gasto. ¿Para qué sirve, pues, el Consejo Social?. Ahora es un elemento decorativo, cuando no, un nuevo chiringuito donde instituciones y agentes sociales y económicos disponen de nuevos cargos públicos para repartir entre su siempre larga nómina de afines.

En el mejor de los casos, los Consejos Sociales vuelcan todos sus esfuerzos en establecer hilos de conexión entre la Universidad y el mundo empresarial. En el peor, ni eso. La prueba es que las universidades han ido creando fundaciones (universidad-empresa) con ese fin ante la falta de eficacia de las estructuras convencionales, lo cual duplica el gasto para la consecución de los mismos objetivos, como sucede en tantos otros ámbitos de la Administración.

La conclusión, por tanto, es que hoy por hoy el Rector de la Universidad tiene un control casi absoluto sobre el destino de los presupuestos universitarios pese a que son presupuestos transferidos. Dinero público, del bolsillo del contribuyente.

En este contexto, ¿cómo debería elegirse al Rector? La respuesta razonable es que, dado que la autoridad de éste es tanto académica como económica, debería ser elegido por un colegio electoral donde estuvieran representados, tanto la sociedad que financia el funcionamiento de la Universidad, como los colectivos que forman parte de la comunidad universitaria. Y si esa fórmula mixta no convence, la única alternativa sería la de separar el gobierno académico del económico.

Pero en la Universidad de Sevilla no rige en la actualidad ni lo primero ni lo segundo, sino que es el Claustro universitario el que tiene en exclusiva la potestad de elegir al Rector. Un Claustro que está formado por profesores, personal de administración y servicios, y estudiantes, elegidos a su vez en sus respectivas Centros (Facultades y Escuelas). A menor escala, también los Centros reproducen el mismo modelo y la misma falta de control y rigor en el reparto de los presupuestos, que en algunos casos viene dado en función de las necesidades, por ejemplo, de infraestructuras; y en el peor, en función de caprichos inconfesables que permiten a los Decanos y Directores mantener a su electorado satisfecho.

Un ejemplo de ese uso ‘caprichoso’ de los fondos públicos puede ser, sin ir más lejos, el reparto de los ‘Premios’ a la jubilación anticipada, que sin duda están sirviendo para ‘contentar’ a mucha gente dentro de la Universidad.

Con el dinero del contribuyente se están repartiendo, además, muchos privilegios entre los trabajadores de la Hispalense. Por citar otro ejemplo, baste comprobar como a cualquier ‘acreditado’ se le saca automáticamente, de manera ad hoc, su plaza, sin especificar el perfil del área de conocimiento y mediante la selección, por el propio candidato, de los miembros de la comisión evaluadora. Consecuencias: ¿cuántos profesores de la Hispalense han tomado posesión de una plaza sin pertenecer a la propia US? Me atrevo a decir, sin tener los números delante, que ninguno. Y, ¿cuántos profesores han entrado en un cargo académico (Vicerrectores, Decanos, etc.) como Profesores Titulares y han salido como Catedráticos?. Hay que aclarar que el trabajo de gestión se puntúa muy bien en las Comisiones para ser acreditado como Catedrático. Este modelo, es justo reconocerlo, es extensivo a la mayoría de las universidades españoles, por lo que no es sorprendente, por tanto, que estas estén estancadas en los rankings internacionales, pues el modelo de promoción no invita precisamente al trabajo ni a la superación.

Uno de los orígenes de la tragedia de las universidades españolas (en la US la tragedia llega a ser catastrófica) está íntimamente ligado al modelo de elección del Rector. No he sido el único en darse cuenta de este problema que mantiene a la universidad española sumida en un letargo de mediocridad. El cambio del modelo de elección del rector lleva años encima de la mesa de los ministros. Ninguno se ha atrevido a enfrentarse al lobby de la Confederación de rectores de universidades españolas (CRUE).

Merece la pena destacar también que los miembros del Claustro que van a elegir al Rector llevan ya dos años ejerciendo de claustrales. En esos dos años, el actual equipo rectoral ha ejecutado dos presupuestos que han servido para conseguir, por las razones antes mencionadas, una «satisfacción general» de la Comunidad Universitaria.

En consecuencia se puede afirmar que el modelo de gobierno de la Hispalense (y de las universidades en general) se sustenta en el reparto de privilegios entre profesores y personal no docente. Por tanto, no parece riguroso que se defienda el actual mecanismo de elección del Rector comparándolo con el sistema parlamentario. La labor del Rector se parece más a la del Gerente de un hospital público que a la del Presidente de Gobierno ya que gestiona presupuestos transferidos, por lo que debería rendir cuentas ante la administración, en este caso la Junta de Andalucía, que es la que suministra esos presupuestos.

Creo que el actual sistema electoral es un fraude a los ciudadanos que pagan de sus impuestos el mantenimiento de las universidades, y participar en él termina legitimando un modelo fraudulento.


Luis F. Rull.

Catedrático del Área de Física Teórica.

Universidad de Sevilla

Fotos: Jesús León y Universidad de Sevilla

¿A quién agradecer?

Luis Rull  

Cuando en medio de la noche tu hijo se despierta llorando porque tiene hambre y tienes leche para calmarle, sabes que tienes suerte en la vida. Y lo sabes porque al dárselo y al dormirse en tus brazos, no puede ser una recompensa por tu trabajo o mérito tuyo: Tienes más de lo que te mereces.

¿A quién se lo agradeces?

Censura. Por Luis F. Rull

Luis Rull  
Luis y Alex Rull
Abuelo y nieto. Felices

(Nota publicada por mi padre, Luis F. Rull en su página de facebook)

Me ocurrió algo la semana pasada que quiero contar. Sobre todo por que sospecho que la culpa la tiene una máquina (o quién la programó).
Escribí (o intenté escribir) un comentario a un artículo que publicó en La Razón Javier González Ferrari y que se titulaba como la novela de Muñoz Molina: La noche de los tiempos. Mi comentario era más o menos así.

Me cuenta mi hijo que cada mañana cuando despierta a las siete de la mañana a mi nieto para llevarlo a la guardería, lo primero que hace es sonreir. Que después cuando llega a la guardería bien temprano busca la mejor de sus sonrisas para su cuidadora. #Babyrull (así es como lo llaman los amigos de mi hijo), con ocho meses es un niño alegre que nunca ha llorado en la guardería. Mi hijo se va tranquilo a trabajar todos los días con la seguridad del buen trato que le dan a mi nieto.

Me contaba mi padre (q.e.p.d.) que a su padre conserje de Correos y Telégrafos al comienzo de la guerra civil (incivil?) se lo llevarón preso por que algún imbécil lo había denunciado, quizás por rencor o simplemente por que era un hombre que le gustaba ir elegante y limpio siempre que podía, o vaya Vd. a saber por que otro estúpido motivo. Tuvo la fortuna mi abuelo que un primo suyo, oficial republicano y miembro de la CNT volviera de permiso desde el frente el fin de semana en que estaba esperando un trágico destino. Su primo fue a la cárcel, lo sacó y le dejó claro al responsable de turno que a su primo no le iba a pasar nada. Mi abuelo murió a finales de los setenta.

Entre mi abuelo y mi nieto hay más de 100 años. Mi padre sufrió por el suyo y mi hijo es feliz con el suyo. Hay muchos canallas que quieren que esos 100 años desaparezcan, pero mi hijo se va todos los días a luchar para que la empresa que ha creado tenga éxito y su hijo sonríe a su cuidadora en la guardería.

Éste es más o menos el texto que quise escribir y que las palabras «imbécil» «estúpido» o «canalla» al procesador de La Razón no le gustaron. Eso es lo que quiero creer.

(Nota de Luis Rull: Hay cosas que emocionan mucho, pero conocer de dónde viene uno le ayuda a crear su propio camino y saber que hay que darle las mejores oportunidades a tus descendientes)