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Rebelion. Yo no quiero ser puta: «decían respecto de los sospechosos de herejía en la Europa del siglo XVI ante las dificultades que planteaba el diferenciar a un hugonote de un Ugolino -que es como se llamaba Gregorio IX el Papa que fundó la Inquisición»

¿Y el ajusticiador? ¿Qué ocurre con el alma del verdugo si mata a un inocente?, Aunque el argumento mayor no es otro que el mandamiento de no matar.
La responsabilidad de la condena eterna recae sobre el individuo que ajusticia y los efectos del «error» sobre el posible hereje -que en caso de no ser hereje, tendría la vida eterna y la salvación.

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