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Luis Rull  

Ya voy avanzando en «El filo de la navaja» No puedo quitarme de la cabeza las premisas de la novela: un chico que lo puede tener todo renuncia a las riquezas y el status en USA por la búsqueda de la «sabiduría». Lo que me ha impresionado es la presentación del optimismo yanqui de entreguerras. A la familia de Isabel no le molesta que Larry no tenga dinero. Le suponen que si trabaja un poco conseguirá ser un miembro «del club». Le reprochan no ser ni un diletante ni un «negociante». El reproche a Isabel no es rechazar al rico pretendiente, sino esperar al chico que sólo quiere librarse de sus fantasmas. No es la ausencia de riqueza, sino la falta de ambición por ella o por los placeres que ofrece.

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Luis Rull  

Encuentro frustrante el silencio en los demás. Si personas que han tenido algo de amistad o familiaridad contigo te saludan con un hola y una mueca que pretende ser una sonrisa. Si las conversaciones durante un encuentro inebitable se reducen al tiempo o al ¿cómo te va?. ¿Cómo evitar la incomodidad? ¿Cómo descifrar el origen del enfriamiento?

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Luis Rull  

Increíble cómo empieza Somerset Maughan su novela «El filo de la navaja»: «Nunca he dado inicio a una novela con tanto recelo». Así comienza el primer capítulo en el que confiesa su tesis de la imposibilidad de conocer a fondo a personas de diferentes países,…, para, a continuación, presentarnos a un personaje muy interesante (Elliott Tenpelton), una persona entre arribista, diletante, snob y encantador. Una persona que no hace daño, que no molesta excepto a los que le envídian por su exquisito gusto o por la inutilidad de su vida.