http://elpalimpsesto.blogspot.com/2005/07/la-paridad.html

Luis Rull  


En palimpsesto: «No es algo nuevo el hecho de que cada nuevo Gobierno que se constituye o lista electoral que presente a sus candidatos venda la moto de la «paridad», esto es, tantos niños como niñas. Cada vez entran más mujeres en consejos de ministros, juntas, parlamentos y demás. Pero ¿qué pasa a la hora de la verdad, cuando lo que se cuece es realemente trascendental? Ellas a recoger la mesa y ellos se quedan en la mesa con el orujito «arreglando el mundo».»

y yo me digo, ¿de verdad hacen las mujeres política de una forma distinta? ¿Crean las mujeres políticas destinadas a la igualdad de las mujeres? ¿Por qué aceptar ese axioma sin comprobar si es cierto? Una amiga se hizo preguntas parecidas y se puso manos a la obra: su tesis están en capilla.

La doctrina Rull

Luis Rull  

Hace tiempo, y como consecuencia de observación de años, descubrí el secreto mejor guardado de mi familia paterna: La doctrina Rull de evaluación de nuevos miembros.

Consiste en un sistema de aceptación de los nuevos miembros asociados (los políticos: básicamente, los novios de mis tías) basado en una única variable: lo feliz que hace al miembro de la familia original.

Es preciso decir que la consecuencia inevitable (comprobado empíricamente) es la fagocitación del nuevo miembro en la familia, cual Corleones cualquiera. La táctica de la gallina que acoge todos los huevos bajo su protección y calor se aplica cual cernícalo descrito por Félix Rodríguez de la Fuente.

Uno de los corolarios de esta doctrina es sencillo y brutal: sea como sea el nuevo miembro, alto, bajo, culto, rico, zarrapastroso, soso,… sólo se le mira una cosa: la situación “del nuestro”.

Me gusta esta doctrina, aún siendo brutal. Me gusta incluso sabiendo el hecho de que nunca se ha aplicado su lado negativo. Espero que sea así por muchos siglos…

El demonio de las pequeñas cosas. Por Luis F. Rull

Luis Rull  

EL DEMONIO DE LAS PEQUEÑAS COSAS. (Publicado en El Mundo Andalucía en 17 de Mayo de 2005. pp. 4 y 5)

Por Luis F. Rull. Catedrático de Física Teórica de la Universidad de Sevilla.

A menudo me da por pensar en la injusticia histórica que se comete con Andalucía cuando veo la inhibición de todos aquellos que movilizaron a media España cuando el accidente del Prestige. Los movilizados fueron fundamentalmente jóvenes, ya fuera para protestar (los más) ya fuera para trabajar en tareas de limpieza y recuperación de ecosistemas (los menos). Los que fomentaron con su conocimiento experto esa “riada de solidaridad” apenas no movieron el pasado verano ni un solo gramo de inspiración y trabajo con la tragedia de los incendios forestales de Huelva y Sevilla, a pesar de que el impacto fue comparable (cuando no superior) al de Galicia. Por lo menos así lo aseguran personas serias y responsables que conozco, personas en las que confío para estos temas. El chaparrón de opiniones sobre el impacto ecológico y económico del suceso se quedó en sequía.

En ocasiones me da por pensar en la irresponsabilidad de los padres que aceptan una educación extraordinariamente deficiente para sus hijos. España está colocada en el lugar 21 del Informe PISA (www.pisa.oecd.org), que evalúa la formación de los jóvenes de varios países desarrollados. Una de las conclusiones es que nuestros estudiantes están en varias materias básicas por detrás de países cuya mera localización en un mapa le costaría hasta al más avezado de ellos.

Por último, debo confesar que a diario me solía cuestionar los motivos del bloqueo sistemático de los accesos para bomberos y otros servicios de emergencia por parte de vehículos privados. No es necesario apuntar que estos lugares, designados para que los bomberos nos ayuden a extinguir incendios, se encuentran convenientemente señalizados.

Las respuestas que se me ocurren para estos tres interrogantes de acciones individuales están más o menos relacionadas:

Para el análisis de la tragedia ecológica y, en consecuencia económica, del norte de Andalucía Occidental sólo puedo apelar a mi propia experiencia: Soy profesor de Física Teórica en la Universidad de Sevilla y para la investigación que dirijo necesito de las subvenciones del Estado, y éstas pueden ser reducidas, e incluso eliminadas, por el capricho del político de turno. ¿Es posible que este detalle, común a la mayoría de la comunidad científica haya afectado a otros compañeros con mayor prestigio o capacidad de influencia? ¿Será éste el motivo por el que la rebelión del Prestige no se reprodujo en Andalucía ?

La educación de los hijos me obliga a buscar otra posible explicación. Si hay inacción por parte padres negligentes en la educación de sus hijos, puedo entender que así se sienten felices, que se evitan broncas, que les basta con que sus hijos aprueben los cursos y promocionen. Entiendo que no les importa demasiado si han aprendido algo o no, como tampoco les interesa demasiado si respetan o atienden a sus esforzados docentes, trabajadores que luchan para ayudarlos a convertirlos en ciudadanos libres y educados.

En el último caso la explicación me viene, paradójicamente el día en el que no se cumple la regla: cuando el espacio reservado como acceso de emergencia está desocupado. Si en tales ocasiones continúo por la calle buscando otro estacionamiento y acabo en la misma calle, invariablemente encuentro el sitio ocupado por otro vehículo. El civismo no es la explicación a la anomalía. La respuesta al hecho extraño es la falta de oportunidad de algún convecino nuestro. La comodidad de un individuo prima sobre la seguridad de muchos otros.

Estoy seguro que el paciente lector de estas reflexiones es capaz de encontrar más y mejores ejemplos similares a estos tres en su vida cotidiana.

Tengo la sensación de que para no perder una subvención o privilegio, hacernos la vida más sencilla, o sencillamente facilitarnos algunas tareas como la de aparcar, estamos dispuestos a seguir callados y tranquilos cuando se cometen acciones que perjudican a la colectividad. No nos damos cuenta de que está actuando el “demonio de las pequeñas cosas”, el demonio que nos tienta con las ilegalidades, las faltas a la honestidad o las traiciones a nuestros principios. No conozco bien los mecanismos psicológicos, pero sospecho que, al considerarlas “incorrecciones menores” nuestra conciencia las asume sin demasiada dificultad. Tampoco estoy versado en las elegantes explicaciones socioeconómicas de “la acción colectiva”, pero conozco sus efectos en el bienestar común.

La explicación individual, la falta de civismo de los individuos, es un gran lugar común en este tipo de discusiones. Arrinconando “el mal” a una esfera única, a un factor fácilmente identificable, exoneramos a los dirigentes públicos de toda responsabilidad. Somos malos ciudadanos y no hay forma de corregirnos. Si reproducimos este fatalismo, ¿qué alternativas o soluciones podemos demandar de los políticos? O mejor dicho ¿qué margen les damos? Si dispensamos a los poderes públicos de su responsabilidad de resolver algunos problemas, qué podemos esperar, ¿qué se resuelvan solos?

Nos está pasando algo similar a lo que escribió Kavafis cuando decía que silenciosamente le habian construido una muralla y que le taparon el mundo, la triste es que en este caso el director de la obra es TONTO.

Comidas y gastos con Lorenzo (Nueva Versión)

Luis Rull  

Lorenzo il Magnifico – Biografia – Biografieonline.it

Consejo de Gobierno de la Universidad de Sevilla, años 90: “Bueno, son las 2, y nos quedan muchas cosas. Lo dejamos aquí y nos vamos a comer ¿no?. Oye, Paco, ya sabes que tú y el resto de los representantes de los alumnos podéis ir a XXXXX a comer, ya está avisados. Pedid lo que queráis.” “¿Traemos la cuenta?” “No, no es necesario, ya está todo arreglado”. “Juan, no te despistes. Nosotros nos vamos al Oriza”

Consejería de XXXXX años 90: “Ahora tenemos previsto unas cositas de picar en un sitio muy bueno aquí cerca. Diego, compañero, te va a encantar. Seguro que no has comido unas gulas tan buenas nunca”. “Bueno, había pensado en ir a casa y volver más tarde” “No seas tonto, vente, que seguiremos hablando con estos de los cursos de inserción. No me dejes, tienes que ayudarme a meter a los empresarios en vereda”

Ayuntamiento de XXXXX, primera década del siglo XXI: “Oye, voy a necesitar ese móvil. Ya estoy harto de este. Dile al comercial que nos lleva lo de la telefonía del ayuntamiento que me mande ese nuevo con politonos».

Instituto de estudios XXXX, año 2002: “Tenemos que hacer una revista para difundir lo que hacemos. ¿Cómo lo hacen en las consejerías?” “Bueno, cada unidad ha elegido cómo hacerlo. Hay que buscar gente para hacerlo.” “Bien, te toca eso. Una última cosa: ¿qué tipo de papel hay que usar? Mi hijo está muy pesado con eso del papel reciclable.” “Bueno, todo el mundo usa ese que es como las revistas, se llama couché. Si usamos reciclable quedamos cutres, aunque es más barato” “Bueno, ya veremos, tampoco vamos a ser los pepitos grillos de circo ¿no? No te olvides de buscar gente para llenar la revista”

Imagen en la Administración pública. Gastos de imagen.

Los ágapes en la administración pública siempre me recuerdan la vieja imagen de los terratenientes andaluces dando de comer a sus amigos o los miembros importantes del pueblo (Ver la descripción en Los Santos Inocentes (Miguel Delibes)). Admito que lo gastado en comidas, ágapes y demás puede no ser mucho, que no resolvería muchos problemas. Pero es una cuestión de ética (¿o de estética?)

¿Qué imagen debe dar una administración pública? ¿Es necesario que se muestre generosa, pródiga en una reunión con sindicatos y patronal? ¿Y en una con asociaciones de vecinos? Parece que uno de los objetivos de los poderes públicos presentarse como abundantes en recursos.

Entiendo que las empresas privadas agasajen a clientes, proveedores, periodistas, en tanto en cuanto puede ser necesario añadir algo “de valor” a oferta de la competencia, pero, ¿con quién compite una Consejería de Medio Ambiente cuando da de comer a técnicos de residuos de varios ayuntamientos? ¿Por qué un oscuro departamento de una administración de segunda fila debe editar un carísimo boletín en papel couché con entrevistas a los gerifaltes y amigotes?

No hablo de corrupción. No hablo de malversación. En principio, todo es legal, incluso el móvil gratis o el coche oficial para ir de aquí a allí.

Y por supuesto no es cuestión de partidos. Es algo más importante que una estúpida discusión “Y tú más”. Es una cuestión del papel que se han asignado los miembros de la clase política. Y por supuesto, una cuestión de nuevos ricos: Eso no pasa en …

Mientras tanto, seguimos esperando a Lorenzo el Magnífico

10 años del Superunkown de Soundgarden

10 años del Superunkown de Soundgarden

Luis Rull  

¡Cuántas cosas me quedaban por conocer! ¡Cuánto me queda por conocer de mi mismo!

Mi querido Juan Carlos me recordó que habían pasado diez años desde que, hace diez años, le interrumpí el estudio para decirle que había muerto Gregorio Ordóñez. Yo, por supuesto, no estaba estudiando..¿dónde me enteraría yo?

No recordaba el incidente, pero JC sí. Confieso que me enterneció, que me hizo ver que la amistad es más profunda que verse diariamente. Cambiamos mucho la mirada que teníamos al vernos todos los días y pelearnos por el periódico. Ojála muchos tengan la gran oportunidad de tener amigos así.

Superunknown by Soundgarden