El Ayuntamiento no recortará la línea 71 de au...

Luis Rull  

El Ayuntamiento no recortará la línea 71 de autobús en Torreblanca

He perdido mi comentario sobre un hecho del pasado martes o miércoles. Intentaré recordar los detalles importantes del incidente.
En el autobús hacia la Universidad, pude observar cómo el conductor obviaba la petición de un hombre para que le abriera la puerta. Ante las protestas y el pataleo del individuo (con patadas reales en la puerta incluidas), lo condujo -nos condujo al autobús y a todos los pasajeros con él- hasta el cuartel de la Guardia Civil cercano a la Universidad. Debo comentar que el autobús 36 de TUSSAM se tiene parada en ese cuartel una vez cada hora. Ver recorrido
El conductor llamó al agente de guardia en la puerta del cuartel, que hizo bajarse al tipo. Después se metió en el autobús y nos fuimos allí mientras los guardias le pedían la documentación al pobre hombre. Pudimos ver cómo le empujaban hacia dentro del cuartel mientras mi autobús me llevaba a mi pulcro despacho de mi pulcra y venerable Universidad. Otra cosa: Tanto el cuartel como la Universidad Pablo de Olavide están a 2 Km del sitio donde el sujeto quería bajarse, la última parada del nº 36 dentro de Sevilla, en el barrio de las Letanías, apéndice de la conocida zona marginal llamada “Las Tres Mil viviendas”.
Hubo estudiantes que ignoraron el asunto. Otros sonreían. Algunos nos indignamos levemente. Todos seguimos sin protestar en dirección a nuestras obligaciones, entre las que no se encuentran preocuparnos por si ese hombre llega o no a su casa.

Death in Gaza ETA y el 11-M De nuevo se cuestion...

Luis Rull  

Death in Gaza
ETA y el 11-M
De nuevo se cuestiona el monopolio del uso de la violencia. Es lo mismo que llevan reclamando los «relativistas». Cuando todo es una invención y un convenio, todo se puede deshacer (Cuestionar. Everything that is solid melts into air). Si los Estados-nación son un ente histórico y sujeto a evolución, sus cualidades «esenciales» dejan de serlo para convertirse en contingentes, en mudables. En tanto en cuanto los Estados sólo reconocen como legítimas la violencia ejercida desde otro Estado reconocido, todas los demás orígenes de violencia son excluidos o denostados (o normalmente denominados terrorismos) Esto justifica para los relativistas cualquier tipo de violencia. Y a los esencialistas ( los otros), la exclusión de la violencia extraestatal (las guerras no tradicionales).

Yo soy pacífico ( si alguien quiere me puede llamar pacifista, allá él) somos unos radicales peligrosos porque no nos fiamos de las clasificaciones con la categoría de «violencia legítima». Incluso en nombre de algo que suena tan noble como «legítima defensa» es arrastrado por los demonios asesinos. Incluso hoy. Y mañana.

THE BACK ROOM Van Morrison reflexionaba sobre la...

Luis Rull  

THE BACK ROOM
Van Morrison reflexionaba sobre la pereza, pero parece que lo hace sobre el sexo. NO entiendo bien al canción. Pesan demasiado las ideas que tenía sobre ella nates de entender la letra… cosas de la calentura.

¿Cómo llevan los tipos del PSOE su nueva popularidad internacional? Miles de blog hablan de la decisión de Zapatero. Parece que ha conseguido unir el debate sobre el monopolio legitimidad de los Estados para negociar (La historia de que con los terroristas no se negocia y demás…) con los que critican la utilización de las elecciones para extraer mensajes «del pueblo soberano». En esencia me refiero a las expresiones como esta: «El pueblo español ha castigado la mentira” Zapatero mexicano
Ya he escrito sobre la agregación de las opiniones personales y las elecciones, pero el imaginario (¿es corecto usar esta palabra) colectivo parece llevarme la contraria (¿o soy yo el que lleva la contraria al imaginario colectivo?) 😉

No War Blog: Madrid, Baghdad, Washington Cuando ...

Luis Rull  

No War Blog: Madrid, Baghdad, Washington

Cuando Casandra vio el caballo de madera ante las murallas de Troya y masculló «Desconfío de los griegos», dio una lección muy sabia, pero también muy inútil: los demás se fiaron. Y así les fue.

Esto que digo del periodismo es de igual aplicación en cualquier otro campo de la humana actividad, y muy especialmente en la política. Recordemos una vez más la aguda observación que incluyó Julio César en su De Bello Gallico: «Fere libenter homines id quod volunt credunt». Los hombres tienden a creer aquello que les conviene. Javier Ortiz. Apuntes del natural 19 marzo 2003. (www.javierortiz.net)

Ambos comentarios tienen un nexo común y una divergencia fundamental. El nexo, aparte del obvio sentido político, tiene que ver con la visión mecánica de la realidad política. Mejor podría calificarse como «mecanicista». El mundo es como un reloj, con una maquinaria compleja. No sabemos cómo funciona. Probablemente nunca lo sabremos, pero siempre funcionará de la misma forma. Con paciencia, investigación y memoria (esa cosa que nos ayuda a comparar el presente con todo lo que hemos visto) podremos vislumbrar y prever lo que puede pasar y por qué pasará.

Es posible que no sepamos qué pasó la semana pasada para que se produjera la victoria del PSOE en las elecciones nacionales. Ninguno de ellos aspira ni a saberlo ni a imponer su punto de vista. Pero yo añadiría una visión más individual al análisis. Los individuos deciden (individualmente) a quién votan. Y esa es toda la democracia asegurada, puesto que toda la demás hay que conquistarla. Sin olvidar que, posterior y periódicamente, hay que ejercerla para que no desaparezca. Pero ese es otro tema, otro contenido de la democracia, algo más prescriptivo o voluntarista que descriptivo.

¿Cómo saber la forma en la que los individuos han decidido su voto? ¿Cómo agregar todas esas razones para llegar a una conclusión? La sociedad masa, con sus cauces de convencimientos masivos, con sus posibles «manipulaciones» y los análisis perfectamente «evidentes» de lo que ha pasado, la sociedad masa es un modelo de realidad sumamente peligroso. Un modelo que puede arrastrar a una de las grandes críticas autoritarias: el populismo. Desde Tucídides hasta Beck, sin olvidar a mis queridos Rousseau y Kant, toda una tradición de gente lista habla de ese peligro. Como se acepta la ficción de que el pueblo tiene esencia más allá de los individuos que lo componen, las atribuciones subsiguientes están cargadas de una visión de la realidad muy muy específica. Es imposible sustraerse a ese punto de partida.

¿Cuántos cambiaron su voto por miedo a Al-Qaeda? ¿Y por la política del PP esos días? ¿Y por la participación de España en el conflicto? ¿Y por los ojos azules de Zapatero? ¿Y por el Prestige? ¿Y por la llamada al voto del sábado de un dirigente socialista ( pocas horas después de los atentados)?… ¿Cómo evaluar estas cifras? ¿Hace esto posible una evaluación del electorado? Precisamente esa es una de las características de las elecciones generales: Limita todos los matices sobre las preferencias de los electores a la elección de una lista u otra. No creo que esto sea intrínsecamente malo o bueno, pero convendría no olvidarlo.

Amitai Etzioni Notes: Defining Down Democracy Am...

Luis Rull  

Amitai Etzioni Notes: Defining Down Democracy

Amitai (ya tenemos confianza, je je) nos habla de la «democratización» de China. La palabra democracia puede ser usada como ideal, aspiración, modelo o norma. Como no hay un «estándar» (los dioses no se rebajan a esas menudencias), siempre puede modificarse su contenido (rebajar o «defining down» son las expresiones de Amitai.) Actuamos como si fuera una constante, como si hubiera un mundo ideal platónico, olvidando que ayer mismo lo pensábamos de otra forma. Este es el campo abonado para los (ya sean derrotistas o apocalípticos) relativistas. Anything goes. Lo malo es que no suelen ser tan listos como Kuhn ni tan audaces como Feyerabend.

Las redes sociales, mediante la identificación uno a uno de la naturaleza científica de su trabajo (cuando no de tu persona, ya que el «efecto halo» es algo muy real), actúan saltando la interacción cara a cara. Cuando algo aparece en una revista de prestigio, los miembros de la «comunidad» lo aceptan porque aceptan los controles de calidad de la publicación. Merton hablaba muy bien de esto, no porque le pareciera mal, sino porque lo veía como un proceso social más, no en defensa o ataque de las «esencias de occidente» o el «imperialismo burgués».