Mientras, en el otro lado del mundo, se dan cuenta que el sol sale cada mañana

Estos días están siendo duros porque las noticias sobre la economía española son muy malas. Muchos periodistas hablan de la intervención del Estado y que tres tecnócratas nos podrían gobernar. Otros hablan de un gobierno de concentración nacional. Muchos ciudadanos estamos indignados con la clase política, que parece obnubilada, sin darse cuenta de que cada vez más son percibidos como una casta uniforme, no como un conjunto de opciones en competición.

Pasan muchas cosas más, pero mi hijo sigue creciendo y hay mucha gente en todo el mundo ocupada en construir el futuro. Tenemos un problema local e inmediato. Pero es posible que tengamos ante nosotros un cambio histórico que poco tiene que ver con la prima de riesgo o con el rescate bancario. ¿Nos estamos preparando para él?

El siglo XXI no será recordado por cómo es ahora, al igual que el XX no resultó como pensaban que era el mundo en 1914.

Alfredo Romeo es un viejo conocido mío al que admiro mucho. Nunca dice tonterías. Y siempre es sincero. Ayer escribió algo esperanzador porque trata de ámbitos en los que sí podemos marcar la diferencia (*).

¿En qué mundo crecerán nuestros hijos? Hay que ir preparándonos para ver lo impensable. Porque ya no nos valen las mentiras de siempre, que nos detalla Enric González tan bien.

(*) Sin perjuicio de otras cosas que sí podemos conseguir como ciudadanos activos.

Foto de Victoriano Izquierdo en EBE11.