Preguntas a vuelapluma

Que no se escape, foto de <ahref="http://flickr.com/photos/franlistan/">franlistan</a>

Que no se escape, foto de franlistan

  • ¿Por qué los políticos no comen en su casa?
  • Ver en la crisis una oportunidad ¿es de masoquistas?
  • La culpa no es nada, ¿la autocritica puede llevar a comprender mejor la realidad, (vía la empatía)?
  • Si el PP y PSOE están de acuerdo en que hay que ir a la cumbre de Washintong Washington
    ¿por qué no nos dicen qué es lo que van a proponer? ¿La tasa Tobin? ¿El modelo de gestión de la cajas de ahorro? ¿El modelo de gestión del crecimiento inmobiliario español?
  • Un buen equipo es un tesoro ¿por qué cuesta tanto felicitar a la gente que trabaja con nosotros cuando lo hacen bien? ¿no será cosa de la envidia? ¿o del miedo a que nos abandonen?
  • El sistema está en crisis, ¿cuál es tu alternativa?

Foto de franlistan.

Freakonomics, un producto del siglo XXI (I): ¿de qué va esto?

Freakonomics, versión en inglés, de Levitt y DubnerFreakonomics (FK) no es sólo un blog, es algo más que un libro y no es una columna de opinión económica al uso. En los últimos meses lo he regalado el libro algunas veces y algún familiar se ha negado a devolverme mi ejemplar, con lo que he tenido que comprarme otro (esta vez en inglés, sorprendentemente al mismo precio que la versión hispana). Está escrito por el economista Steve D. Levitt y el periodista Stephen J. Dubner.

¿Por qué es diferente de los otros libros de economía?

Este libro se encarga de explicar cómo explica un economista temas tan raros como la organización de las bandas de traficantes de drogas, las ofertas de los agentes inmobiliarios o las trampas de los luchadores de sumo. Su argumento más polémico es sobre la legalización del aborto y la caída del nivel de delincuencia en Estados Unidos. Esos temas le interesaron a Leavitt porque le ayudaban a responder a preguntas que sí interesan a todo el mundo, ya sea la corrupción de los gobiernos o el terrorismo.

Uno de los principales atrativos de FK es su interés en cuestionar “sabidurías convencionales” (Conventional wisdom): con la misma fuerza que se impuso el método galileano para descubrir las leyes de la naturaleza y combatir la superstición, ellos recogen la tradición escéptica y cuantitativa que desafía las “verdades ampliamente extendidas” con marcos interpretativos y datos. El concepto lo leí por primera vez en su día en el libro de otro “economista divulgador”, el polémico Galbraith, La sociedad opulenta. La edición que tengo, de Planeta – Obras maestras del pensamiento Contemporáneo- está en la página 32 (capítulo II) comienza:

El primer requisito para una comprensión de la vida económica y social contemporánea es lograr una visión clara de la relación existente entre los hechos y las ideas que los interpretan. Ya que cada una de éstas posee vida propia y, por muy contradictorio que pueda parecer, cada una de ellas es capaz de seguir un curso independiente durante mucho tiempo.

Lo que mucha gente da por entendido, lo que piensan, no siempre es cuestionado. Y menos en culturas con poca tradición crítica.

Entiendo que la vida social no tiene por qué regirse por leyes mecánicas y que Bacon puede despedirse de aspirar a ser un sabio social, pero me gusta actitudes escépticas y abiertas. Si hablamos sobre economía y en España, es algo complicado, puesto que creo que nuestro nivel de cultura económica es, a mi juicio, muy bajo y las sectas políticas tiene secuestrado la discusión pública sobre el asunto.

¿Por qué no hay en España algo parecido?

Steven D. Levitt

Siempre hay una respuesta absoluta de los que dan consignas e insultos (”liberzelote” “intervencionlisto”) cuando alguien, de buena fe, cuestiona algún lugar común sobre los subsidios, el precio de los alquileres o las infraestructuras. En Andalucía te arrojan al infierno de la perversa banca mundial con sólo limitarte a decir que crees que una educación pública que nivela por abajo es una educación que genera más desigualdad en vez de reducirla.

Las discusiones públicas sobre asuntos económicos suelen estar marcados por la agenda política. Siempre es más fácil tirar de la opinión del boletín dominical que de la reflexión que del sentido crítico o de una opinión experta. Y ese es uno de los problemas: no hay voces académicas que no se atrevan (o no encuentren sitio) fuera del teatro político oficial.

  • ¿Es un problema de falta de académicos/economistas con valor de salirse de lo establecido en temas, enfoques y nivel?
  • ¿Es un problema de falta de público, de audiencia preparada y deseosa de que le expliquen fenómenos económicos en vez de darles las noticias como las páginas salmón?
  • ¿Es un problema del sistema educativo?

Es curioso como los blogs podrían romper este uniforme y anodino panorama. Es complicado encontrar blogs como FK en España. Aunque me gustan algunos blogs sobre economía, sobre todo el blog salmón (de Weblogsl) y el colectivo Economy Weblog (de profesores del Instituto de Empresa) estos suelen información económica, asuntos sobre macroeconomía, gerencia de empresas,… casi nunca investigación o economía aplicada. Sus estilos suelen ser muy buenos y creo que suelen dar mejor información que las secciones de economía de los medios tradicionales, pero no son freackonomics. Lo que más se acerca es Frikieconomía de “El Economista” . Es posible que en otros países de habla hispana haya algunos, pero lo desconozco.

Este vídeo os explicará bien qué tipo de divulgador es:

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Aquí hay otro interesante.

Nota: Esta entrada me salió muy larga por lo que, en breve, publicaré la segunda parte: “¿Qué es Freakonomics?” y “Luis, ¿cuál es la trampa?”.