El coste de oportunidad de un autónomo (o de una empresa pequeña)

Seth Godin dice a veces tonterías. Pero nunca me deja indiferente, siempre me hace pensar. Esta vez le da un repaso a una de los más importantes conceptos en la economía, el de “coste de oportunidad”

La definición tradicional se refiere, más o menos, a qué renuncias cuando decides hacer algo:

el coste de la inversión de los recursos disponibles, en una oportunidad económica, a costa de la mejor inversión alternativa disponible, o también el valor de la mejor opción no realizada. (…) Se refiere a aquello de lo que un agente se priva o renuncia cuando hace una elección o toma de una decisión. (…) El costo de oportunidad de una inversión es el valor descartado debido a la realización de la misma o también el coste de la no realización de la inversión.

(Definición de coste de oportunidad en la Wikipedia)

Seth lo ve así:

Freelancers are very good at having an innate sense of opportunity cost. They realize, for example, that taking on a friend at a discount might be very expensive if it means that other, better paying work is going to have to be turned down. (…)

Not only does it cost money to say ‘no’, it costs money to say ‘yes’.

En la empesa nos hemos dado cuenta de que la decisión más importante es la de aceptar un encargo. Calcular un precio para unos requerimientos y comprometerse a realizarlo es el supremo vértigo de empresas de servicios como la nuestra. Hemos aprendido a base de fracasos que casi nos llevan a la destrucción. Y lo es tanto porque tienes que calcular muy bien cuánto vas a tardar en hacer algo como a los proyectos que no harás mientras estés haciendo eso.

¿Os pasa lo mismo?

(Actualización: Una idea más –> Uno no entiende bien los conceptos económicos hasta que no los sufre en sus carnes. Otro duro es “costes fijos/costes variables”

Cambiar, para hacer las cosas de otra forma, no para que todo siga igual

Mi querido socio (Rafa) y yo compartimos un poco el espíritu de desafío a lo establecido. No somos grandes revolucionarios globales sino pequeños rebeldes con ganas de cambiar de verdad algunas cosas. Probablemente no el mundo, pero si parte de él, siempre que se cambie de verdad. Rocío y nuestras familias son nuestro principal apoyo. La comunidad de WordPress y nuestros clientes, los siguientes.

Aquí tenéis una aportación más a nuestras ganas de mejorar las cosas. Es un artículo que nos pidió el Grupo Joly para su anuario 2012:

Software libre como modelo de cambio productivo

Casi todos los economistas que conocemos nos  dicen que la competitividad de las empresas andaluzas debe subir en varios órdenes de magnitud si queremos tener un futuro de prosperidad. No podemos esperar que los cambios en la administración, en el sector público, nos traigan el éxito. Es urgente revisar la estructura de costes de nuestras empresas y nuestra capacidad de innovación y adaptación. Es urgente replantearse la organización de nuestras empresas más allá de tradicionales ajustes en salarios e inversión.

El software libre es el código creado y desarrollado para respetar la libertad del usuario o comprador para usarlo, copiarlo, estudiarlo, modificarlo, y redistribuirlo como y con quien quiera. A partir de esa premisa, miles de personas están creando grandes productos, a la vez que la posibilidad de reutilizarlos y modificarlos está creando nuevos sistemas de trabajo extremadamente eficientes, bajando drásticamente los costes de producción de sectores distintos al del software como la investigación minera, nuevos materiales, investigación de mercados, etc.

La forma de abordar el trabajo que ha impulsado al software libre a los estudios de caso en todas las escuelas de negocio del mundo es extensible a mucho más ámbitos alejados de la producción de código o las tecnologías de la información. Compartir las herramientas y las soluciones desarrolladas para un problema determinado se está convirtiendo en la mayor y más eficiente fuente de innovación y desarrollo. Un grupo crea un producto que vende a alguien que, a su vez, deja que un tercero mejore en un aspecto que al primer productor no se le había ocurrido o en un aspecto que no puede abordar. El resultado es un producto mucho mejor, creado de forma más barata, y que es susceptible de mejora, de evolución. La colaboración interesada entre agentes económicos comienza a utilizarse como una de las grandes opciones para crear productos de gran calidad.

No podemos, en Andalucía, agarrarnos a las viejas estructuras, a los viejos sistemas de trabajo. No podemos perder más empleo y empresas de lo que hemos perdido. Habrá que, donde sea posible, probar otras cosas, más allá de aumentar los horarios de trabajo, reducir los salarios, o conseguir que la administración impida a nuestros competidores colocar sus productos. En vez de que nos subvencionen el inventar la rueda, podríamos aprovechar el conocimiento y productos generados por otros para crear, a su vez, un nuevo producto competitivo y con capacidad de tener desarrollo y evolución a largo plazo. Aumentar la productividad es hacer más con menos recursos, ser más versátil, y crear mejores productos para los clientes. En la era de la información, es la creación y gestión de la propia información la que debe hacerse de forma distinta.

El software libre no es sólo una manera ética de ver la producción de una tecnología, sino también una manera de trabajar muy eficiente (múltiples equipos y personas en todo el mundo pueden colaborar y hacer muy buenos productos por un coste muy bajo). Lo que lo hace especial es un ethos de apertura, colaboración, competencia, globalización y mérito.

Pocas citas se han tergiversado tanto como “Si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes”, de Issac Newton (aunque la original es de Bernardo de Chartres). Se utiliza, no sin cierto aire de falsa modestia, para potenciar la ambición, para agradecer a los clásicos sus enseñanzas, para honrar a los profesores que tuvimos…, siempre para realzar la importancia de las piezas, las ideas con las que construimos el producto. Pocas veces se refiere al producto en sí, nunca se nos ocurre que puede ser retomado por otros y mejorados; y que eso nos puede costar muy poco.

Renovar las estructuras de organización y producción de nuestro sistema productivo es uno de los grandes retos a los que nos enfrentamos. Empresarios y trabajadores deben aceptar que un cambio en la forma de trabajar es imprescindible.

Foto de Antonio Ruiz Garcia.

Cambios organizativos y pequeños equipos: escapando de la jaula de hierro

Portada Agenda de la empresa 2012 Luis Rull(Este artículo fue publicado en el número de febrero de 2012 de Agenda de la empresa en el especial sobre sociedad del conocimiento)

Cambios organizativos y pequeños equipos: escapando de la jaula de hierro. Por Luis Rull.

Los cambios tecnológicos ha traído nuevas formas de colaboración cuyo impacto completo todavía no hemos ni vislumbrado.

Hay un apreciable aumento de los trabajadores free-lance capaces de integrarse en equipos efímeros, ágiles e innovadores para proyectos complejos. Desarrollo de software, proyectos artísticos complejos (musicales, plásticos, audiovisuales, …), traducciones, maquetaciones, análisis de datos, … multitud de tareas están saliendo de las tradicionales oficinas multitudinarias a equipos ad-hoc compuestos por personas repartidas por todo el mundo.

Una de las ventajas para muchos trabajadores especializados es la posibilidad de resolver problemas complejos a través de su propia especialización. Lo que antes era una contradicción (especialización y versatilidad), ahora es un ventaja competitiva, porque la capacidad de innovar está en los contactos y la experiencia de gestionar equipos temporales, en un sistema que incluye el ensayo-error de una mejor manera que ningún otro sistema anterior.

Steve Jobs, un hippie capitalista

(Artículo publicado el 7 de octubre de 2011 en Diario de Sevilla)

LOS medios loan la figura de un empresario que comenzó de la nada. La personalidad de Steve Jobs es, a partes iguales, fruto de su genio individual y del tiempo que le tocó vivir. Si una de las motivaciones para crear Apple fue demostrar lo equivocados que estaban aquellos que creían que los ordenadores sólo eran para las grandes empresas, los retos a los que se enfrentó tenían siempre en común el desafío a una idea aceptada como evidente por casi todos. Ya fueran mercados considerados como agotados (reproductores de música) o que la tecnología y el arte no tenían nada que ver, siempre iba contracorriente, como si de un resentido social sediento de venganza se tratara. Pero el señor Jobs no era tal cosa, era un hombre reflexivo que antes de tomar un camino sopesaba bien qué batallas librar y qué convenciones destruir.

Maestro de la sugestión, imbuía en sus colaboradores una motivación que rallaba lo obsesivo. Conseguía que todo aquel que trabajara con él entendiera su proyecto como una cruzada trascendente, como algo en lo que merecía poner todo el empeño y talento posible. A pesar de ser un gran egocéntrico, vio como nadie la importancia de tener un equipo motivado a su alrededor. La creatividad de las personas de las que se rodeaba era lo que más le importaba, aunque ello pudiera llevarle a ser cruel, tiránico y posesivo si creía que el trabajo no era bueno o la implicación no era máxima. Con todo, no era un avaro ni un tirano explotador. Muchos de sus defectos derivaban, según cuentan quienes trabajaron con él, de su entrega completa a desmentir el “eso no se puede hacer” de turno. Valoraba y recompensaba el talento tanto como despreciaba la mediocridad y la aceptación acrítica de convenciones sociales.

Donde algunos veían sólo hedonistas, drogadictos, hippies y vagos, otros han sabido ver el germen de muchos de los nuevos movimientos sociales y tecnológicos que están definiendo el inicio del siglo XXI. Manuel Castells siempre ensalza las revueltas que presenció en Berkeley como más relevantes para nuestro mundo que el mitificado mayo parisino, puesto que sembraron de una forma más profunda la semilla del inconformismo. La explosión de productividad y el potencial creador de las nuevas tecnologías, no pueden entenderse sin el espíritu pionero del Oeste y su renacimiento en los 60 y 70 en forma de rebelión cultural. Silicon Valley no es producto de una planificación política de polígonos tecnológicos, sino de una cultura que valora la innovación y donde el mérito es más importante que el apellido, la riqueza o el aspecto. A los emprendedores, sea cual sea el significado de esa expresión, nos deja uno de los discursos más motivadores de la historia, el que dio en Stanford hace unos años. No por repetida deja de conmoverme la frase que eligió de una de la biblias de la contracultura, The Whole Earth Catalogue: “Mantente hambriento, mantente alocado“.

Razones para irse, razones para quedarse

Tres razones para irse exiliado de España:

  1. Las grandes concentraciones de jóvenes en Sevillas son para beber, no para exigir oportunidades laborales.
  2. Los buenos políticos se van de su cargo y los buenos emprendedores se quieren ir de España.
  3. La web del medio de comunicación más seguido de España no tiene ni un sólo contenido que no atente contra la inteligencia de los ciudadanos.

Tres razones para quedarse en España:

¿Me ayudáis a encontrarlas? Se me ocurren muchas, pero languidecen al lado de estas. Tengo la mañana pesimista y necesito asistencia para mejorarla.

¿Sabes con quién te la juegas?

Si trabajas en equipo o en grupo con más gente, ¿te has hecho alguna vez estas preguntas sobre ellas?

  • ¿Saben lo que esperas de ellas?
  • ¿Conocen hacia dónde quieres ir en tu desarrollo personal? ¿y hacia dónde quieres que vaya la organización?
  • ¿Conoces hacia dónde quieren ir en su desarrollo personal?¿y hacia dónde quieren que vaya la organización?
  • ¿Tienen una idea clara de la trayectoria pasada, del sentido de lo que estáis haciendo juntos?

Me pregunto cuántos políticos se paran a pensar sobre esto, o cuántos directores de proyecto, cuántos padres, empresarios, emprendedores, …

Team Talk

Foto de Casa Luma encontrada en Flickr con licencia Creative Commons

Riqueza: Juan Muñoz Pérez

Juan Muñoz Pérez

Hay entradas que no deseas escribir nunca. Esta es una de ellas.

“Riqueza” es un término con un campo semántico tan grande que muchas veces se nos escapa para describir con precisión un concepto. A veces, esa amplitud de campo es conveniente, porque te permite describir un fenómeno o persona exhaustivamente. En el caso que ocupa esta entrada, la riqueza es lo que describe a mi tío Juan Muñoz Pérez, que falleció hace más de un año.

Comienzo por la definición de la Real Academia de la Lengua Española:

  1. f. Abundancia de bienes y cosas preciosas.
  2. f. Abundancia de cualidades o atributos excelentes.
  3. f. Abundancia relativa de cualquier cosa.

La primera acepción se refiere a algo valioso, digno de estimación y aprecio. Él tenía cualidades (en abundancia) que se ajustaban bien a eso. Su bondad era legendaria, pero no caía en la inocencia o la estupidez. Era bueno porque actuaba según un código ético que le obligaba a contar con las consecuencias de sus actos sobre los demás . Es legendaria su entrada en la economía del pueblo de Osuna (Sevilla) y cómo, junto con otros emprendedores, ha transformado la industria del aceite en la campiña sevillana.

Tuvo la visión de era importante centrarse en la calidad del producto y no en su cantidad, en la formación y confianza en cuadrillas estables de trabajadores, de manera que tienen una seguridad mucho mayor que siendo meros jornaleros que trabajan aquí o allí. Pensó que merecía la pena la inversión en maquinaria moderna, encaminada entre otras cosas a bajar costes y controlar la calidad. Sobre todo tuvo las agallas de introducir la planificación moderna en el campo, una tarea en la que le acompañaron algunos locos como él que arriesgaron su prestigio y patrimonio por ello.

Creía en un mundo rural competitivo en una economía global y preparaba el camino a una agricultura sostenida por su propio esfuerzo y valía.

Esto nos lleva a la segunda acepción.

La Excelencia es lo mejor, lo contrario a lo mediocre o mediano. Aspirar a lo excelente implica una mejora constante, saber que siempre se puede mejorar lo que funciona bien. Una persona acomodaticia no puede ser excelente. Un pueblo satisfecho de lo que hace, tampoco. Se puede estar orgulloso de algo y querer mejorar

Un amigo me contó que él representaba todo aquello que tantos políticos presumen ser: trabajador, innovador, creando riqueza con su trabajo. Creía que haciendo las cosas bien, con cuatro podemos crear cinco. Si ves el mundo como cosas amontonadas con suma cero, pues te conformas. Si crees que juntando cosas aparece algo más que cuando estaban sueltas, cambias el mundo.

Junto con un grupo de agricultores hizo la locura de introducir una variedad catalana de olivo (arbequino) en la campiña sevillana. Ya antes había introducido técnicas de gestión industrial al campo. En Osuna y alrededores no entendían cómo este ingeniero de telecomunicaciones dejaba su trabajo en una empresa de computadores (en los 80 se llamaban computadores) por llevar la empresa familiar cuando falleció su padre. Rompió moldes comprando maquinaria más eficientes, probando qué variedad podría funcionar mejor en qué mesana, experimentando (¡¡¡experimentando!!!).

Cuando decidí hacer esto de los blogs, ayudar a empresas y profesionales a comunicarse, se lo consulté. Lanzarse a los negocios era arriesgado. Me dijo que lo pensara bien y que escribiera cómo sería el negocio. No era cuestión de un business plan como los que enseña Tacho, sino un esquema para que pudiéramos entendernos. Una referencia para que pudiéramos entendernos. Después de hablarlo mucho, ver los pros y contras, los riesgos y oportunidaddes me dio su aprobación. Me animó a seguir, a hacer algo que nadie estaba haciendo. Incluso intentó conseguirme clientes. Algunos de los consejos que me dió son tan buenos que no son dignos de este blog. 😉

La última acepción me lleva a explicar qué efecto tuvo en mi familia. Creo firmemente que el impacto de su personalidad perdurará en nosotros mucho tiempo. El tacto con el que tratar los temas, el uso de la empatía para tomar decisiones y crear consensos. Con él comprendí el poder del liderazgo, de la confianza en quien consideras legítimo para algo. Entregas tu confianza porque sientes que debes hacerlo. Lejos de lo que el tito Max Weber contaba sobre la legitimidad tradicional, mi tío Juan no se ganó el respeto de la familia por ser el cabeza de familia. Fue justo al revés: fue el respeto que se ganó el que lo erigió como cabeza de familia.

Como os podéis imaginar todos nos quedamos huérfanos cuando falleció. Nos estamos recuperando y su herencia más valiosa es que todos queremos parecernos a él lo más posible. Un punto fijo para no perder la orientación cuando las tentaciones te hacen bajar la guardia.

Carlos Boyero, Juan José Millás y los prejuicios

Grafitti Clint Eastwood¿Qué hacemos cuando creemos que no nos va a gustar algo? ¿lo ignoramos?

Si sólo nos gustan las ideas u opiniones parecidas a las nuestras y obviamos las demás, ¿cómo aprenderemos algo nuevo? Y tratándose se obras artísticas, ¿es más grave?

Critico mucho el dogmatismo y el sectarismo en política, por que considero que son es muy perjudiciales para todos. Y es posible que en arte sea aún más peligroso, ¿no creéis?. De lo que estoy seguro es que para los negocios, tal y como está enl mundo, encerrarse en una concha y relacionarnos sólo con lo conocido es LETAL. ¿Cuántas oportunidades, ideas y competidores hay fuera, esperando a que los descubramos?

Internet, tal y como lo conocemos ahora, ha cambiado las posibilidades de conocer cosas nuevas. No es la panacea ni el mejor de los inventos (hay un gran peligro de perder el rumbo ante un mar de contenidos), pero ha destrozado la coartada de aquellos que se autodenominaban “paletos” porque no tenían recursos para conocer otras cosas que estuvieran fuera de su ciudad. Si puedes jugar con un coreano a un videojuego de matar elfos, puedes leer y comentar algunos escritos de Isaiah Berlin o Lope de Vega con gente que sabe de esas maravillas.

El escritor JJ Millás dijo estas cosas en en programa de televisión, en plan multicultural:

(Sobre Clint Eastwood)

Pensé que era una persona que pertenecía a una cultura que no era la mía …

(Sobre Sergio Leone)

…jamás pensé que perteneciera a mi cultura. Y de repente un día veo “Erase una Vez en América” y me quedo (indescifrable). ¿Cómo puedo haber yo ignorado a este hombre tanto tiempo?

(Sobre los prejuicios)

Los prejuicios nos hacen que nos perdamos cosas buenas de la vida.

Lo podéis ver aquí:

Por favor, active Javascript y Flash para poder ver el vídeo Flash.

Como estoy muy impresionado con el libro que estoy leyendo (y que, aunque no he terminado, ya puedo recomendar) (Versión española), sólo veo identidades impuestas y libertades coartadas por lo que mis amigos los antropólogos llaman “violencia simbólica” (que no es tan simbólica para muchos amigos vascos)

Carlos Boyero es crítico de cine de “El Mundo” “Cadena Ser” y Canal +. Este vídeo pertenece a a un programa que él presenta en esa cadena de pago sobre cine (estrenos en salas y películas que emiten en el canal).

Este es el blog del programa con los vídeos en Google Video) Siempre me ha gustado por el tono sarcástico, poco académico y derrotista de sus críticas y artículos. Y creo que sus citas fijas con los lectores en El Mundo son de las mejores cosas que hay en el océano digital en español.

Foto original de Dan Allison