Atrevimiento o temeridad. A propósito del 4º aniversario del suicidio de Aaron Swartz

Ayer fue el cuarto aniversario del suicidio de Aaron Swartz. Cada año intento escribir un poco sobre él porque su ejemplo y sus enseñanzas han significado mucho para mi.

Este año me gustaría recordar una de sus citas:

Assume nobody else has any idea what they’re doing either. A lot of people refuse to try something because they feel they don’t know enough about it or they assume other people must have already tried everything they could have thought of. Well, few people really have any idea how to do things right and even fewer are to try new things, so usually if you give your best shot at something you’ll do pretty well.

(De su blog, la brillante entrada “How to Get a Job Like Mine“)

Me parece muy curiosa la fina línea que hay entre la soberbia y la audacia. Aaron nos interpelaba a lanzarnos a atrevernos a hacer, a confiar que nuestra idea sobre algún tema o proyecto era correcta, o por lo menos no necesariamente más correcta que las de los demás, las “voces autorizadas”.

Cuando nos enfrentamos a una idea distinta a la nuestra podemos tomar dos caminos: o aceptarla (porque se expresa con un buen razonamiento o por una persona autorizada). El escepticismo es por lo general, pasivo, exige pruebas de las afirmaciones. Me gusta más la valentía de defender lo que uno piensa, o la pulsión por estudiar si lo que nos dicen es verdad o no. Y aún vamos más allá cuando se trata de crear algo y afrontar las críticas de los demás, alimentando la inseguridad.

¿Cómo distinguir a al sabio que dice saber sobre algo y que nos pide que asumamos su postura, del farsante (no sabe de lo que está hablando o sabe que es mentira)? ¿y del que simplemente, y de buena fe, está equivocado?

¿Cómo se distingue una idea original de una extravagancia imposible?

Aaron nos aconsejaba intentarlo, no asumir que la gente sabe de lo que habla. Nadie sabe nada.

Mis entradas sobre Aaron:

  1. Una muerte, un suicidio, una vida. Aaron Swartz
  2. Aniversario de la muerte de Aaron Swartz
  3. La naturaleza de la red, por Aaron Swatrz.

Aniversario de la muerte de Aaron Swartz

Este año se me pasó el aniversario de la muerte de Aaron Swartz, uno de mis héroes y una gran referencia personal. El día 11 se celebró el tercer aniversario de su suicidio (Ya hablé en este blog largo y tendido sobre él).

Gente que lucha sin banderas que exigen lealtad, por ideas sencillas que plantean problemas complejos cuyas soluciones también lo son. Valientes que deciden “hacer” en vez de quejarse o “influir”. Admiro a esa gente, me ayudan a querer mejorar y me entristece que tiren la toalla cuando se ven acorralados.

Ya se ha liberado el documental que se hizo sobre su vida y su muerte. Especialmente emocionante es el relato de su infancia y el remordimiento que tienen aquellos que lo quisieron y que no pudieron evitar su suicidio:

También lo podéis comprar en Vimeo o verlo en Netflix, además de muchas otras plataformas.

Una muerte, un suicidio, una vida. Aaron Swartz

(Actualizados y añadidos algunos enlaces)

Aaron Swartz se suicidó hace unos días. Era un joven excepcional que tuvo una gran influencia en nuestras vidas, por código que creó, por ideas que desarrolló y por libertades que defendió. Le debemos mucho. Así se describía él. Ni que decir tiene, se deja muchas cosas en el tintero.

El código que usamos en los múltiples aparatos y servicios todos los días fue hecho, en algún momento, por alguien. Desde los más comerciales a las más altruistas, todos tienen el alma de quien lo hizo. Por eso es tan importante que gente con una actitud altruista, con la mente puesta en la libertad que puede proporcionar su trabajo, tenga la capacidad de crear cosas. Por eso los desarrolladores deben tener conciencia “política”, en el sentido más puro de la palabra. Las consecuencias del trabajo que realizan pueden ser muy perniciosas (control, censura, seguridad, …) o muy positivas (liberadoras, productivas, que favorezcan la innovación y permitan a otros crear valor para los demás).

  • Tim Lee, en destaca su artículo, American hero, en el Washington Post, su espíritu pionero, su interés por el acceso público a la información,  lo denomina “insubordinate idealist”, el tipo de persona que hace innovador y rico a su país.
  • Marilin Gonzalo, por otro lado, nos habla de cómo el mundo que queremos construir no es el que acosó a Aaron y que no se construye una sociedad abierta, que pueda dar oportunidades a todos, maltratando y persiguiendo a sus ciudadanos.
  • Dolors Reig nos recuerda que Aaron vive en nuestras libertades, una forma muy poética de hacerle un homenaje.
  • Lawrence Lessing, el abogado y amigo de Aaron, va más allá y acusa a la fiscalía federal de acoso.

No se si es mártir de la dictadura del copyright o no, pero sí una persona que luchó por cosas que creyó justas y que yo creo justas: el conocimiento debe ser libre para ser productivo. Como era un hacker genuino, un tipo que hace cosas en vez de sólo hablar o pensar en ellas, abrió caminos para los demás. Cuando supo que una empresa cobraba por suministrar  la sentencias de juicios, que eran documentos públicos, se puso manos a la obra e hizo posible la devolución al público lo que era suyo.

(Ha provocado una oledada de “liberaciones” de artículos académicos que podéis seguir en twitter por #pdftribute.)

En el New York Times (A Data Crusader, a Defendant and Now, a Cause) e preguntan si de ser un “cruzado”, el ataque a las circunstancias de su suicidio y sus ideas no se convertirá en un movimiento efectivo.

No creo que nadie sepa qué pasa de verdad por la cabeza de alguien que toma la decisión de suicidarse. Es un tema del que no me gusta hablar porque creo que es de una gran complejidad y es muy difícil saber qué o quién provoca que alguien se suicide. Muchos, incluída su familia, echan la culpa a la fiscalía y al MIT, que mantuvieron la petición de muchos años de cárcel y multas millonarias por un supuesto delito que muchos que saben más que yo de las leyes de los USA califican como “menores”.

Me encantó una entrada del propio Aaron, en el que da consejos a seguir:

  1. Be curious. Read widely. Try new things. I think a lot of what people call intelligence just boils down to curiosity.
  2. Say yes to everything. I have a lot of trouble saying no, to an pathological degree — whether to projects or to interviews or to friends. As a result, I attempt a lot and even if most of it fails, I’ve still done something.
  3. Assume nobody else has any idea what they’re doing either. A lot of people refuse to try something because they feel they don’t know enough about it or they assume other people must have already tried everything they could have thought of. Well, few people really have any idea how to do things right and even fewer are to try new things, so usually if you give your best shot at something you’ll do pretty well.

Siendo un genio precoz él mismo, escribió una entrada muy divertida sobre la genialidad infantil .

Os dejo su experiencia en su lucha contra SOPA, la ley que, con el pretexto de proteger el copyrigth, permitía censurar sin control y elmininaba todo lo que ha hecho innovador a internet:

Escribió cosas muy interesantes sobre la actitud ante los retos (Believe yo can change), Productividad o dificultades (Lean into the pain). Y sobre la importancia del conocimiento libre.

But sharing isn’t immoral — it’s a moral imperative (Aaron Swartz Guerilla Open Access Manifesto)

Otros artículos interesantes:

  1. Obituario n el New York Times
  2. En Techcrunch
  3. En Hacker News, de Y combinator, incluída una nota de su madre.
  4. Enrique Dans sobre la liberación de textos académicos.
  5. Aaron Swartz: Idealist, Innovator—And Now Victim por 
  6. En The Economist.
  7. Cómo el MIT pilló a Aaron en el New York Times.
  8. En la muerte de Aaron Swartz por Juan Urrutia.

Foto de ragesoss.