China Warrior

Sun Tzu adolescente. Negociando, que es gerundio.

-El enemigo debe ver en tus ojos que estás dispuesto a todo, incluso a morir. Entonces empiezas a ganar.
-¿Y si el enemigo hace lo mismo?
-Prepárate para morir o matar. O para las dos.

En mi adolescencia hice un guión para un comic. Hace poco encontré este fragmento de texto entre papeles viejos. ¡Qué mal envejecen los ardores de la juvetud! Es posible que no fuera para un comic, sino para alguno de los fanzines en los que aspiraba publicar algo. En todo caso, el mundo se ha librado de otro escritor mediocre.

Años después, cuando tuve que prepararme de manera precipitada una asignatura en la universidad llamada "Técnicas de negociación". Hice lo que pude y me basé en un libro Obtenga el sí de Fisher y Ury. Para mi sorpresa, he descubirto que siguen editándolo y vendiéndolo.

Me gustó mucho la simplicidad del texto y que venía bien para una asignatura corta sin mucha conexión con las demás en la diplomatura de Relaciones Laborales. La idea principal que enseñaba, y que se convirtió en mi principal obetivo docente, era entender la diferencia ente interés y posición, por lo que la clave de toda negociación es crear una combinación de posiciones que satisfagan los intereses de ambas partes, si me permitís simplificar mucho ideas y técnicas más complejas. Espero haber enseñado algo de utilidad a unas decenas de estudiantes, pero yo sí aprendí algunas cosas:

La sutil distinción entre qué queremos y qué nos satisface. Posición e interés. Detalles y generalidad. La diferencia entre asumir que una negociación de suma cero y entenderla como de suma positiva.

China Warrior

El peligro viene cuando estamos ante juegos de suma negativa. Si no se llega a un buen acuerdo, todos pierden. Y en esos casos, muchos se ponen como SunTzus adolescentes: Que el enemigo vea que estás dispuesto a todo para que así se rinda. El juego del gallina y los coches corriendo hacia el barranco. El peligro surge cuando una de las partes no se da cuenta de que va en el mismo vehículo con la otra. Y entonces, pasa lo que pasa.

Cuando negocio, intento siempre recordarlo.

Foto de strudelt.

El sindrome del impostor

sonja-by-florian-zieglerUltimamente oigo hablar mucho de esta idea. Igual no es muy original, ni muy profunda. Igual es un refrito de algo que lleva estudiado y mostrado cientos de años, una nueva etiqueta de algo antiguo, pero creo que merece la pena hablar un poco de esto. Porque hay mucha gente que le pasa:

  1. En tu cabeza alguien (tú mismo) te dice no eres lo bastante bueno
  2. Piensas que tienes un trabajo está por encima de tus posiblidades
  3. Crees que si te dan un proyecto es por buena suerte
  4. Todavía no sabes lo suficiente

No es que sea una enfermedad certificada por la comunidad científica, pero sí creo que son juicios sobre nosotros mismo muy comunes a mi alrededor. Sobre todo cuando algunos del sur intentamos vender algo en el norte. 😉

Mi querida amiga Sonja lo define como:

It’s that discouraging, judgmental, and disabling voice in your head that tells you, you’re not good enough. It’s your inner critic. You’re not good enough yet to apply for that job / take on that project / speak at that conference. You don’t know enough, yet. It tells you that you only got that project or job, because you were lucky. That it had nothing to do with your skills. It convinces you that you will fail. That you are a fraud and everyone is about to find out. It basically feeds your insecurities and discourages you to step up.

Su solución al problema es salir más, hablar con gente del negocio, colaborar más con la comunidad a la que pertenece (WordPress), dar conferencias, contar más sobre lo que hace y pedir feedback de manera efectiva…

En la industria del desarrollo web, en la que hay tanto conocimento libre disponible, es fácil no distinguir qué es fundamental, básico, seminal, para desarrollar tu trabajo. Aquello que pasa de moda versus las bases sobre las que se cimientan tu trabajo y que te permiten estar al día, sin importar qué venga. No es que hay que pensar que uno es todo poderosos ni dejarse engañar por el si quieres, puedes, pero evaluarse a sí mismo es una de las cosas más dfíciles e importantes con las que nos enfrentamos. Ni los miedos ni la inseguridad deberían interferir en ello.

Sonja dio el pasado verano esta charla en la WordCamp Viena en la que lo cuenta muy bien:

Más: Las diapositivas y una entrada en la que lo explica largo y tendido.

Fotos de Florian Ziegler y Pierre Louis Ferrer

Elogio del equipo

Todos los días veo cómo se ensalzan a sí mismos muchos personajes públicos sin citar a sus equipos, que son los que casi siempre  hacen el trabajo. Trump, Jobs,… el “adanismo“, esa actitud tan de moda, no es sólo creer y hacer creer que se es el primero de una era, sino también que UNO MISMO es quien la creará en solitario.

Pero muy poco se puede hacer sin equipos de personas detrás. Todas las que admiro han conseguido sus lo logros con la ayuda (o ayudando) a equipos brillantes. Y todo de lo que me siento orgulloso en mi vida profesional ha sido ayudado o ayudando a gente brillante: Mecus (con Rafa, Rocío, Vicente, Jose,…), EBE (Benito, José Luis, María, Ana, Rocío, …), WordPress España, WordCamp Europa, mi equipo de investigación en la Universidad, TEDxSevilla, …

Inversores, emprendedores, diseñadores,… muchas de las historias y épicas de nuestro tiempo son demasiado individuales, poco concordantes con el hecho de que si alguna persona llega lejos es siempre “subido a hombros de gigantes”.

Muchos diréis que gran parte de la promoción corporativa es promoción del grupo, que se gastan millones en publicidad de corporaciones, en marcas, en imágenes no individuales. En la mayoría de los casos no me parece que muestren grupos de personas, sino estructuras, máquinas, marcas. Y si lo hacen, suele ser forzado, porque casi nunca son los propios miembros de una organización quienes lo producen. Muy pocas agencias publicitarias captan el ethos de una empresa. Hay que estar dentro para conocerlo (y en muchos casos, como el aire, no nos damos cuenta de que está rodeándonos).

Muy pocos grandes logros son solitarios. Un grupo con una dinámica, con unas relaciones, un trabajo comunitario, retomando el trabajo de otros, es quien hace las cosas. No se programa desde 0, se usan lenguajes y tecnologías de otros. No se diseña de manera completamente original, nos inspiramos en cosas que nos gustan. No se escribe una gran novela sin haber leído antes un buen puñado de obras maestras. Y no conozco ningún político lo suficientemente listo como para hacer el trabajo por el que le pagamos, por lo que sospecho que hay mucha gente ayudándoles a atarse los cordones de los zapatos… 😉

Este año he visto cómo solos somos poco. Pero cuando estamos en un grupo tenemos que ser la mejor versión de nosotros mismos, no ajustarse a lo que los demás piensan de nosotros. Porque sobrevalorar o infravalorar a los demás son ambos errores muy graves. Cuando creemos que los demás tienen habilidades maravillosas,maravillosas, estamos, en realidad, pidiendo que nos decepcionen. Cuando hacemos lo que esperan de nosotros, somos una fotocopia de la propaganda que mostramos a los demás. Nadie nos empuja a dar más de nosotros mismos. Sólo en equipos compenetrados y sinceros me he sentido a gusto. Cuando esa magia se ha perdido, no ha pasado mucho tiempo hasta que los problemas nos cazaban. Esa es, para mi, la mayor enseñanza del año.

La primera vez que lo sentí fue haciendo un periódico en mi instituto, el Gustavo Adolfo Bécquer, en Triana.Y voy repitiendo esa sensación maravillosa cada cierto tiempo.

De cómo algunos buenos negociantes consiguen engañar

– Oye, quiero plantearte un negocio.
– Dime.
– Quiero que hagas A.
– ¿A? Imposible. Lo que me pides no puedo hacerlo.
– ¿De verdad? Piénsalo un momento. A es bueno para los dos.
– ¡No! A mi no me conviene. Ni a X.
– Bueno, imaginate que haces A.
– ¿Por qué? No puedo, ni quiero hacer A. Además, X no lo aceptaría.
– Ya hablaremos de X más tarde. Plantéate la hipótesis. ¿Cómo podría hacerse?
– No se. No me lo he planteado nunca. Supongo que, como mínimo habría que hacer a1, a2 y a3.
– ¡Que va! Desde luego, a2, no. Pero las demás, sí. Y también a4 y a5.
– ¡Uff! Imposible… ¡pero si yo no quiero hacer A!
– Sólo estoy analizando tu propuesta.
-…

Y ya estás atrapado en su red…

En los negocios (y en la política) todo sería más sencillo si no nos dejáramos engañar con falacias lógicas. Y más aún si no caemos ni en la de petición de principio ni en la ad-hominem.

Una organización en red es una organización de personas responsables, no de jefes y autómatas

Automattic-bi0xid-zeCada uno debe saber su función en la misma y no debe esperar a que le manden o controlen exhaustivamente qué hace o deja de hacer en su día a día. La organización confía en el corto plazo que el individuo se organizará y coordinará con quien deba hacerlo. Ya algún profesor nos hablaba en los 90 de este tipo de organizaciones en la facultad de Ciencias Políticas y Sociología de Granada.

Un jefe y un autómata son roles que funcionan en muchas organizaciones, pero en aquellas que el trabajador tiene que ser creativo, en las que puede hacer el trabajo a distancia y en la que quieres un talento que está distribuido geográficamente, es mucho mejor en red. Hay otros muchos requisitos para que la cosa funcione, pero es una forma de trabajo que puede ayudar a humanizar las relaciones, aumentar la productividad y la felicidad de muchas personas. Sólo hay que plantearse, ¿por qué no? No tiene que ver con si se paga poco o mucho (eso es común a todas las organizaciones). Tiene que ver con el grado de control y presencia física que quieras que tengan los trabajadores.

Este tipo de organizaciones te podría permitir, en teoría, tener una empresa tecnológica de muy alto nivel contratando a los mejores en ese campo y gestionarla desde Sevilla. 😉

En la entrevista que pongo aquí abajo, Matt Mullenweg, creador de WordPress, explica cómo funciona su empresa y por qué decidieron hacerla en red. En la sede central de WordPress sólo trabajan dos personas. El resto está distribuido por todo el mundo. Entrevista en Hired.fm:

Scott Berkun escribió un libro sobre su experiencia trabajando en red: The year without pants.

 

TEDxSevilla 2014 Ciencia + Divulgación = Riqueza

El próximo jueves tendrá lugar la segunda edición de TEDxSevilla en el salón de actos de EOI. Este año nos centramos en la importancia de la ciencia y su divulgación:

TedxSevilla quiere tratar en 2014 la relación entre la Ciencia y la divulgación de la misma en la sociedad, identificando fuentes de la innovación empresarial en la tecnología. La carencia alrededor de cultura científica en la sociedad española va paralela a la ausencia en las empresas españolas de procesos innovadores.

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Creo que hay dos errores de nuestra sociedad que están íntimamente relacionados: La incultura científica y la innovación empresarial.

No conocer las bases de la ciencia nos hace vulnerables, crédulos y manipulables. Por ejemplo,  no saber de estadística permite que publicitarios, contables y políticos nos engañen.

La falta de innovación empresarial impide ser competitivos, la felicidad de los trabajadores y mejorar los productos. Los gestores no suelen entender bien la ciencia, la tecnología detrás de lo que producen y son, por lo tanto, incapaces de innovar realmente ni sacarle todo el  potencial a la organización. Por eso es también es muy importante su cultura científica.

Hemos conseguido un gran plantel de conferenciantes y charlas:

Mola, ¿no?

Desgraciadamente, todavía no hemos conseguido patrocinadores que sufraguen los gastos, por lo que dependemos de la venta de las entradas (40 €) y las donaciones (20€). En Sevilla, las instituciones y empresas no están interesadas en actos relacionados con la ciencia y la innovación, al menos no en aquellos donde no van a lucirse ellos (y menos si  hay alguna posibilidad de que alguien les enseñe algo 😉 ).

Si te interesa la ciencia, la divulgación y la innovación, vente a aprender algunas cosas el jueves que viene. O haz una donación de 10€.

¿Qué es trabajar? ¿Aparecer en la oficina por la mañana sobrio? (Sobre la gestión de empresas, el caso de WordPress)

Matt Mullenweg, fundador de WordPress, fue entrevistado hace poco en la Lean StartUp Conference y habló largo y tendido sobre cómo funciona una empresa en red, en la que los miembros trabajan desde sus casas por todo el mundo. Según nos cuenta, y me consta que es así, lo trabajadores se enfrentan a tareas centrándose en los equipos a los que pertenecen. No son necesarios los horarios, sólo confiar en que la gente hará su trabajo y ya se organizarán. Esto es tan incomprensible para algunos como absoluto para otros. Los primeros no entienden que las personas suelen ser capaces de trabajar con autonomía y ser productivas. Los segundos piensan que esta es la única forma de trabajo que habrá en pocos años, sin darse cuenta de que esto sólo funciona para determinados trabajos creativos con ciclos cortos de tareas.

Las grandes mentiras no limpian las mentiras inmensas

Siempre admiré a Julio Anguita. Lo conocí fugazmente cuando era un niño porque venía a casa alguna vez que otra. Me gustaban sus argumentos, a veces sofistas, a veces, impecables, porque no incluían insultos a la inteligencia ni descalificaciones ad hominem. Hoy me encuentro con este artículo en El Economista:

(…)

Las características de los aspirantes deben circunscribirse a jóvenes con gran necesidad de realización personal para asumir los riesgos de ser autónomos e independientes y que además sean personas que de la nada y sola con el capital de la idea, afronten la epopeya de labrase un futuro.

Estos talentos cumplen lo que en la cultura anglosajona se denomina los self made men u hombres hechos a sí mismos. Este mítico ejemplo, de porcentaje estadístico casi inexistente, se presenta como modelo para la inmensa mayoría de desempleados jóvenes. Ni que decir tiene que la propuesta deriva de una concepción en la que el Estado carece de responsabilidades sobre la economía y sobre el paro.

(…)

Creo que Julio confunde la parte por el todo. No todos los emprendedores son subcontratistas explotados, ni antiestatalistas come funcionarios. Si quieres hacer algo diferente y ganarte la vida honradamente, no es que odies a tus ciudadanos ni la protección del Estado. Ni piensas que el pobre lo es por su culpa, ni que todos los impuestos son incautaciones.

Admito que, en los últimos tiempos, hay un abuso asfixiante de la retórica “emprendedora”. Parece que fuera la solución a todos lo males de nuestra sociedad. Y es cierto que muchos se escudan en la mística del emprendimiento para justificar todo tipo de desmanes y explotaciones.  Y que hay miserables que llaman emprendedores a subcontratados sin derechos ni sueldos dignos. Pero precisamente el Estado debe velar porque esas cosas no pasen.

Nunca he pensado que todos los comunistas son asesinos como Stalin, ni sádicos como Pol Pot. No entiendo cómo Anguita piensa que todos, sin excepción, todos los que decididmos, con humildad, hacer una cosa que nos hacía ilusión, somos comeniños dickensianos. Trabajamos sin explotar ni engañar a nadie, creando algo que antes no existía y añadiendo valor a esta sociedad, haciéndola un poco más productiva con mucho esfuerzo. Algunos quizás sí. Pero no todos.

El punto irritante de los comunistas clásicos siempre me pareció su habitual apelación a una falacia lógica para darle la vuelta a cualquier argumento. Popper, con sus defectos y virtudes, me enseñó que la falsa conciencia es un argumento ni lógico ni justo ni científico. Cualquier argumento puede ser tachado de burgués y autoengaño. Y ahí se acaba la discusión. Porque con los niños no se razona, porque son inmaduros, engañados, ilusos. Todos manipulados sin excepción.

Las generalizaciones suelen tener parte de mentira. La de Anguita la tiene. Y es insultante para los que trabajamos duro y no explotamos ni nos dejamos explotar. También es mentirosa la que dice que la sociedad es abierta y llena de posibilidades para todos, que el esfuerzo y la innovación es suficiente para la riqueza. Nuestra sociedad no es justa y los buenos empresarios, innovadores, honestos y creadores de valor, no extractores de renta, no triunfan. No soy tan iluso. Pero una gran mentira nunca ha remendado otra más grande.

(No cuestiono todas las ideas o manifestaciones de Julio. Espero de los lectores un poco de inteligencia para entender que esta entrada es sólo una crítica a un artículo particular, no un ataque a la persona ni a sus creencias)

Disciplina o entrega. Aplicado o apasionado. Diversión o dispersión.

Working hard at mecus worpdress

Foto de Pierre Metivier

It took me a while to get it, but the hardest-working people don’t work hard because they’re disciplined. They work hard because working on an exciting problem is fun.

(Drew Houston, fundador de Dropbox)

Una de las ilusiones habituales entre la gente que monta empresas de base tecnológica es que la varita mágica ya te ha tocado, es cuestión de tiempo que todo el mundo se de cuenta de lo bueno que eres o de lo fantástico que es tu producto. Es, en parte, producto de un discurso de graduación, quizás el más famoso de la historia, el de Steve Jobs en Stanford en 2005. Sí, el de “stay hunger, stay foolish” y lo de “conectar los puntos a posteriori”. Siendo un discurso que me ha inspirado mucho, hasta artículos de prensa, creo que hace olvidar la importancia del trabajo duro.

Lo que no cuentan los que animan tanto a los “emprendedores”, se olvidan de contar lo duro que hay que trabajar. Apenas acabamos de empezar en Mecus todo lo que queremos ser, lo que queremos hacer. Pero eso nos ha llevados ¡6 años! de trabajo duro, con pocas vacaciones y algunas desilusiones. Muchos han conseguido grandes cosas en menos tiempo, pero ninguno, que yo conozca, sin trabajar como no han trabajado en su vida. Esto es cualquier cosa menos glamuroso: Trabajar hasta las tantas, comer en el bar de enfrente cualquier cosa, recibir llamadas a horas intempestivas de clientes, conferencias por Skype a las 2 de la madrugada, papeleo, perderte fiestas de amigos porque tienes una entrega,… No le pasa a todo el mundo, pero sí a la mayoría que yo conozco. Y la cosa empeora: la mayoría fracasa.

Casi tanto daño como el vídeo de Steve Jobs ha hecho la película “La Red Social“, en las que las elipsis ocultaban los fracasos y la cantidad de horas que Zukerberg y su equipo tuvo que hacer para llegar al monstruo que es ahora Facebook.

Frente a los que tienen la gran idea y esperan que el mundo descubra que la tienen, prefiero a los que se lo toman como una carrera de fondo sin descanso y lo apuestan todo a un método, a un sistema de trabajo, a una estructura o camino que les llevará al éxito. Usan sistemas de productividad personal, siguen métodos para crear productos o negocios, se pasan el día creando, afinando y/o consultando indicadores de logros, viendo qué sistema de trabajo del equipo es más eficiente, …, ¡mil cosas!  Su vida es menos “emocionante”, casi monástica, pero suelen llegar lejos y, con algo de imaginación y apertura a ideas de los demás, muy lejos.

Frente a estos dos arquetipos, con la parte de falsedad que encierran todos los arquetipos, me encuentro ayer con el discurso de Drew Houston, fundador de Dropbox (el sistema para compartir archivos entre varios dispositivos, que ha cambiado mi forma de trabajar radicalmente) en la entrega de diplomas en el MIT, algo así como uno de los Olimpos de la inteligencia.

Habla de los que trabajan duro y de los que encuentran un buen problema que resolver:

It took me a while to get it, but the hardest-working people don’t work hard because they’re disciplined. They work hard because working on an exciting problem is fun.

(…)

One thing I’ve learned is surrounding yourself with inspiring people is now just as important as being talented or working hard. (…)

Honestly, I don’t think I’ve ever been “ready.” I remember the day our first investors said yes and asked us where to send the money. For a 24 year old, this is Christmas — and opening your present is hitting refresh over and over on bankofamerica.com and watching your company’s checking account go from 60 dollars to 1.2 million dollars. At first I was ecstatic — that number has two commas in it! I took a screenshot — but then I was sick to my stomach. Someday these guys are going to want this back. What the hell have I gotten myself into?

Vídeo del discurso de Drew Houston para la clausura de curso del MIT 2013 (A partir de 02:45) .

La transcripción completa.

En Mecus ya tenemos el gran problema a resolver y sabemos cómo resolverlo. ¿Qué es lo que nos queda?

Nota: A mi padre esta entrada le ha recordado un libro que le recomendé hace tiempo: Outliers, de Malcom Galdwell. Tiene sus altibajos, pero es bueno. Aquí podéis leer algunas citas.

Prácticas de verano en Mecus

En Mecus vamos poco a poco haciendo la empresa en la que queremos trabajar. Cada vez viene más gente a colaborar con nosotros y cada vez aprendemos más de los que venís. Pero queremos más.

Siempre hemos admirado el proyecto Google Summer of Code y su filosofía. Sin querer montar algo tan grande ni tan estructurado, si tienes estos días de verano ociosos o sin planes cerrados, es posible que te apetezca venir por la oficina a aprender o enseñar algo.

Estamos en un momento muy emocionante de nuestra vida profesional y no queremos dejar fuera el talento que hay a nuestro alrededor.

Rafa, como siempre, lo cuenta mejor que yo.

Si queréis más información, no tenéis más que pedirla.