Un curso de Redes Sociales … de verdad

El próximo febrero daré una sesión en la tercera edición del curso Especialista en modelos y optimización en redes (EMOR) de la Escuela Politécnica Superior de laUCLM. Este curso, que se puede hacer a distancia y o de forma semipresencial, abarca muchos temas que son por separado muy interesantes, y juntos, apasionantes.

Este es el temario:

  1. Introducción y conceptos básicos.
  2. Árboles de unión. Caminos más cortos.
  3. Flujo máximo.
  4. Flujo a mínimo coste. Emparejamiento máximo.
  5. Software y aplicación práctica.
  6. Últimos avances en la investigación del tema

Mirad los contenidos, os gustarán. A mi me ha encantado Modelos de competencia basados en teoría de juegos. Como algunos sabéis, estuve enseñando teoría de juegos cuando daba técnicas de negociación en la universidad y creo que es algo muy sencillo de aprender (si se explica bien) y extremadamente potente para algunas aplicaciones prácticas, sobre todo para los ingenieros de cualquier pelaje 😉 (informáticos, industriales,…), futuros líderes de empresa y cualquier gestor de organizaciones o equipos.

Una de las cosas con las que más cómodo me encuentro es la aplicación del análisis de redes sociales (nada que ver con las redes sociales de internet) a la comunicación en las organizaciones. He ayudado como consultor a algunas a mejorar la gestión de procesos y conocimiento y es algo que me apasiona. Enseñar a los empleados de una empresa a verla (y a verse) desde otro ángulo y ver sus caras de asombro es una de las grandes satisfacciones que he tenido en mi vida profesional. Y me enorgullezco de haber conseguido, al menos en algunos casos, ayudar a gente a trabajar en un ambiente más agradable y a mejorar las relaciones entre compañeros. (Lo de ayudar a la empresa que paga a funcionar mejor es algo secundario 😉 ) Probablemente les cuente algunas aplicaciones es este sentido relacionándolas con la moda de las redes sociales en internet. Espero, de camino, quitar la confusión de algunas impúberes cabezas.

El Análisis de redes sociales (otros prefiere usar Teoría de Redes Sociales) es una aproximación al mundo social desde una perspectiva que no había sido muy explotada antes de los años 60. La novedad radicaba en estudiar las relaciones entre las personas más que las características de esas personas. Podemos ver a los seres humanos como suma de una serie de características individuales (edad, género, opiniones,…) y, a partir de ahí, agregarlos como grupos y llegar a conclusiones: hay discriminación, no hay movilidad social, su acción política es esta,… A muy pocos científicos o pensadores sociales se les había ocurrido que podrían explicarse mejora algunos fenómenos si incluíamos las relaciones entre esos individuos. Un ejemplo que siempre pongo en los cursos introductorios es la perplejidad inicial de los investigadores ante los primeros casos de SIDA en San Francisco.

Muchas discusiones académicas surgieron sobre si es análisis o en un fenómeno teórico más amplio, sobre si son un conjunto de herramientas o un modelo explicativo de la realidad social. A mi estas discusiones me han producido, con el tiempo, algo de aburrimiento. A ver si me siento con mi amigo Isidro Maya a hablar más de estas cosas, ya que de él siempre he aprendido mucho. Josera Portillo (aka zifra) también sabe mucho de estas cosas: a ver si un día los echo a pelear. 😉 Si juntara a David de Ugarte y José Antonio del Moral, seguro que se convierten en los cuatro jinetes del netpocalipsis.

Las implicaciones de ver los fenómenos sociales desde el punto de vista de las relaciones sociales implican una teoría de cómo se producen las influencias mutuas y un aparato potente de análisis. Comprender los hechos sociales como relaciones y formas de estudiar esas relaciones. La herramientas de estudio estaban disponibles desde hacía mucho tiempo: un genio llamado Euler, cuando le propusieron si

es posible dar un paseo empezando por una cualquiera de las cuatro partes de tierra firme, cruzando cada puente una sola vez y volviendo al punto de partida

Euler, el grande entre los grandes, no sólo demostró que no era posible, sino que lo hizo abordándolo en términos de nodos y caminos, y con un método general, válido para todo tipo de problemas similares. Con el tiempo, este problema se denominaría, en teoría de grafos, encontrar un Ciclo Euleriano. La rama de las matemáticas que inauguró este problema se llama Teoría de Grafos, y de ahí vienen gran parte de las herramientas que se usan para estudiar las redes sociales. Yo utilizo habitualmente un programa sencillo y cómodo llamado UCINET, desarrollado por las dos personas que más redes sociales me han enseñado: Steve Borgatti y Martin Everett.

Si os interesan estos temas, no dudéis y apuntaros. Si queréis conocer más, mi amigos de la Revista Redes tienen mucho materiales disponibles, en especial, el curso traducido de Hanneman.

La otra Deuda Histórica (carta a Luis Carlos Rejón) por Luis F. Rull

Ciencia. Foto de Fernando ArconadaMe pide mi padre que publique su carta abierta de “El Mundo Andalucía” aquí porque, al parecer, el pasado sábado se publicó una versión preliminar y no la definitiva. Seguro que agradece cualquier comentario que queráis hacerle.

La otra Deuda Histórica (carta a Luis Carlos Rejón) por Luis F. Rull

Querido Luis Carlos:

Como imagino que el Presidente de la Junta de Andalucía no te va a contestar a las tres cuestiones que has planteado en estas páginas sobre regeneración democrática y, mucho menos, a tu ofrecimiento para cuantificar la Deuda Histórica, permíteme que te presente algunas cifras que quizás sirvan para aclarar algunos de los conceptos que brillantemente presentaste en estas páginas el pasado viernes 19 de julio.

Si tomamos como un indicador de bienestar social la medida del progreso del conocimiento, un parámetro muy útil es el gasto por habitante en Programas de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i). La media de la Unión Europea en el año 2004 era de 453,00 euros, mientras que en España alcanzaba unos tímidos 172,30 euros. El esfuerzo inversor en España, aunque insuficiente para alcanzar los niveles medios de la Europa que prospera, ha sido muy importante, ya que en 1980 sólo era de 37,10 euros. Estas cifras no tienen mucho sentido sino es bajo la luz de las desigualdades dentro de España. Tomando datos del Instituto Nacional de Estadística, en Andalucía en el año 2006 este indicador era de 131,78 euros, en la Comunidad de Madrid, 484,87 y en Cataluña 322,70. Estas cifras sí retratan de forma clara la “maldita asimetría” a la que nos está conduciendo la estructura pseudo-federal de España.

No creo que, como dices, tengamos que desarrollar más elementos “federalizantes”; lo que tenemos es que engancharnos en el Progreso del Conocimiento, utilizando los mecanismos que con éxito han funcionado, y funcionan, en otros países occidentales. Lo que falla no es la asignación territorial de los recursos, sino el uso que se hace los mismos. Hay que prescindir de estos gobernantes que durante todos estos últimos años no se han dedicado a potenciar en la sociedad andaluza el esfuerzo y la iniciativa de los ciudadanos. Tampoco han dado muestras de creer en la formación y la educación como instrumento de progreso, la libertad como base de la convivencia, ni en el mérito como mejor instrumento de selección. Un ejemplo de ello es la Agencia Andaluza de Evaluación de la Calidad y Acreditación que recientemente ha evaluado de forma positiva a personajes cuya aportación a la Ciencia es, a todas luces, nula o irrelevante.

En mi opinión, cuantificar la Deuda Histórica es bastante más simple de lo que mencionas en tu artículo. A la luz de lo expuesto anteriormente, se nos debe Conocimiento, por supuesto, pero nos lo debe la historia. Visto el tiempo perdido, nos lo debe nuestro pasado, en el que espero que muy pronto estén todos éstos que en los últimos años frenan el verdadero progreso en Andalucía. ¿De verdad crees que los ciudadanos catalanes y madrileños tienen una deuda con nosotros? Ellos prosperan más o menos adecuadamente, mientras que nosotros, los andaluces, no lo hacemos. ¿Por qué?

Si observas los Institutos de Investigación que se han creado en Andalucía en estos años de gobierno de los autodenominados socialistas, comprobarás que casi todos están ligados a personas con protagonismo político o mediático. Parece que los méritos para obtener inversión pública de alto nivel son independientes de la calidad investigadora. No ha habido ningún tipo de planificación, ni de definición de objetivos generales estratégicos. Ni que decir tiene que tampoco han existido procedimientos meritocráticos públicos y transparentes de selección de proyectos. La creación de los mismos ha sido totalmente discrecional, no basada ni en concursos ni planes.

Para ilustrarte mejor, te pongo otro ejemplo: en el año 2003 se elaboró un Informe sobre la realidad andaluza de la I+D+i. En su elaboración participamos muchas personas del sistema Ciencia-Tecnología-Empresa, y sus análisis, conclusiones y críticas lo condujeron directamente a un cajón de la Consejería que lo solicitó y financió, cajón del que nunca ha salido.

Permíteme terminar con la misma cita que utilizó el profesor Alfonso Lazo en un artículo publicado el mismo día en que fue publicado el tuyo. El autor de la cita es Aquilino Duque, y dice así: “Muchos intelectuales se complacen en el silencio, pero vale la pena tener en cuenta a quienes aspiren a ir erguidos por la vida y que son los únicos merecedores de lo que llaman libertad”.

Luis Carlos desde la discrepancia que muestro en estas líneas, te digo, amigo, que tú mereces ir erguido.

Un cordial saludo.

Luis F. Rull

(Para poneros en contexto, Luis Carlos Rejón fue coordinador general de la coalición Izquierda Unida-Convocatoria por Andalucía, formación a la que mi padre asesoró mucho tiempo en materias relacionadas con la ciencia y la tecnología. )

Como todavía no le he convencido de me deje ponerle un blog ;), es es el único sitio donde mi padre puede publicar esta rectificación. Lamento el off-topic.

Foto de Fernando Arconada.

De ciencia, ideas y dinero


Herald Sun Andrew Bolt Blog nos cuenta que se estudie lo que se estudie sobre terrorismo, Occidente será culpable. Que a más catastrofismo en un proyecto de investigación, más dinero para estudios medioambientales. Y no falta la cita al libro de moda: la traición de los intelectuales, de Julien Benda

Las ciencias sociales (y las naturales) parecen que no se escapan de las acusaciones de parcialidad y falta de escepticismo. Los limitados marcos conceptuales de muchas investigaciones sociológicas (género, edad y raza lo explican casi todo)o la nula conexión con la realidad de algunos estudio humanísticos son puestos en entredicho en algunos círculos. Esas discusiones no interesan a quienes financian las investigaciones… ¿no?

Me lo he pasado en grande escuchando esta conferencia (en la FAES) de Albiac: No hay autonomía del individuo, ergo “libertad de expresión” es una expresión falaz. ¿Todos esclavos del lenguaje? Ufff (El audio en mp3)

Encuentro otro buen ejemplo de lo que puede ser discutible como buena ciencia. Y encuentro el ejemplo perfecto en una vieja amiga, alguien muy inteligente con quien hace años compartí una cerveza. Rosalind nos presenta su nuevo libro y libera su prefacio:

The book is borne out of an interest in the extraordinary contradictoriness of constructions of gender in today’s media: confident expressions of ‘girl power’ sit alongside reports of ‘epidemic’ levels of anorexia and body dysmorphia; graphic tabloid reports of rape are placed cheek by jowl with adverts for lapdancing clubs and telephone sex lines; lad magazines declare the ‘sex war’ over, while reinstating beauty contests and championing new, ironic modes of sexism; and there are regular moral panics about the impact on men of the new, idealised male body imagery, while the re-sexualisation of women’s bodies in public space goes virtually unremarked upon. Everywhere, it seems, feminist ideas have become a kind of common sense, yet feminism has never been more bitterly repudiated.

¿Son las buenas ideas buena ciencia? Esa identificación puede haber traído problemas al mundo académico. Como lo académico genera buenas ideas, las buenas ideas deben salir de la Academia. Lo malo es que hace mucho tiempo que la academia no es realmente rebelde o valiente. Aunque eso es sólo una opinión.

Malaprensa en la Radio


Josu Mezo despliega encanto y bromas en una entrevista en una radio. Indescriptible. Esto es blogging de verdad, lo que está cambiando el mundo.

Un profesor de universidad (que curiosamente da la asignatura de “Sociedad y Medio Ambiente”) se dedica a sacarles los colores a los periodistas que meten la pata en cosas tan básicas como interpretación crítica de las cifras que reciben o el uso interesado de gráficos truncados. Una de las cosas que los profesores universitarios pueden hacer para los que les pagamos el sueldo (aparte de sus investigaciones y sus clases… ;))

Este es un ejemplo de malaprensa, versión gráfico de muertos en carretera que no demuestra nada.

El título era ya un indicio de por dónde iban los tiros: “Anecdotario de la pérdida de los primeros puntos del carné” (€). Efectivamente, había un puñado de anécdotas. Y también anecdatos. Y pre-riodismo. Y gráficos incomprensibles. Y errores. Una joya, vaya.

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15 Views of a Node Link Graph: An Information Visualization Portfolio

Tamara Munzner da una charla en Google TechTalks sobre cómo representar grafos (redes sociales para algunos de vosotros) Hace unos años me preocupaba mucho eso, incluso escribí un proyecto de artículo sobre por qué los dibujos engañaban y las matrices no. Acabó siendo la primera parte de mis cursos de introducción a redes…

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Las diapositivas de la charla y la página con todas sus charlas.

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Empezando el lunes con Stevie Wonder: Superstition

Empezamos el lunes con energía…el pequeño gran Stevie Wonder, tocando en “Barrio Sésamo”. Me quedo con el estribillo:

When you believe in things that you don’t understand,
Then you suffer,
Superstition ain’t the way

Cuando crees en cosas que no entiendes, sufres. La superstición no es un buen camino.

Cuando los ignorantes te sonríen y no te dicen que no quieren salir de su ignorancia, sino que te dejan hablar, hacen que pierdas tu tiempo y, lo que es más estúpido, el tuyo.

y hablando de superstición: Al programa Cuarto Milenio, de la Cuatro, volvieron a engañarlos (¿nos?) con una broma sobre un cosmonauta ruso que nunca existió. Por lo menos, así nos lo cuenta el gran Wicho.

No perderos a los niños bailando en el video …

Vía Metafilter.

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¿Son de fiar los empresarios? ¿Y si son emprendedores, blogeros y guays? MartinVarsavsky.net

Martin Varsavsky. Foto de Pixel y Dixel

Martin Varsavsky. Foto de Pixel y Dixel

Un tipo pide colaboración de todos los que tienen un emisor WIFI para compartir las conexiones en toda España. Me aclaro: ofrece coordinar a todos los que tienen una conexión de wifi en casa para que todos tengan cobertura más allá de la su casa. (Wifi es una forma de conectar el enchufe de la pared de casa por el que entra Internet con el ordenador sin usar cables).

Este Martin es el creador de jazztel y ya.com (no puedo hacer juicios sobre su gestión en esas empresas porque hay muchos juicios encontrados)

Pero otros se encargan de sacarle los colores, ya que es algo que ya se ha hecho de forma altruista. Lo que ocurre es que es más lucrativo que una WiMax , que sabéis que es mi última obsesión.(*) Estos grandes tipos de Sevilla Wifi hacen cosas parecidas, pero no exactamente lo mismo.

A lo que iba: a Martin se le acusa de estar preparando una red para poder implantar su nuevo negocio: los teléfonos móviles por WIFI (Con programas de transmisión de voz por Internet, como SKYPE), que consiste en usar las redes de todos los que se apunten al movimiento FON para hablar por móviles.

Yo soy más pedante: me acuerdo de las interminables discusiones sobre la acción colectiva, OLSON, ELSTER y demás, sobre las explicaciones de la colaboración entre seres humanos. Una idea relacionada con este problema está siendo tema de la tesis de un conocido, Luis Miller.

¿Nos podemos fiar? ¡Quiero opiniones!

PS: Yo quiero uno como este

(*) MONTESEIRÍN, RAYNAUD, GARVÍN: ¡¡¡¡¡¡¡MI VOTO PARA EL QUE ME CONVENZA QUE VA A PONER WIMAX EN SEVILLA!!!!!!!!! (Así de barato me vendo. Es que la oferta está bajando mucho…)

La excelencia en la Universidad y las asimetrías en España. Por Luis F Rull

LA EXCELENCIA EN LA UNIVERSIDAD Y LAS ASIMETRÍAS EN ESPAÑA
Luis Rull Fernández. Catedrático de Física Teórica de la Universidad de Sevilla y ocho firmas más. ABC 12-Julio-2004 (Versión en PDF)

Parece innegable que los sueldos de los profesores de universidad no son muy altos. Así, por ejemplo, un catedrático tiene un sueldo base de 1.048,64 euros mensuales brutos, y quizás sea por esto por lo que, tradicionalmente, se ha venido complementando con cantidades asignadas frecuentemente a los más dispares conceptos. Entre los que ahora «dignifican» el emolumento de los universitarios se encuentran los complementos por méritos docentes (vulgo, quinquenios), los complementos por productividad investigadora (vulgo, sexenios), los complementos de dedicación (parcial o a tiempo completo) y los clásicos trienios de todos los funcionarios. De esta forma, añadiendo algunos euros al ridículo sueldo base, la nómina termina siendo una cantidad que a muchos nos permite vivir. Lo que no quita que, en comparación con nuestros colegas de la UE, los salarios sean notoriamente inferiores.

No pretendemos denunciar aquí que nuestro sueldo sea bajo, ni tampoco es esto una pataleta de matiz reivindicativo. Somos conscientes además de que el sistema retributivo de quienes son funcionarios públicos y de unos cuerpos estatales tiene una estructura común a la del que se aplica a los demás funcionarios, por lo que su alteración puede tener implicaciones de muy amplio alcance para todo el personal funcionario de las Administraciones públicas. Lo que pretendemos es poner de manifiesto la nefasta forma en la que se están llevando a cabo ciertas negociaciones’ sobre un nuevo complemento que viene a sumarse a los ya existentes, los complementos autonómicos, y la perversión de los mecanismos de motivación que suponen.

Dos de los cuatro complementos clásicos vienen determinados automáticamente por el tipo de contrato y por la antigüedad, mientras que los otros dos (los de docencia e investigación) dependen de la actividad desempeñada por los profesores. Se trata, en teoría, de un sistema de incentivos pensado para que los profesores ejerciten sus actividades docentes e investigadoras en la dirección que su empleador (la Administración) considera más productiva y conveniente para la sociedad. Ahora bien, una cosa es la teoría y otra su aplicación práctica. Por ejemplo, los complementos por méritos docentes los evalúan las propias universidades cada cinco años y, en la práctica, se nos conceden automáticamente a todos, de manera que cabe deducir que todos los profesores somos igual de excelentes. Aunque en alguna universidad se vienen ensayando prácticas discriminatorias basadas en peregrinas encuestas a los alumnos, cuyos resultados estimulan más los «gestos» de camaradería del profesor y la menor exigencia en los exámenes que la mejora efectiva de la docencia. No ocurre lo mismo con los complementos por méritos de investigación, cuya evaluación es externa a la propia universidad a la que se pertenece, ya que los profesores que deciden someter su actividad investigadora a evaluación presentan su curriculum a la Comisión Nacional de Evaluación de la Actividad Investigadora, y si ésta la considera positiva, cosa que no ocurre siempre, se consigue el consecuente incremento salarial.

Y en este punto entra el nuevo reparto. Como quiera que a pesar de tanto complemento, todos sumados y en el mejor de los escenarios posibles, no significan un incremento salarial sustancial (sobre todo por lo ridículo de la cuantía de la evaluación positiva de la Investigación, equivalente a poco más de 127 euros mensuales por cada período de seis años consolidado), la LOU, que tanto se ha criticado, autorizó a las Comunidades Autónomas a establecer complementos extras (vulgo, tramos autonómicos). Y aquí es donde comienza el espectáculo. Unas Comunidades lo hicieron muy pronto -incluso antes de que fuera legal, con lo que sus profesores llevan cobrándolo años. Otras aún no lo han hecho, y otras lo han hecho a medias, como es el caso de Andalucía. También hay diferencias de criterio. Así, mientras que algunas Comunidades conceden los tramos a partir de los sexenios evaluados positivamente, cargando el énfasis sobre la investigación y «fiándose del Estado» para evaluarla, en otras se ha rizado el rizo y se han incluido otras actividades como los citados quinquenios de docencia (que el 99,99% tiene concedidos en su totalidad), los sexenios no evaluados positivamente o las funciones y actividades de gestión realizadas en las universidades.

De forma que el desempeño de cargos de gestión (por ejemplo, Rector, Decano, Director Departamento, cargos elegidos y remunerados independientemente del salario con cuantías mensuales varias veces superiores a la de un sexenio de investigación) pasa a convertirse en «méritos» a considerar para los complementos autonómicos, cobrando dos veces en base al mismo concepto. La cosa es tan ilógica que podría darse el caso de que un Premio Nobel o Medalla Fields (que desgraciadamente en España no tenemos), que hubiera estado 18 años como profesor de una universidad andaluza, no obtuviera el máximo posible de estos tramos autonómicos, cosa que sí lograría un Rector con la misma antigüedad en el cargo aunque no hubiera publicado una sola línea relacionada con la investigación en todo ese período.

El resultado de esta política es que la investigación aparece, de nuevo, como una actividad especialmente promovida, premiada e incentivada en ciertas Comunidades Autónomas y especialmente ignorada o minusvalorada en otras. De modo que en estas últimas la diferencia en salario es mínima entre un profesor que se limita a impartir las mismas clases año tras año, y a descansar en su casa de tan notable esfuerzo, y otro que prepara concienzudamente su docencia, actualiza sus conocimientos, desarrolla proyectos de investigación con horarios extenuantes (la investigación y la docencia de calidad son muy exigentes) y publica varios artículos científicos cada año. Estos dos profesionales deben ser «idénticos», a juzgar tanto por su remuneración como por el reconocimiento social que su Comunidad Autonómica les otorga. ¿Es ésta una situación deseable?
Lo lamentable no es sólo que los sindicatos, tan preocupados ellos por la de calidad, firmen y avalen estas prácticas, que lo hacen, sino que además se convoquen huelgas en las universidades madrileñas (y parece que con el apoyo, o al menos la «comprensión», de algunos Rectores). ¿Quizás no han conseguido estos Rectores lo mismo que sus colegas andaluces, a los que se les permite consolidar los puntos necesarios para obtener los tramos sin otro esfuerzo que el de aguantar como Magníficos el tiempo suficiente? ¿O, por el contrario, hacen las protestas y la huelga para forzar que los tramos autonómicos en Madrid se concedan exclusivamente en función del mérito personal, premiando así la calidad frente a la mediocridad, y promocionando la meritocracia frente al igualitarismo demagógico? No parece que sea ésta la razón, porque eso es precisamente lo que persigue la Administración autonómica madrileña. ¿Qué buscan entonces…? ¿Igualaren la mediocridad la actividad docente e investigadora del profesorado universitario madrileño?
Como ciudadanos preocupados por la gestión de lo público, nos inquieta la escasa diligencia con la que ciertas Comunidades Autónomas están fomentando prácticas de excelencia en las universidades que tienen bajo su control, aunque no paren de hablar de Europa, de la calidad y de la excelencia, y dedicar ímprobos esfuerzos a toda la liturgia puesta en marcha en su nombre. La falta de actitud crítica de la sociedad ante las decisiones públicas y la actividad corporativista de algunos grupos pueden estar detrás de estas decisiones a todas luces mejorables. Sin embargo, la acción de grupos organizados alrededor de unos intereses particulares, como «lobbies» de presión, no debe erosionar los objetivos de excelencia y calidad exigibles y prioritarios en un servicio esencial, de interés general, tan costoso al bolsillo de los españoles como es la Universidad.

Creemos llegado el momento de que, en el necesario Pacto por la Ciencia que tantos estamos pidiendo, se establezcan los mecanismos necesarios para que la investigación sea valorada por la sociedad como bien intrínseco a la actividad del profesor universitario, y en consecuencia se traduzca en complementos retributivos dignos y merecidos, por encima de otras cuestiones menores, y tras evaluaciones justas, objetivas y transparentes, debidamente motivadas y verdaderamente colegiadas, que no primen el bulto si-no la verdadera excelencia. No es recomendable para el futuro de nuestro sistema universitario que un profesor que consigue ser director de departamento gracias al «esfuerzo» de convencer a la mitad más uno de sus compañeros para que le voten gane por ello más de 345 euros al mes, y un investigador sólo la tercera parte por cada seis años de esfuerzo y dedicación personal contrastada por la comunidad científica.
Al mismo tiempo, resulta preocupante comprobar cómo la desigual práctica en los distintos territorios, en lugar de una razonable equivalencia en todas las universidades públicas españolas, puede terminar estableciendo diferencias insalvables que nos pueden llevar a la nada deseable asimetría territorial que algunos tanto anhelan.