La raya

¿Quién tiene la tiza?

La raya que divide buenos y malos.

La raya que divide feministas y machistas.

Fachas y progres.

Autoritarios y liberales.

La raya entre pensar a y pensar b. Ser a o ser b.

Quien tiene/coge la tiza gana la discusión, porque decide

quién tiene qué idea,

quién es un mediopensionista disfrazado,

quién un tapado del lado b que pretende estar en a. Apestado, contaminado, manipulado o alienado.

Decide cuál es el resumen de su argumento antes incluso de empezar a desarrollarlo.

Quizás el peor vicio de nuestro tiempo no sean los ad-hominems, sino otro tipo de falacia, la del hombre de paja.

¿Quién tiene la tiza?

Agenda política

Marcar la agenda política de tus partidarios es una manera de retenerlos.

Marcar la de los oponentes, una manera de fastidiarlos.

Pero la importante es la de los indecisos, esa es la imprescindible.

 

(El contexto del tweet y de esta entrada: Iglesias usa una foto de Churchill para arremeter contra el sector de Errejón (El País)

Fuente de la foto del encabezado: El País.

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¿Pivotando de cultura política?

Oído al pasar esta mañana:

-El bipartidismo es que está muy mal. Los poartidos bisagra es que puede hacer mucho bien
– Es verdad, a mi nunca me han gustado las mayorías absolutas

Esto, en lenguaje StartUpil es pivotar, (Cambiar una idea o enfoque porque no te funciona) ¿Estará cambiando la cultura política de Andalucía?

Foto de SuperCar-RoadTrip.fr

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El catedrático de física troll

Una conversación casual en un canal de WhatsApp familiar entre una madre y su hermano, catedrático de Física:

– Mañana tiene la chica un exámen de Física en el colegio.
– ¿Sí? ¿De qué va?
– De la materia: La densidad, la masa, el volumen, la energía…
– Que diga que TODO es lo mismo

Son ganas de maltratar al profesor y buscarle un problema a la niña 😉

10411087666_b949efd9c4_kFoto de Julian Peter.

10 semanas sin televisión

1579359763_f1476cf073_oAl comienzo de la pasada Semana Santa se cortó la señal de la TDT en casa. De repente, sin saber por qué, las dos televisiones de casa (salón y cocina), dejaron de dar señal de la antena. Desde entonces, un Mac Mini antiguo y un reproductor de Blue Ray. el resto de los vecinos tiene señal y, por pereza, no hemos llamado a un técnico para que lo vea.

Es lo mejor que nos podía haber pasado.

Desde entonces no cambiamos durante 10 minutos repasando los canales qué hay.

No vemos la televisión mientras cenamos con los niños.

Vemos (normalmente de Netflix) lo que queremos ver. Y los niños también.

Evitamos los telediarios, que solían enfadarme. Radio e internet son nuestras fuentes de información.

(Y si hay alguna serie de un canal de los antiguos que queremos, como El Ministerio del Tiempo o Acacias 38, directamente en la web)

Fotos de José Manuel Rios Valiente y José Luis Murillo.

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3 cosas a aprender para ser un buen periodista

4118378260_546a5398ac_zComo ciudadano no le pido a los periodistas más que tres cosas:

  1. No utilices argumentos ad hominem
  2. No hagas juicios de valor o intención ocultos o velados
  3. Cita (y enlaza) las fuentes cuando tu información tenga números

Cuando era joven les pedía más: imparcialidad, buena redacción, que fueran amenos, que no metieran la pata con las estadísticas, que no me mintieran,… ¿Me estoy haciendo blando con la edad?

(Hay muchas más cosas imprescindibles para ser un buen periodista, pero no me caben en el margen)

(Foto original de Alex Gamela)

Prensa y poder

Algunas preguntas:

  1. ¿Hay cada vez más o menos prensa libre? ¿Tenemos acceso a información más o menos real? ¿Más o menos honesta?
  2. ¿Puede un periodista ser un ángel, contando “la verdad” al margen de lo que piensa?
  3. Que los medios de comunicación cada vez den menos dinero, ¿es bueno o malo?

Desgraciadamente, mi experiencia con la prensa es que las cosas son más como contó Sorkin:

https://www.youtube.com/watch?v=23dWBS7JxUU

Aunque no suelen terminar como terminan en la serie. Suelen dejar que los periodistas actúen en conciencia siempre y cuando no perjudique a la empresa. En sus negocios paralelos o en ingresos publicitarios. Por lo tanto, a un periodista más vale que lo que piensa tenga audiencia y traiga dinero a la empresa, o va a tener que escribir cosas que no le gustan… o buscarse otro trabajo.

Foto de Matthew Simantov

Elogio del equipo

Todos los días veo cómo se ensalzan a sí mismos muchos personajes públicos sin citar a sus equipos, que son los que casi siempre  hacen el trabajo. Trump, Jobs,… el “adanismo“, esa actitud tan de moda, no es sólo creer y hacer creer que se es el primero de una era, sino también que UNO MISMO es quien la creará en solitario.

Pero muy poco se puede hacer sin equipos de personas detrás. Todas las que admiro han conseguido sus lo logros con la ayuda (o ayudando) a equipos brillantes. Y todo de lo que me siento orgulloso en mi vida profesional ha sido ayudado o ayudando a gente brillante: Mecus (con Rafa, Rocío, Vicente, Jose,…), EBE (Benito, José Luis, María, Ana, Rocío, …), WordPress España, WordCamp Europa, mi equipo de investigación en la Universidad, TEDxSevilla, …

Inversores, emprendedores, diseñadores,… muchas de las historias y épicas de nuestro tiempo son demasiado individuales, poco concordantes con el hecho de que si alguna persona llega lejos es siempre “subido a hombros de gigantes”.

Muchos diréis que gran parte de la promoción corporativa es promoción del grupo, que se gastan millones en publicidad de corporaciones, en marcas, en imágenes no individuales. En la mayoría de los casos no me parece que muestren grupos de personas, sino estructuras, máquinas, marcas. Y si lo hacen, suele ser forzado, porque casi nunca son los propios miembros de una organización quienes lo producen. Muy pocas agencias publicitarias captan el ethos de una empresa. Hay que estar dentro para conocerlo (y en muchos casos, como el aire, no nos damos cuenta de que está rodeándonos).

Muy pocos grandes logros son solitarios. Un grupo con una dinámica, con unas relaciones, un trabajo comunitario, retomando el trabajo de otros, es quien hace las cosas. No se programa desde 0, se usan lenguajes y tecnologías de otros. No se diseña de manera completamente original, nos inspiramos en cosas que nos gustan. No se escribe una gran novela sin haber leído antes un buen puñado de obras maestras. Y no conozco ningún político lo suficientemente listo como para hacer el trabajo por el que le pagamos, por lo que sospecho que hay mucha gente ayudándoles a atarse los cordones de los zapatos… 😉

Este año he visto cómo solos somos poco. Pero cuando estamos en un grupo tenemos que ser la mejor versión de nosotros mismos, no ajustarse a lo que los demás piensan de nosotros. Porque sobrevalorar o infravalorar a los demás son ambos errores muy graves. Cuando creemos que los demás tienen habilidades maravillosas,maravillosas, estamos, en realidad, pidiendo que nos decepcionen. Cuando hacemos lo que esperan de nosotros, somos una fotocopia de la propaganda que mostramos a los demás. Nadie nos empuja a dar más de nosotros mismos. Sólo en equipos compenetrados y sinceros me he sentido a gusto. Cuando esa magia se ha perdido, no ha pasado mucho tiempo hasta que los problemas nos cazaban. Esa es, para mi, la mayor enseñanza del año.

La primera vez que lo sentí fue haciendo un periódico en mi instituto, el Gustavo Adolfo Bécquer, en Triana.Y voy repitiendo esa sensación maravillosa cada cierto tiempo.

Cosas buenas y malas de 2015

Foto de brero

Foto de Brero

3 cosas malas que pasaron en 2015:

  • Mi queridísima abuela falleció y me dejó sin el mejor ejemplo de que es posible ser bueno en este mundo.
  • Rafa, mi socio, decidió que era mejor seguir su camino fuera de Mecus.
  • Perdí gran parte de mi confianza en Andalucía y Sevilla como lugar de futuro brillante.

3 cosas buenas que pasaron en 2015:

  • Celebramos el décimo aniversario de EBE y la primera WordCamp Europa en España.
  • Mi hijo aprendió la tabla de multiplicar con muchísima más facilidad con la que yo la aprendí (y mi hija, contar hasta 20).
  • Descubrí que el mundo va más rápido de lo que parece, especialmente desde Sevilla, pero que con algo de audacia y buenos compañeros somos capaces de mantener el ritmo.