¿Cuándo es una institución/estructura la mejor forma de resolver un problema? Clay Shirky

Esta es una charla clásica, Clay Shirky, que nos habla de la diferencia entre instituciones y colaboración, marcando la diferencias en rendimiento para resolver algunos problemas. Al ser un tipo “innovador”, hipster, modernito o friki (elegid la forma que más os guste), destaca la potencia de sistemas colaborativos no institucionales.

No os perdáis la referencia última a la crisis de la prensa… en una charla de 2005.

Esta charla, que tenía olvidada en la memoria, ha vuelto a mi al leer la entrada que los de Libre Office han publicado sobre la larga cola de contribuidores a su código.

Me encantaría saber cómo de extendidas están estas formas de trabajar.

Me ha interesado mucho cómo la tecnología hace mucho más fácil un tipo de colaboración menos institucional y cómo puede ayudar a bajar los costes de creación de productos o ideas, al mismo tiempo que aumenta su robustez, estabilidad en el tiempo y ausencia de actores “imprescindibles”.

(Foto de Antonio de la Cerda – Llegué al enlace de Libre Office a través de otro de Standars and Freedom, vía Meneame.)

Razones para tener un blog, el gran homenaje de Blogpocket en su aniversario

Antonio Cambronero (Blogpocket) es un gran tipo. Estés o no de acuerdo con todo lo que dice, siempre te hace pensar y te queda la sensación de que no te engaña. 12 años lleva con su blog (¡12!).

Hace unos días me pidió un tweet (vean la ironía) respondiendo a la pregunta ¿por qué seguir manteniendo un blog en 2013? para celebrar su aniversario. Se me ocurrió esta tontería:

Mantener el blog porque es el único sitio verdaderamente mío

Podéis ver en este vídeo que no fui especialmente original, lo que me hace pensar que hay un buen grupo de gente que tiene la misma chaladura que yo:

La entrada del aniversario en Blogpocket.

Nueva edición del curso de optimización de redes de la UCLM

Me manda José Carlos Valverde la convocatoria de este año del curso de optimización de Redes de la UCLM y lo vuelvo a recomendar.

El estudio de relaciones creó, a finales del siglo pasado, una subdisciplina en la que trabajan matemáticos, sociólogos, psicólogos, físicos, ingenieros,.. y que permitía ver ( y resolver) muchos problemas desde el punto de vista estructural, esto es, estudiando las relaciones entre sus elementos. Redes de ayuda de inmigrantes, difusión de mensajes sms en el 11M,  la adopción de innovaciones en parques tecnológicos,… muchas problemas comenzaron a tener soluciones al aplicar métodos matemáticos que llevaban mucho tiempo inventados y que en un momento dado fueron accesibles para muchos investigadores o gestores de organizaciones.

No es un curso sobe Twitter, gestión de comunidades o sobre cómo hacer un vídeo viral. Es un curso sobre cómo tratar datos de relaciones entre personas, grupos, conceptos,… Si te dedicas a algo en lo que las relaciones son importantes, este es tu curso.

Enlaces:

 

Una muerte, un suicidio, una vida. Aaron Swartz

(Actualizados y añadidos algunos enlaces)

Aaron Swartz se suicidó hace unos días. Era un joven excepcional que tuvo una gran influencia en nuestras vidas, por código que creó, por ideas que desarrolló y por libertades que defendió. Le debemos mucho. Así se describía él. Ni que decir tiene, se deja muchas cosas en el tintero.

El código que usamos en los múltiples aparatos y servicios todos los días fue hecho, en algún momento, por alguien. Desde los más comerciales a las más altruistas, todos tienen el alma de quien lo hizo. Por eso es tan importante que gente con una actitud altruista, con la mente puesta en la libertad que puede proporcionar su trabajo, tenga la capacidad de crear cosas. Por eso los desarrolladores deben tener conciencia “política”, en el sentido más puro de la palabra. Las consecuencias del trabajo que realizan pueden ser muy perniciosas (control, censura, seguridad, …) o muy positivas (liberadoras, productivas, que favorezcan la innovación y permitan a otros crear valor para los demás).

  • Tim Lee, en destaca su artículo, American hero, en el Washington Post, su espíritu pionero, su interés por el acceso público a la información,  lo denomina “insubordinate idealist”, el tipo de persona que hace innovador y rico a su país.
  • Marilin Gonzalo, por otro lado, nos habla de cómo el mundo que queremos construir no es el que acosó a Aaron y que no se construye una sociedad abierta, que pueda dar oportunidades a todos, maltratando y persiguiendo a sus ciudadanos.
  • Dolors Reig nos recuerda que Aaron vive en nuestras libertades, una forma muy poética de hacerle un homenaje.
  • Lawrence Lessing, el abogado y amigo de Aaron, va más allá y acusa a la fiscalía federal de acoso.

No se si es mártir de la dictadura del copyright o no, pero sí una persona que luchó por cosas que creyó justas y que yo creo justas: el conocimiento debe ser libre para ser productivo. Como era un hacker genuino, un tipo que hace cosas en vez de sólo hablar o pensar en ellas, abrió caminos para los demás. Cuando supo que una empresa cobraba por suministrar  la sentencias de juicios, que eran documentos públicos, se puso manos a la obra e hizo posible la devolución al público lo que era suyo.

(Ha provocado una oledada de “liberaciones” de artículos académicos que podéis seguir en twitter por #pdftribute.)

En el New York Times (A Data Crusader, a Defendant and Now, a Cause) e preguntan si de ser un “cruzado”, el ataque a las circunstancias de su suicidio y sus ideas no se convertirá en un movimiento efectivo.

No creo que nadie sepa qué pasa de verdad por la cabeza de alguien que toma la decisión de suicidarse. Es un tema del que no me gusta hablar porque creo que es de una gran complejidad y es muy difícil saber qué o quién provoca que alguien se suicide. Muchos, incluída su familia, echan la culpa a la fiscalía y al MIT, que mantuvieron la petición de muchos años de cárcel y multas millonarias por un supuesto delito que muchos que saben más que yo de las leyes de los USA califican como “menores”.

Me encantó una entrada del propio Aaron, en el que da consejos a seguir:

  1. Be curious. Read widely. Try new things. I think a lot of what people call intelligence just boils down to curiosity.
  2. Say yes to everything. I have a lot of trouble saying no, to an pathological degree — whether to projects or to interviews or to friends. As a result, I attempt a lot and even if most of it fails, I’ve still done something.
  3. Assume nobody else has any idea what they’re doing either. A lot of people refuse to try something because they feel they don’t know enough about it or they assume other people must have already tried everything they could have thought of. Well, few people really have any idea how to do things right and even fewer are to try new things, so usually if you give your best shot at something you’ll do pretty well.

Siendo un genio precoz él mismo, escribió una entrada muy divertida sobre la genialidad infantil .

Os dejo su experiencia en su lucha contra SOPA, la ley que, con el pretexto de proteger el copyrigth, permitía censurar sin control y elmininaba todo lo que ha hecho innovador a internet:

Escribió cosas muy interesantes sobre la actitud ante los retos (Believe yo can change), Productividad o dificultades (Lean into the pain). Y sobre la importancia del conocimiento libre.

But sharing isn’t immoral — it’s a moral imperative (Aaron Swartz Guerilla Open Access Manifesto)

Otros artículos interesantes:

  1. Obituario n el New York Times
  2. En Techcrunch
  3. En Hacker News, de Y combinator, incluída una nota de su madre.
  4. Enrique Dans sobre la liberación de textos académicos.
  5. Aaron Swartz: Idealist, Innovator—And Now Victim por 
  6. En The Economist.
  7. Cómo el MIT pilló a Aaron en el New York Times.
  8. En la muerte de Aaron Swartz por Juan Urrutia.

Foto de ragesoss.

Sentirse bien… la trampa y la salvación

Sentirse bien, con esperanza, con ganas de trabajar, de hacer cosas nuevas que funcionen mejor que las antiguas.

Sentirse satisfecho, orgulloso de lo hecho, convencido de la bondad de lo hecho, capturado por la virtud de la perseverancia, pero perezoso respecto a novedades, hastiado cuando se plantea innovaciones por implementar o enfoques distintos del actual.

¿Cuál es la línea que separa ambas situaciones? Muchos hablan de la situación de confort, de lo útil que es salir de ella para innovar, del peligro de rutinizar la actividad o los objetivos.

¿Cómo cambiar constantemente sin nadar a la deriva? Esta es la pregunta que algunos amigos jóvenes me hacen, esperando una respuesta convincente, algo que les saque de las ganas de cambiar un ambiente que no les gusta sin sentirse revolucionarios o lunáticos a la vista de los que les rodea. Cuando eso pasa, no se qué hacer. ¿Quién soy para dar consejos?

PS: Andrea Motis, nacida en 1995, rocks.