Ambición

El uso del lenguaje hace que algunas palabras  se cargen de un valor (negativo o positivo). “Ambición” es una de ellas.

Acabo de asistir a dos charlas consecutivas de Javier Martín (Loogic) y de Bernardo Hernández (Google, tuenti, Idealista) en las que han hablado de que la ambición es motor de éxito en las empresas de internet. Para ellos ambición= ganas de crecer y de hacer grandes cosas.

Proponen no ser prisioneros de la contaminación de la palabra. Ver el concepto con ojos limpios. Proponen creer en una idea, en tus capacidades de hacer realidad un proyecto. Los que sólo quieren ser funcionarios o creen que las empresas sirven sólo para robar “plusvalías” al proletariado no lo pillarán.  No suelen entender que la inversión de tiempo y energía suele compensar: Pocas cosas comparables con la alegría del primer pago de algo que unos meses antes sólo estaba en tu cabeza.

Bernardo me recordó lo que me enseñó una vez mi tío: tu miedo puede ser tu aliado si te enfrentas a él y lo conoces.

Las charlas las han dado en las jornadas en las que Flowers in Space han presentado los resultados de sus trabajos en Factoría Web, su aventura con la Universidad de Sevilla y los estudiantes que están terminando estudios en informática. Su ambición les llevará todavía más lejos de donde están, que no es poco. Su talento les avala.

Crisis, ¿qué crisis?

The only place where success comes before work is in the dictionarySi hay crisis, puede ser todavía más grave que la económica.

Es un tabú en muchas empresas y entre los emprendedores, pero la crisis económica quita horas de sueño y preocupa a las familias de los que tenemos proyecto propio. Y más si es innovador y alejado de lo que la generación de nuestras abuelas entendía que eran “trabajos serios”. Personalmente estoy tranquilo porque creo que nuestro modelo de negocio es sólido y con futuro. Me preocupan más otras crisis y problemas.

Mucha gente de mi generación ha estado los últimos años con trabajos duros y mal pagados, muchos trabajando para personas que son positivamente menos capaces, trabajadoras e inteligentes que ellas. Muchos siguen esperando que se haga realidad la promesa de mérito y capacidad, esperando que su preparación y esfuerzo les de una vida soportable, con sus pequeñas satisfacciones y esperanzas. Espido Freire ha descrito muy bien esta situación en Mileuristas (acaba de sacar su segunda parte, La generación de las mil emociones. Mileuristas II.

La crisis que me preocupa es la que trae desesperanza, cinismo, conformismo con un trabajo o estilo de vida que aprieta y ahoga. La crisis es que todas estas cosas se apropien de una generación capaz de grandes cosas si se le da la oportunidad y cree en sus posibilidades. Desesperanza y cinismo son defectos de los que es complicado desembarazarse. Si eso de “trabaja duro que podrás construir tu hueco en este mundo” deja de ser la idea de muchos, ¿quién quedará para hacer grandes cosas?

Foto: The only place where success comes before work is in the dictionary. Foto de TIO.