Riqueza: Juan Muñoz Pérez

Juan Muñoz Pérez

Hay entradas que no deseas escribir nunca. Esta es una de ellas.

“Riqueza” es un término con un campo semántico tan grande que muchas veces se nos escapa para describir con precisión un concepto. A veces, esa amplitud de campo es conveniente, porque te permite describir un fenómeno o persona exhaustivamente. En el caso que ocupa esta entrada, la riqueza es lo que describe a mi tío Juan Muñoz Pérez, que falleció hace más de un año.

Comienzo por la definición de la Real Academia de la Lengua Española:

  1. f. Abundancia de bienes y cosas preciosas.
  2. f. Abundancia de cualidades o atributos excelentes.
  3. f. Abundancia relativa de cualquier cosa.

La primera acepción se refiere a algo valioso, digno de estimación y aprecio. Él tenía cualidades (en abundancia) que se ajustaban bien a eso. Su bondad era legendaria, pero no caía en la inocencia o la estupidez. Era bueno porque actuaba según un código ético que le obligaba a contar con las consecuencias de sus actos sobre los demás . Es legendaria su entrada en la economía del pueblo de Osuna (Sevilla) y cómo, junto con otros emprendedores, ha transformado la industria del aceite en la campiña sevillana.

Tuvo la visión de era importante centrarse en la calidad del producto y no en su cantidad, en la formación y confianza en cuadrillas estables de trabajadores, de manera que tienen una seguridad mucho mayor que siendo meros jornaleros que trabajan aquí o allí. Pensó que merecía la pena la inversión en maquinaria moderna, encaminada entre otras cosas a bajar costes y controlar la calidad. Sobre todo tuvo las agallas de introducir la planificación moderna en el campo, una tarea en la que le acompañaron algunos locos como él que arriesgaron su prestigio y patrimonio por ello.

Creía en un mundo rural competitivo en una economía global y preparaba el camino a una agricultura sostenida por su propio esfuerzo y valía.

Esto nos lleva a la segunda acepción.

La Excelencia es lo mejor, lo contrario a lo mediocre o mediano. Aspirar a lo excelente implica una mejora constante, saber que siempre se puede mejorar lo que funciona bien. Una persona acomodaticia no puede ser excelente. Un pueblo satisfecho de lo que hace, tampoco. Se puede estar orgulloso de algo y querer mejorar

Un amigo me contó que él representaba todo aquello que tantos políticos presumen ser: trabajador, innovador, creando riqueza con su trabajo. Creía que haciendo las cosas bien, con cuatro podemos crear cinco. Si ves el mundo como cosas amontonadas con suma cero, pues te conformas. Si crees que juntando cosas aparece algo más que cuando estaban sueltas, cambias el mundo.

Junto con un grupo de agricultores hizo la locura de introducir una variedad catalana de olivo (arbequino) en la campiña sevillana. Ya antes había introducido técnicas de gestión industrial al campo. En Osuna y alrededores no entendían cómo este ingeniero de telecomunicaciones dejaba su trabajo en una empresa de computadores (en los 80 se llamaban computadores) por llevar la empresa familiar cuando falleció su padre. Rompió moldes comprando maquinaria más eficientes, probando qué variedad podría funcionar mejor en qué mesana, experimentando (¡¡¡experimentando!!!).

Cuando decidí hacer esto de los blogs, ayudar a empresas y profesionales a comunicarse, se lo consulté. Lanzarse a los negocios era arriesgado. Me dijo que lo pensara bien y que escribiera cómo sería el negocio. No era cuestión de un business plan como los que enseña Tacho, sino un esquema para que pudiéramos entendernos. Una referencia para que pudiéramos entendernos. Después de hablarlo mucho, ver los pros y contras, los riesgos y oportunidaddes me dio su aprobación. Me animó a seguir, a hacer algo que nadie estaba haciendo. Incluso intentó conseguirme clientes. Algunos de los consejos que me dió son tan buenos que no son dignos de este blog. 😉

La última acepción me lleva a explicar qué efecto tuvo en mi familia. Creo firmemente que el impacto de su personalidad perdurará en nosotros mucho tiempo. El tacto con el que tratar los temas, el uso de la empatía para tomar decisiones y crear consensos. Con él comprendí el poder del liderazgo, de la confianza en quien consideras legítimo para algo. Entregas tu confianza porque sientes que debes hacerlo. Lejos de lo que el tito Max Weber contaba sobre la legitimidad tradicional, mi tío Juan no se ganó el respeto de la familia por ser el cabeza de familia. Fue justo al revés: fue el respeto que se ganó el que lo erigió como cabeza de familia.

Como os podéis imaginar todos nos quedamos huérfanos cuando falleció. Nos estamos recuperando y su herencia más valiosa es que todos queremos parecernos a él lo más posible. Un punto fijo para no perder la orientación cuando las tentaciones te hacen bajar la guardia.

15 comentarios en “Riqueza: Juan Muñoz Pérez

  1. Una pena, hacen falta tantos Juan Muñoz en Andalucía..

    Estoy seguro que gente así dejan tal huella en la familia y la comarca que abren el camino a muchos otros.

  2. @juanjaén no sabes cuánto.

    Era, además, un gran admirador de Pegalajar. Algunos de los momentos más felices de mi vida con él los disfruté allí. Era una tradición ir a la panadería del pueblo a recoger un cordero una vez por verano.

    (Juan Jaén es pegalajareño)

  3. Gran homenaje que rindes a tu tío y gran oportunidad para nosotros el llegar a conocerle un poco a través de tus palabras. Como dice Juan, necesitamos personas como él no sólo en Andalucía sino en todo el mundo. Estoy seguro de que sabrás administrar su legado como nadie. Ánimo.

  4. Qué bonito, Luis. Gracias por explicarnos por qué os quedasteis tan tristes. “Intentar ser como él”, ojalá muchos que ahora somos padres lleguemos a merecer que nuestros hijos o nietos puedan decir eso de nosotros.

  5. Tuve de la suerte de conocer a Juan, de disfrutar de su conversación y de comprobar que con más personas como él este mundo sería mejor. Espero que la ciudad ducal de Osuna tenga el acierto de incluirlo en el nomenclator de su callejero. Él si lo merece.

  6. Hola, soy Antonio Pavón, el marido de Ángeles Puro, espero que te acuerdes de mí. Le mandé a tu padre la dirección de mi blog (“El bosque silencioso”) y él me ha enviado la del tuyo. Y nos hemos encontrado con esta semblanza de Juan Muñoz, a quien tanto echamos de menos los que lo conocimos; y una valoración tan justa del trabajo que realizó. Enhorabuena y saludos míos y de Ángeles.

  7. El primo Juan era un referente. Recuerdo cómo a mi padre, cuando ya sólo salía para ir al campo, le gustaba que su sobrino Juan fuera a su casa a hablar con él un rato. A preguntarle cosas, posiblemente siempre lo mismo, ¡que más daba, si lo importante era hechar un rato con él!, preguntarle por los olivos que había puesto en “Los Naranjos”, por los garbanzos de “Bacarejo”; contarle cosas del abuelo Manuel y el abuelo Paco; de su padre, el incomparable tío Juan Muñoz. ¡Que suerte tenemos por pertenecer a una familia con tan buenos ejemplos!.

  8. Todos los que tuvimos la suerte de conocerlo deberíamos poner en páctica su gran calidad humana. Es un orgullo ser su prima.
    gracias Luis.

  9. Mil gracias por escribir esta semblanza. Es una suerte encontrar una familia con cualidades humanas tan excelentes.

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