5 comentarios en “Tarjetas perforadas: yo las ví.

  1. En algún lado tengo una tarjeta perforada de poco después de que se casasen mis padres (hace 30 años ya).

    Es una tarjeta que corresponde a la póliza de seguro de su primera casa. Los datos del seguro (tomador y beneficiario) se escribían “a máquina” por la perforadora y bajo cada caracter estaba su código de perforación correspondiente.

    Se puede decodificar sin muchos problemas. Eso sí, todos los caracteres estaban escritos en mayúsculas. Distinguir entre mayúsculas y minúsculas necesitaría más perforaciones y una tarjeta más grande.

  2. Los que usaba mi padre (y que no no podía tocar) eran, según creo, programas de cálculo numérico. A ver si D. Luis se pasa por aquí y nos lo cuenta.

    Yo recuerdo cajones y cajones, y creo que la máquina que los procesaba no estaba en la universidad, sino en un ministerio en Madrid.

  3. Me paso por aquí.

    Efectivamente, hasta principios de los ochenta se utilizaba en Sevilla la terminal de un ordenador que estaba en Madrid y en alguna dependencia que compartíamos con el Ejercito, creo, y que estaba en la calle Conde de Vitrubio.

    Y llevas razón NO podías tocarlas y la razón era muy sencilla, esas fichas eran las ordenes en FORTRAN de un programa de simulación molecular, el intercambiar (o perder) dos fichas podía hacer que el programa no funcionara.

    Leí la Tesis en Enero de 1976. Las simulaciones en cuyos resultados se basó aquella Tesis, las podría hacer hoy en una mañana con el portátil que utilizo para moverme por el mundo.

  4. Me apunto a este club de prehistóricos. Yo también las vi, pero no llegué a “tocarlas”. Las vi en el centro de cálculo de la Complutense, cuando acompañaba a un amigo mío que estudiaba Físicas. Debía de ser el año 1984/85. Ay de ti si te equivocabas al teclear: sólo podías comprobarlo una vez que corrías el programa. Si te habías equivocado, tocaba teclear el programa enterito otra vez. Qué tiempos.

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