Guardian Unlimited Film Interviews Lynne: Peop...

Guardian Unlimited Film Interviews Lynne: People quote your films at parties. Mike: Those are lousy parties
La manipulación y la teoría de la conspiración tienen el mismo problema: Si admites por un segundo, aunque sea por “suspensión de incredulidad” o por cortesía, su veracidad, es muy difícil probar su error.

En esto se parece a los falsos sistemas científicos denunciados por Pooper: la falsabilidad de una proposición delimita el carácter científico (poperiano) de una explicación. El marxismo o el psicoanálisis no eran descartados por características éticas o por barbaries genocidas, sino por el carácter omnívoro de sus principios explicatorios: podían con todo, ningún hecho podría negarlo ya que las hipótesis de partida se amoldan a todo. Si te gusta tomar drogas, seguro que es un sentimiento reprimido desde la infancia que no te permite resolver tu complejo de Edipo.

El papel político de algunos artistas en el pasado año de 2004 y su generalización provoca un efecto pernicioso ( a la vez que no deseado por la mayoría) en parte de la sociedad española: la banalización de los mensajes. En tanto se les ha dado cobertura mediática a mensajes cuya dirección coincidía claramente con la de algún partido político, y sólo a los mensajes en esa dirección (y sólo en época electoral) la proyección de la “toma de partido” a todos aquellos que lanzan mensajes en los que se analiza o critica algún aspecto de la realidad social. De esta forma cualquier descripción de la realidad que contenga un juicio más allá del hecho artístico o estético (usando los sentidos más amplios de estos términos) es percibida por muchos como estelas de proyectos políticos partidistas. Se meten en el saco de los “progres pro partido progre anti partido conservador”.

Es posible que el argumento, la explicación y la posible solución ya les suene a los que me conocen o leen este blog, pero me encuentro de nuevo en el lugar común habitual: el exceso de partidismo en la vida política aquí (España, Sevilla, Andalucía…) y ahora (comienzos del siglo XXI). Si los partidos políticos articulan todo el ámbito político (todas la noticias, opiniones o estudios sobre las decisiones acerca de lo “común”), o metabolizan todos lo relacionado con toma de decisiones, destruyen cualquier apariencia de verosimilitud para un amplio espectro de la población. Desde los que apoyan a partido opuesto hasta los que reniegan del status quo (los neo-anarquistas, los agnósticos de la partitocracia), todos rehuyen del mensaje, del contenido, de la idea, ya que “provienen de una farsa” (en palabras de mi amigo Benjamín).

“Trials and tribulations and stupidity still rules Sometimes it looks like I’m on a ship of fools” It once was my life Van Morrison.

Quien quiera usar el término “Sociedad Civil”, puede usarlo para comprimir esta idea, pero no deja de ser una simplificación. Si las opiniones sobre un tema políticos son siempre interpretadas como partidistas, como apoyo o justificación de la posición de un partido político, ¿qué nos queda para hacernos una opinión sobre el tema?, ¿Cómo puede Poirot cenar en una mesa en la que todos son sospechosos de asesinato? La Independencia, en estos casos, no es una propiedad del emisor, sino una cualidad que el/los receptores niegan a los que exponer hechos o historias. No es cuestión de objetividad, sino de etiquetaje, de elección obligatoria de trinchera, un proceso en el que incluso los escritores pueden caer, de forma que los ataques desde una u otra les haga ponerse a cubierto en algún frente.

Si es un proceso derivado de una selección consciente por parte de lo media o por parte de los ciudadanos, es algo difícil de evaluar. Si es censura o sectarismo generalizado u otra cosa es algo que no alcanzo a saber.

(Nota: Desde la publicación del primer borrador algunos hechos ( y las reacciones a ellos) han reforzado la verosimilitud de parte de mi argumento ))

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