Blogs: tiempos de ojo por ojo y diente por dient...

Blogs: tiempos de ojo por ojo y diente por diente

La diferencia vendrá del hecho de que la volatilidad de los nuevos medios es mayor. La credibilidad es, en los medios digitales, un factor más importante que en los tradicionales. El mayor número de alternativas para un comentarista político digital lo hace más vulnerable, ya que un medio tiene un número limitado de competidores (cinco o seis periódicos).

El rechazo que debe generar en “cliente” para que deje de comprar un medio es mayor en el tradicional, donde las adhesiones, las lealtades son mayores. Un digital tiene, además, críticos internos y externos capaces de llegar al lector: los comentarios en la web (que pueden ser censurados) o los comentarios en otras web, capaces de, google mediante, llegar a todos aquellos con interés en ver críticas al mismo.

La gran ventaja es la derivada de los bajos costes de mantenimiento para los meros comentaristas políticos. Esta bitácora / web, por ejemplo, no le cuesta dinero al que les habla. Bien cierto es que otras (i, ii, iii, iv, v) no son en realidad blogs, sino medios digitales con aspiraciones de complementar, suplantar o competir con los tradicionales de papel o hertzianos. (Lo malo es que sus costes son muy grandes: hay que pagar a los redactores, a los informáticos, a la compañía que lo aloja con ancho de banda decente,…) El comentarista político tiene que ofrecer con mucha frecuencia, ideas interesantes en formato interesante. Lo bueno es que la excusa de lo inmediato (lo frenética que es la actualidad, el estrés del periodista tradicional, las horas de cierre, lo caro que es sacar una segunda edición con rectificaciones o ampliaciones de una noticia…)

Las caídas de los periodistas en medios tradicionales tienen que ver, a lo sumo, con la estructura de los medios tradicionales. Los ataques desde blogs son efectivos desde el momento en el que no se pueden acallar las acusaciones. La veracidad percibida de esas acusaciones es la que determina sus efectos, no el origen de las acusaciones. Son los responsables de los medios los que despiden cuando creen que mantenerlos en nómina no es lo mejor para ellos. Si ellos creen a ciertos medios mentirosos, a blogs incendiarios o a tertulianos exaltados, es problema (defecto) suyo. La autoridad no se impone, se entrega.

Lamento, querido y admirado Jose Cervera , que no estoy de acuerdo con la conclusión, aunque las premisas me parecen razonables.

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