Happy Hour (2003) Los perseguidores de la destru...

Happy Hour (2003)
Los perseguidores de la destrucción. Los chicos malos que no quieren dar lecciones. Los que ya están de vuelta de todo porque llenan su cuota de felicidad con sustancias sin que les preocupen las consecuencias. Alcohólicos de diversos tipos, algunos drogadictos alejados de las chabolas: los herederos de Chinaski.

Tienen un halo de respetabilidad, mezcla de pena y admiración por su libertad, quizás por us falta de autoengaños. No necesitan las mentiras que nos contamos para poder seguir en nuestra piel. El halo de dignidad les acompaña, aunque hablando con propiedad es una corona que le otorgamos, a aquellos que van cayéndose (después de haberse tirado de cabeza al retrete). Boyero, Sabina, Bukowski, y todos los que parecen que les importa un bledo parecer. Todos ellos repitiendo las letras del minicuento de Cortazar. Persiguiendo lo que los demás dejan escapar. Y dejándose admirar por aquellos que quisieran tener su conciencia limpia, pero que no se atreven a limpiarla con alcohol u otras sustancias. Es demasiado sucio. Los seres con los que hay que codearse son demasiado sucios: putas, camareros de madrugada (como el de la canción de Mecano), drogatas, barrenderos, médicos, familiares coñazos que te quieren salvar de ti mismo,…

Ahora hacen un trailer de una película que parece enseñar eso. Nada tan moderno como ser clásico.

3 comentarios en “Happy Hour (2003) Los perseguidores de la destru...

  1. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Me encanta tu definición de corona mezcla de pena y admiración, de perseguir lo que otros huyen.
    Yo creo que al final la sociedad se rige por algo parecido, todo el mundo admira lo desconocido falsa o no falsamente, lo que no puede llega a conocerse en su totalidad. Así de tristes somos.

  2. Tambien creo que hay gente diferente. Pero la gente no quiere la verdad. La gente no sabe hacer bien cuando tiene una persona delante con sus miedos y sus carencias. Son todo máscaras y mentiras, cosas que esconder detrás de la esplada.
    Yo solo admiro y aprecio a la gente auténtica. Y cada vez son menos. Suelo escribir en mi blog sobre cosas como estas. Un placer leerte.

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